Arcelor invertirá 230 millones de euros en una central eléctrica en Gijón alimentada con sus gases

Arcelor levantará en Veriña una central eléctrica por 230 millones de euros
Baterías de cok en Gijón. / PALOMA UCHA

La compañía confía en poder iniciar la construcción en 2020 y en que pueda estar operativa al menos hasta mediados de siglo

AIDA COLLADO / OCTAVIO VILLA GIJÓN.

La pugna por la descarbonización y por hacer compatibles las actividades industriales con el cuidado del medio ambiente está detrás del anuncio efectuado ayer por ArcelorMittal de que construirá en sus instalaciones de Gijón una nueva central de generación eléctrica que aprovechará los gases siderúrgicos generados en sus procesos industriales (en los hornos altos y el gas de cok), como adelantó EL COMERCIO en su edición del 1 de mayo de 2016.

Será una inversión aproximada de 230 millones de euros, según figura en el anuncio publicado ayer en el Boletín Oficial del Principado de Asturias por parte de la Dirección General de Política Energética y Minas del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, por el que se somete a información pública la solicitud de autorización administrativa previa, la evaluación de impacto ambiental y la autorización ambiental integrada del proyecto.

La obra será la continuación lógica de las nuevas baterías de cok que se están comenzando a levantar en la acería de Gijón, que a su vez forman parte del plan estratégico que, con el horizonte de 2019, incluye también la remodelación de la acería de la factoría de Avilés.

La compañía quería ya hace años que dicho plan contemplase una solución técnica para absorber y aprovechar los excedentes de gases siderúrgicos, más allá de los que tradicionalmente se utilizan por ejemplo en los trenes de laminado y de carril para calentar los 'blooms' y 'slabs' hasta la temperatura que permite trabajarlos.

Los excedentes de gas siderúrgico se canalizan actualmente hasta la central térmica de EdP en Aboño, que está preparada para generar electricidad con el poder calorífico de dichos gases. Cuando la nueva central esté operativa, dichos gases se emplearán en la generación en la propia factoría de Arcelor. Se trata de obtener la máxima rentabilidad y eficiencia energética en los procesos siderúrgicos.

¿Cómo funciona? Se trata de una central basada en el ciclo Rankine, con caldera de gas y turbina de vapor, un proceso relativamente sencillo por el que el poder calorífico del gas se emplea para generar vapor, que se conduce hacia una turbina de generación. De hecho, se podría considerar que la futura central forma parte de un engranaje más complicado que se inicia con la conversión del mineral de carbón en cok en las baterías, un proceso que genera energía que se utilizará posteriormente en la central de generación, y con la quema del cok en los hornos altos. El agua que se emplea para crear el vapor que se utiliza en el proceso, refrigerada en circuito cerrado, será posteriormente pretratada y redireccionada al colector industrial que se prevé que esté operativo en la Ría de Aboño a mediados de 2019.

La potencia nominal de la nueva central será de 220 megavatios (MW), casi la cuarta parte de la potencia instalada de la cercana central térmica de Aboño, que opera EdP y que puede producir 921 MW. Fuentes de la empresa confirmaron que la futura central a plena potencia no garantiza la autosuficiencia en energía eléctrica para la factoría asturiana de Arcelor, pero sin duda contribuirá a mejorar sus costes operativos sustancialmente.

La actuación no es la primera que ArcelorMittal emprende en este sentido. Existen ya centrales de configuración análoga a la que se instalará en Gijón en las principales plantas integrales de la compañía en Europa, como Gante, Fos-sur-Mer, Bremen y Dunkerque, así como muchas otras acerías de otras compañías siderúrgicas.

Impuestos municipales

El proyecto es de tal dimensión que solo los impuestos municipales por los permisos de obra rondarán los nueve millones de euros, que fundamentalmente irían a las arcas del Ayuntamiento de Gijón, si bien el de Carreño también se llevaría un pellizco, dado que la línea de evacuación de la energía eléctrica generada, de 5,2 kilómetros de longitud y de 220 kv de tensión nominal, pasa parcialmente por sus terrenos hacia la subestación de Carrió. La mayor parte de dicha línea de evacuación se construirá en terrenos que son ya propiedad de ArcelorMittal, pero también serán precisas algunas expropiaciones.

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