Arcelor retomará la producción en la LD-III a mediados de la próxima semana

Arcelor retomará la producción en la LD-III a mediados de la próxima semana
Parte de las instalaciones de la LD-III quedaron anegadas por el agua la madrugada del lunes. / E. C.

Prevé reiniciar la actividad el miércoles con una de las dos máquinas de colada, aunque este domingo podría expedir desbastes que quedaron sin escarpar

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Llega la hora de hacer balance, aunque ni esa tarea es sencilla y hará falta tiempo para cuantificar los daños. El trabajo que tocaba ayer en la acería de Avilés de Arcelor, la LD-III, consistía en achicar el agua, sacar los motores, los grupos hidráulicos y la instrumentación que quedaron la madrugada del lunes anegados por el agua tras las intensas lluvias caídas durante la noche y el desbordamiento del arroyo Las Llongas. El objetivo es volver a la normalidad lo más pronto posible, pero llevará tiempo.

La compañía confía en que el domingo o el lunes se pueda poner en marcha la escarpadora, la máquina que permite quitar irregularidades a los desbastes que luego se envían al tren de chapa gruesa. A estas piezas les quedaba este último paso para su expedición y permitirá que ninguna de las líneas acabadoras de Gijón sufra los problemas de la factoría avilesina. Además, los responsables de Arcelor esperan que el miércoles se pueda reanudar la producción en la acería, aunque a medio gas. La idea es poner en marcha una de las dos máquinas de colada y uno de los convertidores.

Mientras, la maquinaria anegada, que se encontraba en los sótanos y en los fosos donde se carga el arrabio, se ha trasladado a talleres pertenecientes a empresas externas para su secado, valoración y reparación, en los casos que sea posible. Entonces, la empresa podrá hacer una tasación de los daños que, no obstante, están cubiertos por un seguro, aunque más allá del precio concreto de cada pieza, las pérdidas son mucho mayores y se cuantifican también en la producción perdida.

Con todas las instalaciones interconectadas, el impacto de la inundación de la LD-III, en la que trabajan 550 personas, también ha tenido efectos en otras áreas de las plantas de Arcelor en Asturias. Así, los hornos altos de Gijón han tenido que reducir su producción, ya que su arrabio no podía emplearse en la acería de Avilés y, al bajar su actividad, también se procedió a disminuir la de las baterías de cok. Para evitar lo máximo posible la repercusión económica en las factorías de la región, en el horno alto 'A' se ha adelantado el mantenimiento previsto para el mes de julio. Esta tarde se espera que pueda arrancar y, entonces, se procederá a apagar el 'B' hasta que ya esté funcionando la acería de Avilés y vuelva a ser necesaria su producción de arrabio.

No obstante, todas estas previsiones son si se cumplen los pronósticos sobre las posibles reparaciones, y el calendario podría no llegar a cumplirse si se detectan más problemas de los previstos.

Además, la multinacional espera no tener que recurrir al Expediente de Regulación de Empleo (ERE), vigente hasta diciembre de este año en todas las fábricas de la multinacional en España. Durante los días que dure la recuperación recurrirán a «los saldos» de los que disponen los trabajadores, esto es, cursos de formación, reconocimientos médicos y descansos o vacaciones pendientes.

Asimismo, Arcelor ya trabaja en cómo evitar que esta situación pueda repetirse y que el arroyo Las Llongas se desborde de nuevo si las lluvias vuelven a ser intensas, aunque la de la madrugada del lunes fue la primera vez en la historia de la factoría avilesina que sucedía algo así.

La crecida del cauce provocó que los sótanos de la instalación se vieran inundados con al menos dos metros de agua (en algunas zona llegó hasta los quince metros) y también la zona en la que se carga el arrabio en las cucharas, un foso en el que se creó una especie de balsa de unos quince metros de profundidad. Equipos de Bomberos de Gijón y Avilés de la multinacional se dedicaron desde el lunes a achicar el agua que cubrió equipos eléctricos, motores y máquinas hidráulicas de la empresa, una tarea que no finalizó hasta ayer.

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