Arcelor prevé mejoras en el mercado de Largos que palien las pérdidas de Gijón

Advierte, igualmente, de que la planta tiene que ganar competitividad y que no puede permitirse malos resultados en un contexto de crecimiento

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

La mejora del mercado y la subida de los costes de las materias primas que emplean las acerías eléctricas se pueden convertir en este 2018 en un balón de oxígeno para las instalaciones de Largos que Arcelor tiene en Gijón y que, junto con el tren de chapa, perdieron 23 millones de euros en 2017. La dirección de la multinacional exige que se reconduzca la situación y que se mejore la competitividad, pero hasta que esto se consiga, factores exógenos pueden reducir la brecha que separa a la factoría asturiana de sus competidores.

El consejero delegado de ArcelorMittal Europa-Productos Largos, Augustine Kochuparampil, aseguró en la feria 'Wire & Tube' (Alambres y Tubos), que tuvo lugar hasta ayer en Düsseldorf , que prevé «un crecimiento significativo del mercado para 2018» y espera que esta tendencia continúe. «La construcción, la automoción y la mecánica tienen excelentes niveles de demanda, por lo que el mercado se presenta en una situación ideal», recalcó.

Se trata de una buena noticia para Asturias, aunque no exenta de riesgos. Ante un contexto de crecimiento, la factoría de Gijón no puede permitirse repetir los malos resultados del pasado ejercicio, sobre todo, porque en otras plantas del grupo se está consiguiendo «un rendimiento excepcional», según Kochuparampil. Por ello, la dirección de la multinacional insiste en que es necesario que los trenes de carril y alambrón asturianos mejoren su competitividad.

Pero el avance del mercado no es el único aspecto que puede ayudar a las instalaciones gijonesas, también lo hará la reducción de la brecha que separa el coste de producción de las acerías eléctricas y las de horno alto, como las asturianas. El CEO de Largos se lamentó del aumento de los precios tanto de la chatarra como de los electrodos de grafito, empleados en las factorías eléctricas, «que han cuadruplicado su coste, aumentando su impacto en el precio final de producción en hasta 20 euros por tonelada, y esto representa un desafío para el futuro». Este incremento es negativo para la multinacional, pero no así para las plantas de la región, ya que compensa en parte el precio del mineral de arrabio que durante los últimos meses ha impactado muy negativamente en los resultados del Principado, cuyos planes, además, se vieron perjudicados por la primera ronda de aranceles impuesta al acero por el presidente estadounidense, Donald Trump, que frustró varios envíos a América de 'steel cord' (cables que llevan de refuerzo los neumáticos).

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos