«Fade debe servir de puente entre jóvenes y veteranos, grandes y pequeños»

Inaciu Iglesias, ayer, en las instalaciones de Cartonajes Vir, en el concejo de Siero, empresa familiar de la que es consejero delegado. / PABLO NOSTI
Inaciu Iglesias, ayer, en las instalaciones de Cartonajes Vir, en el concejo de Siero, empresa familiar de la que es consejero delegado. / PABLO NOSTI
Inaciu Iglesias Empresario y candidato a la presidencia de Fade

«Tratar de mejorar las condiciones de trabajo por decreto es hacernos trampa a nosotros mismos»

ANA MORIYÓN OVIEDO.

Inaciu Iglesias (Oviedo, 1966) da un paso al frente y confirma su intención de presentarse a las elecciones de la Federación Asturiana de Empresarios (Fade) para coger el testigo de Pedro Luis Fernández. Es consejero delegado de Cartonajes Vir, firma que fundó su abuelo y que el año pasado recogió el premio a la empresa familiar del año, y fue el primer presidente de la Asociación de Empresa Familiar de Asturias.

-¿Qué le animó a dar este paso?

-Mi experiencia empresarial y asociativa me ha permitido tener contacto con micropymes y multinacionales de diferentes sectores y me ha dado una amplia visión de las distintas necesidades. Creo que es un valor que puedo aportar a Fade.

-¿Qué propuesta trae bajo el brazo?

-Quiero construir sobre lo hecho, porque entiendo que hay que dar continuidad a la labor de los últimos cuatro años. Pero también entiendo que el compromiso de los empresarios debe intensificarse, que la nueva presidencia tiene que tener mayor presencia y, a la vez, que todos los miembros del consejo tienen que tener responsabilidades. Además, apuesto por una patronal que represente a todos los sectores y que sirva de puente entre jóvenes emprendedores y veteranos, entre pequeños y grandes, entre empresas locales y multinacionales.

-El metal es uno de los principales motores de la economía asturiana, y Femetal ha confirmado su apoyo a la candidatura de Belarmino Feito. ¿Será difícil batallar contra un oponente de ese nivel?

-Belarmino Feito es un candidato sólido y me alegro de que esta competencia sea con gente de su altura. Aplaudo la lealtad de Femetal hacia su compañero, como no podía ser de otra manera, pero creo que lo que tenemos que hacer es trabajar en una transversabilidad real para que Fade no sea solo la suma de sectores, sino la representación de todos los empresarios.

-Hay sectores muy heterogéneos, como el de los autónomos, que se sienten olvidados. ¿Es una de las asignaturas pendientes?

-Claramente, sí. Los autónomos dentro del mundo empresarial son con diferencia la parte más débil y necesitan un apoyo especial. Fade tiene que ser puente entre grandes y pequeños y eso no se consigue únicamente con un puesto en el consejo directivo. Debe ser un compromiso.

-Fue presidente de la Asociación de Empresa Familiar de Asturias y conoce bien el perfil de la pyme asturiana. ¿Cuáles son hoy sus principales necesidades?

-Las pymes son la solución para crear empleo, pero, al tiempo, son las que más sufren las consecuencias de la destrucción de la riqueza. Necesitan unas reglas de juego muy claras y que las políticas de fomento de la actividad empresarial, que obviamente son necesarias, no les perjudiquen. Son las que sufren más que nadie la asfixia fiscal y por ser la parte más sensible son también las más perjudicadas por el clima de opinión que existe en nuestra región, no excesivamente favorable hacia el empresario.

-¿Cree que los empresarios en Asturias no cuentan con el beneplácito de la opinión pública?

-En Asturias se ven más las carencias que las virtudes del empresario. Se ve la actividad empresarial como un afán de enriquecerse, quizá por factores culturales mal entendidos o porque la envidia es uno de nuestros peores pecados. La actividad empresarial no tiene el reconocimiento que realmente se merece y caemos en la contradicción de que necesitamos a las empresas, pero no las queremos.

-Fade es una de las patas de la concertación social, pero tradicionalmente se ha quejado del bajo nivel de cumplimiento por parte del Principado. ¿La patronal debe adoptar una postura más firme con el Gobierno?

-Todos los empresarios compartimos que el cumplimiento de la concertación social es mejorable. Son buenas palabras que no siempre están respaldadas por hechos. Creo que para que la concertación sea más eficaz debería evolucionar hacia objetivos más concretos y medibles. En cualquier caso, las relaciones con las instituciones tienen que ser estrechas y cómplices, aunque nunca sumisas, y basadas en la lealtad que da no tener relaciones de dependencia. Cuanto más diálogo y cercanía, mejor, porque todos remamos en la misma dirección y a todos nos preocupa Asturias.

-¿Considera que el Principado está apoyando suficientemente al empresariado?

-Desde el punto de vista de cultura empresarial, como ya he dicho, hay mucho por hacer. Se necesita a los empresarios, pero no se les termina de querer. Y, desde un punto de vista más concreto, en relación a cuestiones como política fiscal o legislación laboral, el apoyo que queremos por parte de la Administración es, básicamente, reglas de juego claras para poder competir en igualdad de condiciones.

-Asturias sigue recuperándose de la crisis, pero lo hace a un ritmo más lento que el resto de España. ¿Se ve la luz al final del túnel?

-Estamos mejor que antes, estamos saliendo de la crisis y eso se nota en ciertos síntomas. Pero, está claro, esta recuperación aún no ha llegado al común de la población. De todas formas, a mí el debate sobre el optimismo y el pesimismo me resulta muy peligroso porque el futuro depende únicamente de nosotros.

-¿La política fiscal de Asturias es un inconveniente?

-Seguro. Estamos compitiendo en desigualdad de condiciones. Tenemos más impuestos que otras comunidades y eso es un problema objetivo y numérico, pero también un problema cultural porque se entiende la actividad empresarial como algo a lo que hay que retraer los recursos para sostener una estructura pública que no es la más eficaz. Es absurdo cobrar impuestos por crear empleo cuando nuestro principal objetivo es crear empleo.

-Los sindicatos se quejan de los bajos salarios y los contratos temporales.

-Y tienen razón. Con los índices de paro que tenemos es evidente que hay más demanda que oferta y, cuando un mercado está desequilibrado, no funciona correctamente. Ya nos gustaría a todos disponer de salarios más altos y condiciones más estables para nuestros trabajadores, ese es un objetivo común, aunque sobre cómo conseguirlo discrepemos.

-¿Qué propone?

-Nosotros creemos que las condiciones de trabajo no se pueden mejorar por decreto. La manera de reequilibrar el mercado es aumentar la actividad empresarial para que la oferta de trabajo se iguale a la demanda. Es la única manera de mejorar las condiciones porque otra fórmula sería hacernos trampa a nosotros mismos.

-Reclaman una ley regional contra la brecha salarial. ¿Cabe aquí una ley impositiva?

-Las mujeres cobran menos que los hombres y eso es un desastre. Pero pretender solucionar esto con una ley me parece un error. Igual que me parece un error que los empresarios desaprovechemos el 50% del talento de la región. En mi empresa no hay brecha salarial,ç y no hizo falta ningún decreto.

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