Arcelor implica a toda la plantilla en su lucha por reducir la contaminación

Arcelor implica a toda la plantilla en su lucha por reducir la contaminación
Javier Llera, responsable de Desarrollo Estratégico de ArcelorMittal Asturias; Belarmino Feito, presidente de Fade, y Jesús Daniel Salas, vicepresidente del Club Asturiano de Calidad, en La Granda. / MARIETA

El responsable regional de la compañía se ha reunido con 833 trabajadores para sensibilizarles en política ambiental, a la cual se destinarán 214 millones

PALOMA LAMADRID LA GRANDA.

Una treintena de ingenieros de apoyo se dedican, en exclusiva, a los aspectos medioambientales en las instalaciones que ArcelorMittal posee en Asturias. Repartidos en diferentes sectores, controlan este ámbito íntimamente relacionado con la producción y, sobre todo, con las repercusiones de esta actividad. Es una de las medidas incluidas en el Plan de Mejora Ambiental iniciado por el gigante del acero el año pasado, tal y como explicó ayer la directora de Medio Ambiente de Arcelor en Asturias, Margarita Álvarez Fresno. La responsable del área explicó que el consejero delegado del clúster de Asturias de la compañía, Oswaldo Suárez, se había reunido con 833 trabajadores, dentro del plan de sensibilización en material medioambiental.

«Es una oportunidad para que todo el mundo le plantee sus inquietudes», apuntó en la jornada celebrada en la residencia de La Granda, en Gozón -dentro de las instalaciones de la compañía-, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente. Con la dedicación exclusiva de los ingenieros de apoyo, Arcelor tiene como objetivo «analizar los riesgos de cada departamento» para reducirlos al máximo. El responsable de Desarrollo Estratégico de la siderúrgica en Asturias, Javier Llera, recordó que Arcelor tiene prevista una inversión de 214 millones entre 2018 y 2022 para reducir el impacto de la producción en este terreno. La meta es reducir a la mitad la contaminación aérea, acústica e hídrica.

El plan contiene 26 proyectos que abarcan las mejoras de los dos sínter, los hornos altos, las nuevas baterías de cok gijonesas, la acería, el parque de carbones de Aboño y otras medidas para aumentar la eficiencia energética. Arcelor pretende rebajar el 70% de las emisiones en polvo en las factorías de Gijón y Avilés. Llera recalcó que los criterios ambientales jugarán «un papel esencial en el diseño de las nuevas instalaciones» que se construirán en el lugar que ahora ocupan las baterías de cok de Avilés y que se desmantelarán cuando comiencen a operar las de Gijón el próximo año.

La jornada estaba organizada en colaboración con el Club Asturiano de Calidad y la Federación Asturiana de Empresa (Fade). Precisamente, el vicepresidente de la primera entidad, Jesús Daniel Salas, abogó por trazar esas instalaciones con un enfoque mixto en mente, con la incorporación, por ejemplo, de empresas tecnológicas. «Creemos que es importante la industria, pero también está la nueva economía, que tiene que ser una parte importante del polígono tecnológico que tiene que haber en Avilés», apuntó.

Por su parte, el presidente de la patronal, Belarmino Feito, felicitó a la multinacional por sus esfuerzos ambientales. «Arcelor ha integrado la economía circular en todos sus procesos y para ello ha creado tecnología propia». En la jornada también intervino Beatriz González, ingeniera especializada en investigación ambiental, que desgranó algunas de las iniciativas desarrolladas por la empresa para reducir la contaminación. Entre ellas, destacó el proyecto de rebaja de las emisiones difusas de polvo en las tolvas del alto horno de Gijón.

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