Arcelor recibirá la licencia de obra para las baterías de cok a partir del 11 de enero

El Ayuntamiento de Gijón trabaja en el expediente que permitirá a la compañía reconstruir la instalación

N. A. E. GIJÓN.

Arcelor tendrá que esperar a 2018 para tener la licencia de obra del Ayuntamiento de Gijón que le permita reconstruir las baterías de cok. Aunque su intención era avanzar en los trabajos ya en este 2017, retraso tras retraso han obligado a la multinacional a dilatar los plazos que barajaba y será a mediados de enero cuando cuente con la autorización del Consistorio para que pueda acometer el grueso de la obra. El Ayuntamiento tiene ya el expediente y trabaja estos días en la redacción de la licencia, que otorgará a la compañía, según fuentes municipales, a partir del 11 de enero. La previsión es que el día 12 la multinacional ya pueda empezar con los trabajos.

A pesar de haberse quedado sin colchón temporal, a causa de las demoras debidas a trámites burocráticos, Arcelor confía en que la reconstrucción de las baterías pueda estar lista en 2019. Según su calendario, en el primer semestre empezará a funcionar la primera, con 45 hornos, y en el segundo, el resto. Cuando estén a máximo rendimiento producirán 1,1 toneladas de cok destinadas a los hornos altos. Dos o tres meses después de que estén funcionando, cesará la actividad en las baterías de cok de Avilés, ya obsoletas. A pesar de no contar con todos los permisos para la reconstrucción, durante el último año Arcelor ha ido avanzando en algunos trabajos, como la demolición de la antigua instalación o la limpieza y descontaminación de los suelos, para lo que tiene que retirar 7.000 toneladas de tierra.

El proyecto de las baterías fue adjudicado a la ingeniería Paul Wurth y ascenderá a entre 120 y 150 millones de euros. Aunque la cifra de trabajadores involucrados en las obras variará a lo largo de los próximos meses, rondará las 150 personas.

En la reconstrucción de estas baterías, fundamentales para mantener la siderurgia integral en Asturias, estarán también involucradas otras compañías. La UTE Imasa Liz se encargará de construir los denominados «pies derechos», que son las estructuras que soportan los hornos y sus paredes, el refractario, además de la cubierta para tapar los hornos. Estos trabajos tendrán un plazo de aproximadamente doce meses. A la par, Dragados ejecutará la obra civil, en la que tiene especial relevancia la planta de subproductos. Por su parte, Daorje intervendrá más adelante en tareas de mantenimiento y puesta a punto. Además, queda un cuarto bloque sin adjudicar para el montaje de equipos, principalmente, en la planta de subproductos.

Hace justo un año, la multinacional estaba a la espera de otra licencia del Ayuntamiento de Gijón. Entonces, se trataba de la autorización para la demolición de las baterías.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos