ArcelorMittal creará 50 empleos a través de auxiliares para reforzar las baterías de cok

ArcelorMittal creará 50 empleos a través de auxiliares para reforzar las baterías de cok

Se contratarán para poder formar al personal que trabajará en las nuevas de Gijón; los sindicatos y la empresa rubrican el acuerdo del tren de chapa

Noelia A. Erausquin
NOELIA A. ERAUSQUINGijón

ArcelorMittal ha sacado a concurso la contratación de medio centenar de trabajadores a través de empresas auxiliares para facilitar que los empleados actuales de las baterías de cok de Avilés que vayan a trabajar en las nuevas de Gijón puedan formarse y también para permitir que, durante un tiempo, ambas solapen su actividad, ya que antes de iniciar el apagado y desmontaje de las antiguas habrá que verificar el correcto funcionamiento de las modernas.

Según trasladó la multinacional a los sindicatos en una reunión, estas subcontrataciones podrían aumentarse en los próximos meses, cuando se acerquen las fechas claves. Aunque estaba previsto que el primer deshornado del primer grupo de 45 hornos de las nuevas baterías de Gijón se produjera a principios de mayo de 2019, los retrasos acumulados por las demoras a la hora de recibir los permisos han modificado ligeramente el calendario y la empresa calcula que la actividad se iniciará en junio.

A finales del próximo ejercicio se incorporarán los otros 45 hornos y, cuando se verifique su buen funcionamiento, se procederá al cese de la actividad en Avilés. En las viejas baterías de cok trabajan en la actualidad más de 400 personas, de las que solo dos centenares serán necesarias en las modernas instalaciones gijonesas. La empresa ha sondeado al personal que estaría dispuesto al traslado y la mayoría se muestra favorable, antes que una recolocación en otros talleres.

Por otro lado, la empresa y los sindicatos mayoritarios (UGT, CC OO y USO) firmaron ayer el acuerdo de reorganización del tren de chapa, un documento que incluye la amortización de 32 empleos si tienen éxito las automatizaciones que prevé la empresa, a las que destinará una partida de unos dos millones de euros.

Las centrales insistieron ayer en que es un acuerdo que no gusta firmar, porque implica un recorte de personal, pero defendieron que había que hacerlo ante la falta de competitividad de la instalación y la competencia interna y externa que tiene, sobre todo, la que proviene de la italiana Ilva, que Arcelor va a comprar, y la planta rumana de Galati, de la que tendrá que deshacerse para completar la operación anterior.

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