El grupo duplicará este año las inversiones de 2016 en la región

Un 'slab', antes de ser oxicortado en la acería avilesina. / MARIETA

En septiembre iniciará la construcción de las baterías de Gijón y acabará la reforma del tren de carril, que suman 128 millones

S. B. GIJÓN.

Si ArcelorMittal invirtió en 2016 unos cien millones de euros en Asturias, este año va camino de duplicar esa inversión con el proyecto de modernización de la acería avilesina. El grupo siderúrgico prevé acabar en septiembre la reforma del tren de carril e iniciar la construcción de las baterías de cok de su planta gijonesa. Ambos proyectos alcanzan los 128 millones de euros: 28 millones el primero y cien el segundo, que se sumarían a los otros 100 millones para la LD III.

En el ejercicio pasado, ArcelorMittal invirtió un total de 128 millones de euros en mejorar la competitividad y la sostenibilidad de sus instalaciones españolas. De esa cuantía, la mayor parte, más de cien millones, se dedicaron a las plantas asturianas. En concreto, a la remodelación de la reforma integral de la acería LDIII de Avilés y a la remodelación de los hornos altos de Gijón. El grupo siderúrgico lo dio a conocer recientemente en su Informe de Sostenibilidad, un documento que recoge las grandes cifras que dedica en sus instalaciones españolas y en el que Asturias tiene un papel destacado. No en vano, el grueso de la producción y de la plantilla del grupo angloindio en la península se concentra en las factorías de Gijón y Avilés.

La inversión global acometida en 2016 es un 21,8% superior a la del ejercicio anterior, que se situó en 105 millones, de que los 70 se quedaron en las plantas asturianas.

El informe recoge también los compromisos, objetivos y retos a los que se enfrenta la industria del acero, entre los que destacan el coste de la energía, el régimen de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero de la UE (ETS) o el dumping de terceros países, especialmente de China pero también de países como Turquía.

El grupo sigue creyendo en la I+D como garantía de su liderazgo tecnológico, con el centro de Avilés como puntal de esta actividad. En 2016 invirtió 3,4 millones de euros en la búsqueda de tecnologías innovadoras. Por otra parte, su compromiso medioambiental se tradujo en una inversión de 12 millones para minimizar el impacto de sus actividades, la mayor parte en Asturias.

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