Arcelor abre la puerta en Asturias a las contrataciones a través de empresas de trabajo temporal

Las instalaciones de ArcelorMittal en Gijón.
Las instalaciones de ArcelorMittal en Gijón. / DAMIÁN ARIENZA

La multinacional busca lograr un aumento de la productividad en sus plantas del Principado

Noelia A. Erausquin
NOELIA A. ERAUSQUINGijón

Las plantas asturianas de Arcelor pueden vivir en un futuro más que próximo un hecho inédito, la entrada de personal de empresas de trabajo temporal (ETT). Hasta ahora nunca se habían contratado operarios de este tipo en las factorías de Gijón y Avilés, aunque sí en otras del grupo como las de Sagunto, Lesaca o Echevarri, pero esta posibilidad se ha puesto sobre la mesa para realizar pruebas en marzo de cara a aumentar la producción en la acería de Gijón. Y con esta propuesta ha saltado por los aires la hasta ahora relativa unidad de los sindicatos mayoritarios en el seno del comité de empresa. CC OO rechaza de la plano esta posibilidad, mientras que UGT la aceptaría, siempre que se trate de un hecho coyuntural y que, de consolidarse los puestos, pase a ocuparlos personal de plantilla.

La multinacional ha avisado por activa y por pasiva que las plantas de la región necesitan ganar en productividad y que están perdiendo su posición competitiva dentro del grupo con respecto a las de Gante y Dunquerque. El mal comportamiento de la sección de Largos, que lastró los resultados de 2017, ha hecho que los directivos de la compañía adviertan de que, incluso, están en peligro estas instalaciones y apuntan que solo hay dos formas de ganar productividad: aumentar la producción o reducir la plantilla. En ambas vías está experimentando la empresa, pero en este caso lo que quiere es incrementar la producción de la acería de Gijón de las 900.000 toneladas actuales a un millón. Para ello, va a intentar trabajar de forma simultánea con los dos convertidores por lo que quiere reorganizar el trabajo y realizar solapes en los turnos. Esto supone aumentar el personal de la instalación en entre diez y veinte personas, pero no está claro que el ensayo sea positivo ni que se consoliden los puestos, por lo que se plantea la opción de recurrir a ETT.

Objetivo

1.000.000 t.
es el objetivo de producción de la acería de Gijón, que en la actualidad solo llega a las 900.000.

La propuesta ha generado una gran división en la parte social. Aunque todos los sindicatos coinciden en que la contratación directa sería lo ideal, ante la negativa de la compañía, los representantes de los trabajadores asumen posturas distintas. CC OO rechaza de plano recurrir a las ETT y considera que esto llevaría a que estas empresas acaben realizando cualquier tipo de actividad, incluso, que se pusiera en peligro la contratación de eventuales para dar vacaciones -en otras plantas cubren estos descansos ETT-. «Una vez dentro es difícil erradicarlas», advierte el secretario general de la sección sindical intercentros de CC OO en ArcelorMittal, José Manuel Castro, que prefiere la opción de recurrir a una externalización temporal a través de auxiliares.

Sin embargo, UGT considera que contratar a través de una ETT sería admisible con el compromiso de que los puestos pasen a ser de plantilla si se demuestra que es viable aumentar la producción y de que el solapamiento puede ejecutarse. De hecho, lo que rechaza este sindicato es que esos nuevos empleos los ocupe personal de subcontratas, «porque los puestos que se externalizan con auxiliares nunca vuelven», asegura el secretario general de UGT en la sección sindical de Arcelor Gijón, Alberto Villalta, que también defiende que esta medida no precariza el empleo, ya que los trabajadores de la ETT tendrían la misma remuneración y las mismas condiciones que los de la plantilla, algo que no sucede con los operarios de subcontratas. Además, recuerda a CC OO que en Sagunto, donde tiene este sindicato mayoría absoluta en el comité, se emplean las ETT de forma habitual.

Por otro lado, USO tampoco ve con malos ojos esta posibilidad y se muestra dispuesto a «escuchar y negociar», mientras que la CSI no quiere ni oir hablar de las ETT, una propuesta que califica de una amenaza de la compañía.

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