«La burocracia es la principal restricción para el crecimiento de las pymes»

Daniel González, Antonio Romero, Rafael González, Javier Loya, Marcelino Gutiérrez y Enrique Loredo, ayer, en el Hotel NH Palacio Ferrera. / FOTOS: MARIETA

Enrique Loredo, profesor de Organización de Empresas, advierte de que para ser «eficientes y competitivos» algunos mercados exigen un tamaño mínimo

AIDA COLLADO AVILÉS.

Crecer no es una necesidad absoluta para una empresa. No forma parte de sus objetivos esenciales, entre los que reinan la rentabilidad y la pervivencia. Pero no crecer «no significa quedarse donde se está, sino más atrás, porque los demás avanzan». El profesor de Organización de Empresas de la Universidad de Oviedo, Enrique Loredo, glosó ayer las ventajas, los peligros y los retos a los que se enfrentan las pymes asturianas para ganar tamaño, una de las asignaturas pendientes del tejido empresarial del Principado. En el desayuno de trabajo organizado por EL COMERCIO-LA VOZ DE AVILÉS y Caja Rural, el experto señaló directamente hacia las trabas burocráticas como la «principal restricción» a la que deben hacer frente las pequeñas y medianas empresas. Un impedimento sin fácil solución -«nunca se eliminarán todas», reconocía»-, pero del que hay que «atacar al origen y no ir añadiendo soluciones alternativas que lo que hacen es generar más trabas en los nuevos procesos».

Loredo se dirigió a las decenas de gestores y empresarios presentes en la jornada celebrada en el Hotel NH Palacio Ferrera para lanzar una pregunta: ¿Cuántas horas al año dedican a procesos que no añaden valor? No le hizo falta esperar la respuesta para explicar que «a veces las pymes no crecen porque no tienen recursos materiales ni tiempo para hacer todo aquello que tienen que hacer y que no les corresponde».

Otro de los problemas históricos a los que se enfrentaban las pymes para ganar tamaño era la financiación. Hoy en día, eso sí, se avanza hacia un modelo «muy distinto. No se trata ya de los canales convencionales a los que estábamos acostumbrados».

Para abordar estos desafíos, las pymes cuentan con ciertas ventajas para crecer. Por ejemplo, su «flexibilidad», que les permite «identificar las oportunidades» y aprovecharlas. La digitalización, amplió Loredo, «hace que puedan plantearse exportar, cuando hace unos años eran una quimera». Aconsejó a los empresarios desarrollar los recursos a su alcance, porque «a crecer se aprende y para llegar a un caso de éxito muchas veces hay que equivocarse». También concedió especial importancia a que «muchas personas» y no solo el dueño de la empresa actúen de forma emprendedora.

El profesor explicó los motivos por los que los empresarios asturianos se lanzan a la aventura de expandirse. Quizá la más relevante sea que en algunos entornos, sin un tamaño determinado una compañía nunca puede ser eficiente: «En ciertos mercados sin un tamaño mínimo no eres competitivo». Otras veces crecen porque ante ellas «se abren oportunidades. Las empresas de éxito son las que saben ir trasladando las cosas que hacen bien a otras ventanas de oportunidad», añadió. Ventanas que, en algunas ocasiones, pueden estar relacionadas con la aparición de novedosas tecnologías. «Si tienes recursos tangibles, comerciales, tecnológicos, humanos, relacionales... es fácil que crezcas», amplió antes de animar a los responsables de las compañías a analizar con detenimiento su situación y necesidades.

Loredo quiso añadir algunos matices a sus declaraciones, ahondando en las particularidades de algunas compañías. Por ejemplo, en las empresas familiares «es frecuente que haya inercias que dificultan su diversificación y la salida del negocio original pensado por el fundador». En el caso de las empresas profesionales, a sus dueños suele «gustarles más desarrollar su actividad que la gestión del negocio». Eso, en muchas ocasiones, ocasiona que estén «infradimensionadas» con respecto a sus posibilidades. Por su parte, las start up son completamente diferentes: «Su razón de ser está en ganar tamaño, en demostrar a los inversores potenciales que pueden crecer».

Para una pyme, aseguró, muchas veces es más fácil crecer en el ámbito vertical: «ampliando su actividad hacia el cliente o el proveedor». Además del crecimiento interno (orgánico) y externo (a través, por ejemplo, de fusiones), «existe en medio un mundo de instrumentos de cooperación que permite» ganar tamaño sin afrontar este duro proceso en solitario.

Tras Loredo, los empresarios Daniel González (Digitec) y Javier Loya (Grupo Deloya Gastronomía) narraron sus experiencias de éxito. El director de Empresas de Caja Rural de Asturias, Rafael González, coincidió al identificar el «liderazgo, el equipo, los valores y los clientes» como ingredientes de la receta del crecimiento. También intervino el subdirector general de la entidad financiera, Antonio Romero, quien situó el «crecimiento de las pymes como una cuestión de máxima relevancia» y anunció la creación de «un espacio de atención personalizada de banca empresarial en la entidad». Además, avanzó que Caja Rural de Asturias incorporará a su plantilla 30 nuevos titulados antes de fin de año y otros tantos durante 2018.

Más noticias

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos