El grupo Armón sondea la reapertura de un astillero en quiebra en el sur de Argentina

Las instalaciones del astillero argentino, en Comodoro Rivadavia (provincia de Chubut), en el sur del país. / E. C.
Las instalaciones del astillero argentino, en Comodoro Rivadavia (provincia de Chubut), en el sur del país. / E. C.

La compañía asturiana pretende recuperar la antigua planta de Comodoro para la construcción y reparación de buques

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

El grupo asturiano Armón está analizando la reapertura de un astillero, actualmente en quiebra, en el Sur de Argentina, bastión de la flota pesquera de altura. Astilleros Comodoro, ubicado en la provincia de Chubut, es el nombre las instalaciones por las que se ha interesado la compañía con sede en Navia y centros de producción en las localidades de Navia, Puerto de Vega y Gijón, y en las gallegas de Burela y Vigo.

El pasado mes de junio, el presidente y administrador de la empresa naviega, Laudelino Alperi, acompañado por otros responsables de Armón, visitaron el astillero argentino, en el puerto de Comodoro, y mantuvieron diversas reuniones, entre otros con el ministro coordinador de Gabinete, Alberto Gilardino, y el secretario de Pesca, Adrián Awstin, a los que trasladaron su voluntad de establecerse en el país sudamericano.

Según la prensa local argentina, el administrador del puerto argentino, Favio Cambareri, explicó los empresarios asturianos «serían posibles inversores que buscan reactivar este astillero, generando nuevas fuentes laborales y otorgando un servicio importante para el puerto a través de reparaciones navales y construcción de buques».

El astillero de Comodoro se encuentra inactivo tras haber entrado en concurso de acreedores hace unos años, que derivó en la quiebra, y ahora se encuentra en la etapa de liquidación, por lo que, según Cambareri, la situación de esta sociedad depende de «la coordinación entre el juez del concurso, la jueza de la quiebra y la administración portuaria, para definir que la venta se haga en conjunto con el otorgamiento de una concesión». Precisó que «a nosotros nos interesa que quien compre el astillero sea una empresa que acredite capacidad técnica, financiera y que tenga como objetivo principal la construcción naval».

Argentina se ha convertido en los últimos dos años en uno de los mejores clientes de Armón Vigo, con al menos cuatro buques en cartera, un oceanográfico (el Víctor Angelescu, de 52 metros de eslora) y un barco de investigación costera para el Inidep, y un arrastrero rampero de 47 metros de eslora y un tangonero langostinero, para las armadoras locales Grupo Valastro y Moscuzza.

El astillero argentino cuenta con dos naves paralelas de 70 por 40 metros que permiten que se puedan realizar reparaciones y construcciones navales bajo techo sin que sean afectadas por los cambios del clima. Posee tres puentes grúa de ocho toneladas de capacidad cada uno. Además, dentro de la dársena y para la maniobra de izar y botar los elementos flotantes a reparar, opera un elevador sincrónico equipado con 12 winches impulsados por motores Rolls-Royce que (individualmente) desarrollan una potencia de 320 toneladas. Esto permite que el conjunto pueda elevar 3.400 toneladas teniéndose como límite buques de hasta 2.300 toneladas.

En su astillero gijonés, Armón tiene garantizada la carga de trabajo para 2018, una cuestión que es de destacar en el sector naval. Como publicó este periódico, la factoría ubicada en El Natahoyo tiene prevista para el próximo mes de enero la entrega de los tres remolcadores que construye actualmente para un armador marroquí. El encargo de dos nuevos barcos, un pesquero para Islandia y un arrastrero para una firma española, garantizarán la carga de trabajo en 2018, a la espera de que entre o no en vigor el que sería, sin duda, el principal contrato para la factoría gijonesa: el ferry para la naviera canaria Armas.

Más noticias

Fotos

Vídeos