Asturias se libra de la propuesta de ventas que Arcelor ha enviado a la UE para comprar Ilva

Asturias se libra de la propuesta de ventas que Arcelor ha enviado a la UE para comprar Ilva

La multinacional ofrece desinversiones en Italia, Rumanía, Macedonia, República Checa, Luxemburgo y Bélgica para que las autoridades antimonopolio comunitarias permitan la compra de la factoría italiana

Noelia A. Erausquin
NOELIA A. ERAUSQUINGijón

El tren de chapa de Gijón estaba en las quinielas, pero de momento se libra de la propuesta de ventas que ArcelorMittal ha presentado a la UE para que dé el visto bueno a la compra de Ilva. Esto no significa, sin embargo, que la instalación asturiana esté fuera de peligro en el medio o largo plazo, ya que de confirmarse la compra, la factoría italiana será un duro competidor para las plantas asturianas.

La multinacional ha anunciado hoy el paquete de concesiones que ha presentado a la Comisión Europea (CE) con el fin de que sus autoridades antimonopolio den luz verde a la adquisición y no consideren que el grupo se sitúa en una posición de dominio de mercado.

Según ha informado esta mañana la compañía en un comunicado, el gigante siderúrgico, el mayor productor del mundo, propone ceder su única planta de acero galvanizado en Italia, en Piombino; así como activos en Galati (Rumanía), Skopje (Macedonia), Ostrava (República Checa) y Dudelange (Luxemburgo).

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Asimismo plantea deshacerse de varias líneas de negocio en Lieja (Bélgica): dos de galvanización en caliente en Flemalle y las de laminado en caliente, laminado en frío y empaquetado de estaño en Tilleur.

La empresa recordó que la propuesta de vender los activos ahora anunciados está sujeta a que la Comisión Europea dé el visto bueno final a la compra de Ilva, así como que cualquier venta estará condicionada a que se complete esta adquisición. Se espera que el Ejecutivo comunitario tome la decisión final sobre el caso antes del 23 de mayo.

Que ninguna instalación asturiana se encuentre en esta lista supone un alivio para las plantas del Principado, pero sobre todo para el tren de chapa de Gijón, cuyo rendimiento es muy cuestionado, dados los malos resultados de los últimos años. Sin embargo, esto no significa que haya pasado todo el peligro. De confirmarse la operación de Ilva, la factoría italiana se convertiría en rival de la asturiana dentro de Arcelor, y en el mismo mercado, el del sur de Europa, y se da la circunstancia de que el tren de chapa de la italiana es especialmente bueno, con una capacidad de producción de 1,2 millones de toneladas, frente a los 495.000 de Gijón. Es por ello que la dirección del Clúster Asturias urge a los sindicatos a llegar a un acuerdo para mejorar la competitividad de su instalación. Esta semana, en dos reuniones, presentó un paquete de inversiones que asciende a dos millones de euros para automatizar parte de los procesos y que, a su vez, llevaría aparejada la amortización de medio centenar de empleos. Las bajas se realizarían a través del contrato relevo. Además, el objetivo es conseguir las 550.000 toneladas anuales.

Los responsables de las factorías del Principado quieren enviar un mesaje claro a los máximos ejecutivos de la multinacional: que la situación se puede reconcudir. En las dos reuniones han insistido en la necesidad de llegar a un acuerdo lo más pronto posible. De hecho, su intención es alcanzarlo antes de que acabe el mes.

Más concesiones de las previstas

Según una carta enviada por el CEO de Planos en Europa, Geert Van Poelvoorde, la multinacional no creía que la adquisición de la factoría italiana, la mayor de Europa, «requiriera cesiones significativas, debido a la superposición limitada entre Ilva y nuestros activos existentes». Sin embargo, las meticulosas autoridades de la competencia del Ejecutivo comunitario han obligado a la multinacional a plantear un paquete de desinversiones, principalmente ventas, «con una capacidad de producción agregada similiar a la de Ilva en la actualidad». De la factoría italiana, con 14.000 empleados, salen unos 5,8 millones de toneladas y Arcelor prevé elevarlos a 10 en los próximos años y, a su vez, reducir la plantilla en, al menos, 4.000 empleos.

Además, Van Poelvoorde reconoce que esta noticia generará «gran incertidumbre» para los trabajadores de los sitios afectados, que «han desempeñado un pepel importante en el negocio de ArcelorMittal Europa y que han hecho una contribución importante y muy valiosa a nuestro negocio», pero recalca que la multinacional «no está cerrando estos sitios y plantas», sino que «se venderán como negocios con continuidad». De hecho, reconoce, este fue un requisito de la Comisión Europea que ha insistido a Arcelor en que no vale con desprenderse de negocios, sino que tiene que tener «competidores fuertes».

Lo que nada se sabe es de posibles compradores. Asegura Van Poelvoorde que es demasiado pronto para tenerlos definidos y que antes de la venta quieren tener la confianza de que los nuevos propietarios estarán «comprometidos con el éxito futuro de los activos».

La investigación de la UE

La CE inició el 8 de noviembre una investigación en profundidad sobre la operación por considerar que la fusión podría reducir la competencia en el mercado de productos planos de acero de carbono y aumentar los precios en los mercados del sur de Europa, según informó el departamento de Competencia que dirige la comisaria Margrethe Vestager.

La investigación inicial de mercado hecha por el Ejecutivo comunitario había determinado ya que la fusión podría generar problemas en los sectores de productos planos de acero de carbono galvanizados, los laminados en caliente y los laminados en frío.

ArcelorMittal había presentado compromisos apenas un mes después de notificar la transacción a Bruselas, pero estos fueron considerados «insuficientes» por las autoridades comunitarias.

La oferta de compra presentada por la siderúrgica que preside Lakshmi Mittal en marzo de 2017 prevé, entre otros aspectos, un precio de adquisición de 1.800 millones de euros (2.024 millones de dólares) e inversiones de cerca de 2.400 millones de euros (2.699 millones de dólares) en tecnología y medio ambiente.

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