Duro Felguera abre el proceso para reducir la plantilla y facilitar la entrada de un inversor

Duro Felguera abre el proceso para reducir la plantilla y facilitar la entrada de un inversor
Los trabajadores de Duro Felguera, en la manifestación que organizaron el 25 de octubre en demanda de una solución para la situación que atraviesa la empresa. / DAMIÁN ARIENZA

El ERE afectaría a un máximo de 600 trabajadores, el 30% del personal del grupo asturiano

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

La nueva Duro Felguera busca una dimensión acorde con su situación económica y con unos números que hoy son negativos pero que, tras el proceso de refinanciación y ampliación de capital al que se encamina, podrían dar la vuelta al marcador. Esa es la esperanza a la que se aferra la dirección del grupo asturiano que tiene como prioridad hacer atractiva la compañía para potenciales inversores. A ese flotador de salvamento se agarra la emblemática y centenaria firma que ayer sentó las bases para iniciar un doloroso proceso, el que se prevé como uno de los mayores ajustes de personal de sus 160 años de historia.

La dirección de Duro Felguera informaba ayer por la mañana al comité de empresa de Asturias y a los trabajadores del centro de Madrid, que carece de comité, sobre su intención de iniciar el procedimiento para la extinción colectiva de los contratos de trabajo de una parte aún indeterminada de la plantilla. El anuncio, que se producía en vísperas de las vacaciones de Semana Santa, sentaba «como un jarro de agua fría», según fuentes sindicales

Si bien la propia compañía precisó a EL COMERCIO que el número de trabajadores afectados «se discutirá durante el proceso de negociación», otras fuentes cercanas a la empresa estiman que la cifra máxima del ajuste se sitúa sobre los 600 empleados. A partir de ahí, otras fuentes apuntaron al entorno de las 500 personas. En cualquier caso, se trataría de un ajuste que podría afectar al 25% o 30% de la plantilla formada por unos 2.000 trabajadores.

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Para iniciar la negociación, la empresa ha emplazado a la representación de los trabajadores a la constitución de un grupo negociador de once componentes, en el plazo de dos semanas. Posteriormente, y en 30 días se desarrollaría el periodo consultivo. La plantilla del centro de Madrid tendrá derecho a nombrar dos representantes en el grupo negociador, o bien a delegarlos en el comité de empresa.

La empresa ha justificado su decisión en la situación económica de Duro Felguera, con unas muy malas cifras en la última presentación de resultados; en cuestiones productivas y en las organizativas, si bien anunció que tiene previsto mantener todos los centros de trabajo.

Como se decía, la dirección de Duro Felguera se ha negado de momento a precisar el número de trabajadores que se verán afectados por el ERE, toda vez que «no se trata de pasar el rodillo, sino de volver a números negros», porque, insistió, «esta es una empresa viable» si se aplican «el proyecto a la nueva dirección, una mejor gestión de proyectos y una reducción de costes estructurales». En este sentido, desde el equipo directivo se recordó que «ya hemos reducido los componentes del comité de dirección de doce a cinco miembros, y a estos se les ha bajado el sueldo un 10%».

El siguiente paso en la remodelación de la estructura de costes pasará por una minoración del staff y una evaluación de las necesidades de trabajadores en el 'core' de la actividad de Duro Felguera.

El pasado 19 de febrero la compañía ya había anunciado que preparaba un ajuste de empleo en sus centros de Gijón (sede en el Parque Científico y Tecnológico de Gijón y Madrid), para lo que encargó un estudio jurídico al despacho Ontier. Entonces precisó que el recorte de plantilla no afectaría al personal que pertenece al ámbito internacional -conocidos como trabajadores 'expatriados'- al considerar que la dimensión de esta plantilla es «adecuada» para la ejecución de los 19 proyectos que tiene en curso.

Respecto a Madrid, el ajuste de personal podría afectar al personal de la filial del grupo Felguera-IHI, especializada en la construcción 'llave en mano' de plantas y tanques de almacenamiento de combustibles, para la que trabajan entre 140 y 150 personas, y al medio centenar de trabajadores de la propia Duro Felguera desplazados a la capital española. El resto de los negocios que se ubican en la sede madrileña, Núcleo, con 170 empleados, y Epicom, con una veintena, no se verían, en principio, afectados por este proceso. Para ambas divisiones la dirección de la compañía tiene otro destino que no es otro que su venta. El personal altamente cualificado tanto de Núcleo como de Epicom es, precisamente, el gran valor de los dos negocios, por lo que no tendría sentido acometer despido alguno por parte de Duro Felguera, que ha confirmado disponer actualmente de «ofertas iniciales de adquisición».

El ajuste decidido por Duro Felguera apunta a un intento de llegar a un acuerdo favorable con el 'pool' bancario que gestiona la deuda de la compañía. En ese sentido, se interpreta que la reducción de costes estructurales que supone un ERE implica un «gesto» y una muestra de buena gestión en el saneamiento de una empresa que aspira a ser atractiva para los inversores en el proceso de ampliación de capital que se prevé que se concrete en junio y en el que se espera captar entre 100 y 125 millones de euros de dinero nuevo. Además de la ampliación, Duro Felguera busca un socio inversor, a poder ser industrial y conocedor del sector, para reactivarse.

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