Bruselas investigará «cuidadosamente» la compra de Ilva por ArcelorMittal

N. A. E. / AGENCIAS GIJÓN.

Cuando Arcelor decidió pujar por el complejo italiano de Ilva ya era consciente de que su compra levantaría suspicacias. No en vano, supone para la multinacional angloindia hacerse con una planta que tiene una capacidad de producción gigantesca y unir dos colosos tiene efectos directos sobre la competencia en el mercado, un aspecto que la Unión Europea vigila con lupa.

La confirmación de que Bruselas ha puesto el ojo sobre esta operación la dio ayer la propia comisaria de la Competencia, Margrethe Vestager, que aseguró que investigarán «cuidadosamente» el impacto que tendría la operación en los mercados del acero.

La preocupación de Bruselas apunta a la posibilidad de que clientes del sur de Europa, entre ellos numerosas pymes de los sectores de la construcción o la manufactura automovilística, tuvieran que enfrentarse a precios mayores si se llevara a cabo la compra. La Comisión reconoce que con la adquisición Arcelor «aumentaría notablemente» su liderazgo en el mercado.

Una investigación inicial alertó a la Unión Europea de potenciales problemas, en concreto para los productos planos de acero de carbono galvanizados, los laminados en caliente y los laminados en frío. Los compromisos que presentó posteriormente Arcelor fueron «insuficientes» para la Comisión, que ahora tiene hasta el 23 de marzo de 2018 para decidir si aprueba o no la compra.

En Asturias, la operación se ve con reticencias a pesar de que los máximos responsables de la multinacional han asegurado que no afectará a las factorías del Principado. Los sindicatos ya han advertido de que se podrían restar inversiones a las plantas asturianas o conllevar cierres, dado que el objetivo de Arcelor es incrementar la producción de Ilva de 5,8 millones de toneladas a unos 9,5 yañadir así a un mercado ya saturado más de 3,5 millones de toneladas.

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