Arcelor ve necesario reducir su plantilla y mejorar la producción en Gijón

Arcelor ve necesario reducir su plantilla y mejorar la producción en Gijón
El tren de chapa de Gijón es la instalación que más amenazada está por sus malos resultados. / E. C.

Insiste en que «no habrá salidas traumáticas», pero traslada a los sindicatos lo imperativo de tomar medidas lo más pronto posible

Noelia A. Erausquin
NOELIA A. ERAUSQUINGijón

El mensaje que ayer trasladó la dirección de las plantas asturianas de Arcelor a los sindicatos fue claro: hay que ganar en volúmenes y optimizar la estructura en la planta de Gijón. O lo que es lo mismo, es necesario aumentar la producción y reducir la plantilla de cara a ganar en productividad, y hay que hacerlo de forma urgente, porque el tiempo apremia, sobre todo, en el tren de chapa y en Largos, que cerraron 2017 en pérdidas.

Los representantes de los trabajadores y la empresa se reunieron en el marco de la comisión de seguimiento del acuerdo de competitividad firmado hace dos semanas en Madrid, y que ponía como plazo máximo el 31 de marzo para llegar a acuerdos. Sin encuentros previos, no habrá ningún pacto antes de que finalice la fecha marcada, pero sí buena disposición por ambas partes para llegar a ellos. La cita de ayer sirvió para que la compañía presentara las líneas generales de actuación y los objetivos que se deben alcanzar en la factoría de Gijón para que recupere su posición competitiva con respecto al resto de plantas del grupo, sobre todo, cuando la amenaza de la italiana Ilva es más que real. La UE obliga a Arcelor a realizar importantes desinversiones si quiere completar la compra de esa instalación, la siderúrgica más grande del viejo continente, y debido a sus malos resultados el tren de chapa de Gijón, en el que trabajan unas 300 personas, está amenazado.

El plan de productividad de la multinacional, denominado Acción 2020, impulsado a nivel mundial por el grupo en 2016, desembarca así con prisas en la factoría de Gijón, donde, hasta ahora, apenas se había desarrollado. De hecho, hasta este momento solo se había alcanzado un acuerdo para amortizar cinco puestos, precisamente, en el tren de chapa. En la planta de Avilés, sin embargo, las negociaciones han avanzado mucho más y la cifra de empleos que se acordaron suprimir con las reorganizaciones asciende a 41. Se trata de 14 en cilindros, 5 en LDA, 5 en decapado y 17 en mantenimiento de acabados, aunque en este último caso, los sindicatos llegaron a un acuerdo con la empresa que fue rechazado por la mínima en asamblea, pero la compañía aplicará igualmente las medidas previstas.

La próxima semana, la dirección y los sindicatos volverán a reunirse, en este caso con las propuestas concretas de distintas instalaciones para definir qué puestos se pretenden amortizar, siempre «de forma no traumática» y qué inversiones se realizarán para ello, ya que algunos de esos empleos desaparecerán con mejoras en la organización, pero muchos se suprimirán por automatizaciones.

Pero, además de actuar sobre el denominador de la fracción con la que se calcula la productividad (la cifra de trabajadores), también se trabajará en el numerador, el volumen producido. Ahí, la compañía espera mejorar las cifras, comenzando con la acería. Con una capacidad actual de 900.000 toneladas anuales, la idea es superar el millón, para lo que habrá una decena de contrataciones. También se trabajará en mejorar la fiabilidad de las instalaciones, para que haya menos paradas imprevistas, una mayor eficiencia en los procesos, menores costes de producción y se achatarren menos piezas porque tengan algún defecto.

Aunque no hay una fecha concreta para poner en marcha todas estas medidas, la urgencia es máxima, en parte porque las autoridades antimonopolio de la UE se han dado de plazo hasta el 23 de mayo para decidir si el gigante del acero puede o no comprar Ilva. Desde la adjudicación hace casi un año de la factoría italiana al grupo que lidera Arcelor, AmInvestco, la operación no ha podido cerrarse porque la Dirección General de la Competencia teme los efectos sobre los precios que puede tener una concentración tan importante del mercado y ha pedido a la multinacional fuertes desinversiones. Entre ellas podría estar el tren de chapa de Gijón, una mejora en su competitividad podría librarlo de la quema.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos