«No tenemos claro si vamos a crecer en otra provincia o a diversificar»

Javier Loya. /  MARIETA
Javier Loya. / MARIETA

A. C. AVILÉS.

La experiencia de éxito de Javier Loya le llega como miembro de la tercera generación de una familia de hosteleros. Él se formó con su padre, en el Real Balneario de Salinas. Pasó por la sala y por la cocina. Estuvo presente cuando la familia adaptó el negocio a la revolución gastronómica. Y se divirtió. Pronto quiso probar suerte, aún vinculado a la familia. Hacerse con el NH Palacio Ferrera le sirvió para adquirir nuevos conocimientos, ganar experiencia y atreverse a irse a Oviedo a dar vida al restaurante del Santo Domingo Plaza. Por aquel entonces, reconoce, «no era consciente de que estaba en la Ronda Sur ni de que estaba desubicado». Aceptó el reto y al tercer año ya servían a 15.000 o 20.000 comensales al año.

Javier Loya supo cazar al vuelo otra oportunidad. Desplazarse, en esta ocasión a Gijón, al Hotel NH. Allí nació Avant Garde, un «éxito que continúa funcionando muy bien». En 2010 las cosas se complicaron, la crisis comenzaba a arreciar y a cebarse con los socios de Loya en la capital asturiana. «Tomé la decisión de cambiar al Hotel Aire, en el edificio de Calatrava». Le sirvió para acercarse a un nuevo mercado, el de los congresos, «mejor negocio que el de las bodas». Todos los caminos le llevaron a lanzarse a un nuevo proyecto ovetense Mestura, una apuesta gastronómica de peso. Y los cambios en el universo de las bodas, donde ahora triunfan los palacios, le guiaron a hacerse con el de la Concepción, en Gijón.

Ante Javier Loya, hoy, una disyuntiva. Su considerable tamaño para una región pequeña, como Asturias, le obliga a plantearse si lo adecuado es «crecer en otra provincia o diversificar».

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