Duro acumula tres meses sin pedidos

La central térmica de Petacalco (México), para la que Duro construirá un sistema de suministro de carbón. / E. C.
La central térmica de Petacalco (México), para la que Duro construirá un sistema de suministro de carbón. / E. C.

La banca, dispuesta a avalar 15 de los 30 millones que cree que la empresa precisa hasta marzo | Las entidades financieras acreedoras aguardan a que el consejo de administración del grupo decida si aporta garantías por la mitad de los avales

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

«Aquí lo que hay es un pulsito». Lo dice alguien cercano a una de las partes en liza y con rintintín, con lo deja entrever que el 'pulsito' es en realidad un importante enfrentamiento, una de las principales pugnas que ha vivido Duro Felguera en sus 160 años de historia. A un lado del ring, el Consejo de Administración del grupo asturiano, encabezado por su presidente, Ángel Antonio del Valle, y al otro lado, la banca acreedora, con Miguel Zorita como asesor del proceso de refinanciación de la deuda de la compañía de ingeniería asturiana.

El pasado mes de julio, la empresa comunicaba la adjudicación de un contrato por importe de 109,7 millones de euros para la ejecución de un conjunto de nuevas instalaciones destinadas al almacenamiento y suministro de carbón de la Central Térmica Petacalco (México). Ha sido su último pedido. Acumula, por tanto, ya casi tres meses sin que haya entrado nueva carga de trabajo y sin perspectivas de obtener contrataciones mientras no disponga de avales que lo permitan.

La banca ya ha hecho su última oferta. Las entidades acreedoras están dispuestas a avalar la mitad de los 30 millones que Duro necesita para reactivarse si los principales accionistas del grupo aportan garantías personales por los otros 15 millones, como adelantó este periódico. Así pues, la pelota está ahora en el tejado de estos últimos.

El pulso entre la banca y Del Valle viene gestándose desde el inicio. El 25 de mayo, el Consejo de Administración acordaba la incorporación de Miguel Zorita como nuevo asesor del máximo órgano ejecutivo de la sociedad. Su principal función: asesorar al consejo en el proceso de reestructuración de la empresa. El 'fichaje' de Zorita se le atragantaría a Del Valle después de que el primero accediese a analizar las cuentas y números de la empresa. La banca acreedora responsabilizaba a Del Valle de una «mala gestión» que ha llevado a Duro a la dramática situación financiera en que se encuentra actualmente. El grupo industrial tiene hoy 350 millones de euros de deuda financiera bruta y 110 millones en caja, con lo que la deuda neta se sitúa en los 240 millones. Pero a esa cuantía se suman otros 500 millones procedentes de pago de dividendos y recompra de acciones, entre otras operaciones, así como la compra del edificio de Madrid que costó 35 millones y la división de Núcleo por la que la empresa pagó 70 millones. La banca considera que si no se hubieran producido esos gastos, ordenados por Del Valle, Duro hoy tendría 250 millones en caja y cero de deuda financiera.

A ello se suman los impagos procedentes de proyectos en Argentina, Australia, India y Venezuela, donde hay litigios y arbitrajes pendientes de solución y que suman 492 millones de euros. Pero no son los principales causantes del 'agujero' de Duro. Como otras grandes empresas 'epecistas' internacionales, el grupo asturiano se ha topado con estos impagos pero confía -como así lo transmitió Del Valle en la última junta de accionistas- en poder cobrar todo o parte de esos 492 millones de euros en 2018, lo que supondría un importante refuerzo ya no solo de liquidez, sino también un refuerzo de la confianza en la solvencia financiera de Duro por parte de los potenciales clientes. Esa es la baza con la que juega Del Valle.

Pero Duro necesita una solución urgente. La banca calcula que el grupo necesita 30 millones de euros para hacer frente a los impagos y poner de nuevo en marcha la maquinaria para obtener nuevos contratos, esto es, para reactivarse y sobrevivir al menos cinco meses. Un tiempo precioso para enderezar su rumbo.

Los bancos creen en Duro Felguera, pero no en su presidente. Por eso, en su plan para reflotar la empresa también incluyen su salida del consejo. Del Valle también ha dejado claro que él no tendrá inconveniente en irse siempre y cuando deje encarrilado el futuro del grupo.

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