Arcelor confirma su apuesta por Asturias con otros 100 millones para la acería de Avilés

Instalaciones de la acería LDIII de Arcelor, donde la empresa prevé completar su modernización con una inversión de 100 millones de euros. / MARIETA
Instalaciones de la acería LDIII de Arcelor, donde la empresa prevé completar su modernización con una inversión de 100 millones de euros. / MARIETA

La inversión, pendiente de aprobación por el consejo, culminará la modernización de la planta y permitirá atender la demanda de altas calidades

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

ArcelorMittal proyecta acometer una segunda ampliación de la acería LD III de Avilés, lo que significará culminar la modernización de una de las instalaciones clave, junto a los hornos altos de Gijón, de la siderurgia integral del Principado. La inversión, pendiente solo de su aprobación por el consejo de administración de la multinacional que preside Lakshmi Mittal, rondaría los cien millones de euros, una cuantía similar al coste de la primera fase de la reforma concluida en diciembre de 2016 y que le permitirá garantizar la atención a las necesidades de mercados emergentes y de nuevos productos, como el del sector eólico marino -'of shore'- y el del 'oil & gas', así como responder a las altas calidades que demandan el automovilístico y la hojalata.

Al igual que la primera ampliación de la LD III, las obras de esta segunda fase podrían desarrollarse en 75 días y durante ese tiempo se precisaría la contratación de más de 40 empresas externas con picos de un millar de trabajadores empleados en ellas.

El anuncio de la inversión se producirá en un momento dulce para ArcelorMittal en Asturias, con casi todas las instalaciones al máximo de su capacidad. Esta reforma de la acería significará un paso decisivo en la apuesta del gigante siderúrgico por Asturias.

El anuncio llegará en un momento dulce para el grupo, con las plantas a tope de producción | Arias adelantó que las decisiones pendientes se tomarían en el tercer trimestre del año | Los expertos burstátiles ven su valor como una de las oportunidades del parqué español

La primera fase de la ampliación de la acería ubicada en Tabaza (Carreño) comenzó a primeros de octubre del año pasado. Fue la mayor reforma de la instalación, que inició su andadura en 1988, hace 29 años, y consistió en tres proyectos distintos para mejorar la productividad y actualizar algunas de las instalaciones, muy gastadas debido al paso del tiempo.

Los trabajos, que obligaron incluso a paralizar la actividad de la acería a mediados de noviembre, incluyeron la modificación de una de las máquinas de colada continua para instalar un molde vertical. No fue una sustitución completa, ya que se mantuvieron algunos segmentos de la línea, pero la reforma fue tan sustancial que, prácticamente, se trata de una nueva máquina. Esto permitió incrementar su velocidad y con ello su productividad. Además, llevó aparejada una mejora de calidad en los desbastes -el material resultante- que después pasan al tren de laminación caliente y a los que se les restan impurezas.

El segundo proyecto se centró en el convertidor, que es donde se recibe el arrabio de los altos hornos de Gijón y donde se le añade chatarra y fundentes, como la cal dolomítica. En él se sustituyeron la vasija y el anillo de soporte y se instalaron una nueva caldera y un nuevo sistema de captación de gases.

Se añadió un tercer proyecto, consistente en el cambio de las vigas carrileras en las naves de carga -donde se carga el arrabio y la chatarra para el convertidor- y de acero (la metalurgia secundaria en la que se produce el afino del acero antes de la colada). Estas vigas carrileras son por las que circulan los puentes grúa que manejan pesos de 250 toneladas y son las originales de la acería, por lo que llevan en funcionamiento desde 1988 y han sufrido un importante desgaste. Precisamente, sobre ellas se instaló también el año pasado un nuevo y mayor puente grúa en la nave de acero.

Un segundo convertidor

Aún no han trascendido los detalles de la segunda fase de ampliación de la acería, pero implicará posiblemente la inclusión de un segundo convertidor en las instalaciones avilesinas de Tabaza. Con ello se logrará mejorar aún más la calidad y mayor productividad de la planta.

El pasado mes de marzo, el responsable de la multinacional para el suroeste de Europa, el asturiano José Manuel Arias, mantuvo una reunión con los sindicatos para hacer balance sobre el estado de las instalaciones regionales. Arias aseguró que cualquier decisión sobre las inversiones que están pendientes para la región -entre ellas la segunda ampliación de la acería de Avilés- tendrían que esperar hasta el tercer trimestre del año. Las organizaciones sindicales han destacado siempre la labor callada y en un segundo plano de Arias, un gran conocedor de la marcha de su propia empresa, pero a la vez de todo el tejido industrial avilesino y asturiano, lo que le permite tener una visión privilegiada de los movimientos que se están produciendo en el sector industrial.

Según publicó EL COMERCIO-LA VOZ DE AVILÉS cuando en junio de 2014 adelantó en exclusiva que el grupo siderúrgico tenía previsto una inversión conjunta para las plantas de Avilés y Gijón de 190 millones de euros, existen varios factores que explican la apuesta de la dirección de la multinacional por el emplazamiento de Asturias. De un lado, la capacidad de diversificación en procesos y productos que le otorga el ser una de las plantas integrales; el grado de compromiso de la plantilla de trabajadores, que firmó en su día acuerdos en los que llegó a sacrificar sus condiciones económicas; el destacado papel que está jugando a nivel mundial el Centro de Desarrollo Tecnológico de Avilés y su estrecha colaboración con el ITMA, como se anunció la pasada semana; la plena capacidad de sus trenes acabadores, con líneas como la de galvanizado que también son un referente por su modernidad; y lógicamente, el rendimiento de los hornos altos y de la acería de Avilés.

El anuncio de la segunda fase de ampliación de la acería de Avilés podría coincidir con la finalización en septiembre de la reforma del tren de carril y el inicio de la construcción de las baterías de cok de su planta gijonesa. Será la firma luxemburguesa Paul Würth la que se encargue de este proyecto, en el que se invertirán más de cien millones de euros y en el que también participará la ingenería asturiana Imasa.

Fue a finales de mazo cuando comenzó el proceso con la demolición de las viejas baterías. Si los procedimientos administrativos se agilizan, ArcelorMittal confía en poder cumplir los plazos precisos para acabar las obras a finales de 2018 y tener operativa la primera batería renovada en 2019, mientras que los restantes 45 hornos podrían entrar en funcionamiento a finales de ese mismo año. Los plazos no son gratuitos, toda vez que para 2019 está previsto que cese la actividad en las baterías de cok que ArcelorMittal tiene en Avilés, de forma que el hecho de que las gijonesas estén operativas será imprescindible para mantener la actividad de la acería.

Valor en alza

Por otra parte, ArcelorMittal vive también un buen momento en el parqué. Según los expertos consultados por 'Bolsamanía', la mayoría de las empresas más representativas de los sectores industriales de todo el mundo no presentan hoy oportunidades claras para el inversor de largo plazo. «Sin embargo, hay ciertos sectores que durante los últimos años han vivido una situación muy distinta al resto y ahora parece ser que se va a dar un cambio de sentido. Las acciones de ArcelorMittal son un claro ejemplo de esta situación», apuntan. Exponen que la caída de los precios de las materias primas han hecho, entre otros motivos, que sus acciones llegaran a caer un 96% desde los máximos de 2008 a los mínimos de 2016. Pero consideran que estos precios no van a seguir bajos durante mucho tiempo y que «las acciones de Arcelor cotizan a precios interesantes para el inversor de largo plazo».

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