Las empresas asturianas, entre las que más ajustadas al plazo pagan a sus proveedores

olo un 2,3% de las compañías de la región abonan sus facturas más allá de los 120 días, duplicando el límite máximo que marca la ley

SUSANA BAQUEDANO

Tras los duros años de la crisis, la economía muestra cada vez más síntomas positivos. La recuperación se nota. Quizá no tanto en los bolsillos de los ciudadanos como en la capacidad financiera de las empresas, que en 2016 volvieron a reducir su tasa de morosidad. Según el ‘Análisis del comportamiento de pagos empresarial’ de Informa D&B, las compañías asturianas se sitúan entre las que abonaron sus facturas con mayor celeridad, con 11,6 días de retraso de media frente a los 14 de un año antes, y por debajo del promedio de España, situado en 12,35 días.

De hecho, el 93,3% de las compañías de la comunidad pagan a sus proveedores en menos de 30 días, mientras que el 54,9% lo hace puntualmente, cuatro puntos por encima de la media nacional, que apenas rebasa el 51%, pese a haber mejorado casi seis puntos en un año. Además, en Asturias solo el 2,3% de las firmas retrasan sus pagos más allá de los 120 días, duplicando el plazo máximo que marca la ley (para el sector público se reduce a 30 días, en lugar de 60).

Las cifras convierten a Asturias en la séptima comunidad del país por la diligencia de las sociedades a la hora de saldar sus deudas, por detrás del País Vasco (58,4% pagan puntualmente), Aragón (57,74%), Navarra (56,97%), La Rioja (56,87%), Galicia (56,18%) y Castilla y León (55%). El estudio de Informa D&B refleja también, además de las diferencias territoriales en la celeridad de los pagos, comportamientos diversos entre el sector privado, que el año pasado redujo su tiempo de mora, mientras que la Administración lo incrementó.

Sector público y privado

El público fue el sector que registró el mayor retraso medio de pago en el cuatro trimestre de 2016, ya que con casi 25 días dobló la media general (de 12,35 jornadas), seguido por los 17,25 de la hostelería y los 17 de otros servicios. Las áreas económicas que más acortaron el plazo de cancelación de sus deudas fueron la industria, las comunicaciones y el comercio, todas con poco más de diez días.

El estudio de Informa D&B concluye que el retraso medio de pago en España mantiene el descenso que se inició en el tercer trimestre del 2014 y se sitúa en 12,35 días, una cifra inédita hasta ahora. Desde que en el cuatro trimestre del 2011 comenzó la tendencia a la baja, el retraso en el abono de las deudas ha caído en casi diez días, pero el informe destaca el elevado coste que se deriva de la demora en los pagos, que cifra en 1.344 millones de euros para el conjunto del tejido empresarial.

En cualquier caso, los datos del 2016 suponen un avance en la posición de España comparada con el resto de los países de la UE, ya que situó por primera vez por debajo de la media europea (de 13,47 días en el último trimestre, la cifra más baja en dos años). España escaló hasta la tercera posición, solo por detrás de Alemania y Holanda, que lideraron el ránking con 6,34 y 6,39 días, respectivamente. En el extremo opuesto, con los retrasos medios más abultados, se situaron Portugal (27,26 días), Irlanda (casi 19), Italia (17,62) y el Reino Unido (15,8).

También en la morosidad el tamaño importa, pero en este caso son las más pequeñas las más diligentes. El informe constata que en el cuatro trimestre del pasado año «las micro y pequeñas empresas fueron las que mejor pagaron, con mucha diferencia». Realizaron respectivamente el 56,54 % y el 50,42 % de sus pagos puntualmente, mientras que el grado de cumplimiento de las medianas no llegó al 30%. De las grandes solo el 12,1% atendieron las facturas sin demora. Las sociedades de mayor tamaño, que registraron el retraso medio de pago más largo (casi 16 días), aumentaron algo dicho período respecto al trimestre previo, aunque comparado con doce meses atrás, sí rebajaron la tardanza.

Igualmente, si se analiza el comportamiento de abono de las 140 empresas que más compran en España, la conclusión es que solo pagan puntualmente en menos del 6 % de los casos, mientras que el grueso de sus abonos (un 88 %) los hacen en un período máximo de 30 días.

El 70%, a favor de sanciones

El estudio también incluye una encuesta realizada a 1.400 empresas, que destaca, por ejemplo, que casi el 70% están a favor de que se impongan sanciones para favorecer el abono de las facturas en plazo. Otro dato sorprendente es que, pese a conocer dicha posibilidad legal, cerca del 90% no aplica intereses de demora ante los retrasos en los pagos.

Preguntadas sobre las causas de la morosidad, las empresas siguen situando como principal causa los problemas financieros, en un 49,67% de los casos. El 35,33% dice haber tenido un impago en los últimos 12 meses, cifra muy inferior al dato del año pasado, que había sido superior al 50%, y del 2015, que había sido del 64,33%. Estos impagos han supuesto en la mayoría de los casos (el 47,67%) menos del 5% de la cifra de venta.

La mayor parte de los encuestados dicen tener conocimiento de las regulaciones tanto nacionales como europeas, lo que supone una mejora con respecto a años anteriores: un 62,37% de los encuestados conocen la Directiva 2011/UE y el 91,53% conoce el Real Decreto 4/2013. Sin embargo, solo el 10,33% aplican los intereses de demora.

Las formas más comunes para luchar contra la morosidad en las empresas son la presencia de un departamento o área en la propia empresa y el uso de información comercial (un 30,37% cada una).

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