«La innovación, la creatividad y el ingenio han de reflejarse en la cuenta de resultados»

El riosellano Bernardo Calleja, ante la sede de Zardoya Otis.
/E. C.
El riosellano Bernardo Calleja, ante la sede de Zardoya Otis. / E. C.

«La reglamentación urbanística empuja a que se construya en altura en numerosos países» Bernardo Calleja Fernández. Consejero delegado de Zardoya Otis

S. BAQUEDANO GIJÓN.

Bernardo Calleja Fernández (Ribadesella, 1962) recibirá el próximo 13 de noviembre el Premio Ingeniero del año en Asturias en la modalidad de 'Gran trayectoria profesional', que concede la Fundación Caja Rural de Asturias, en colaboración con la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón y Sacyr Flúor. Consejero delegado de Zardoya Otis, la filial del grupo en España, y presidente de Otis para el Sur de Europa, Turquía y Balcanes, este ingeniero industrial se incorporó a la compañía en 1989 y ha sido testigo activo de su evolución, así como de la que experimenta el mundo empresarial en general. A los jóvenes ingenieros les da algún consejo: «estudio y esfuerzo», sin olvidar los idiomas y desarrollar habilidades «para trabajar en equipo».

-Lleva 28 años en Zardoya Otis. ¿Qué cambios destacaría?

-Una mayor orientación hacia las necesidades de clientes y usuarios. En cuanto al producto, los mayores avances vienen de la necesidad de mejorar la accesibilidad haciendo posible la instalación de ascensores en edificios construidos sin ellos, así como la disminución del consumo energético y el impacto sobre el medio ambiente.

-Otis ha apostado por la innovación y la transformación digital. ¿Cómo se imagina el urbanismo del futuro? ¿El crecimiento de las ciudades será en vertical?

-El urbanismo ha de crear ciudades accesibles. Hoy las ciudades presentan todavía muchas dificultades para diversos sectores de la población. Respecto al crecimiento de las ciudades, estoy convencido que será en vertical. Hay numerosos países donde la reglamentación urbanística empuja a que se construya en altura por dos razones fundamentales: el ahorro de tierras cultivables y la necesidad de dotar a grandes cantidades de personas de servicios públicos como transporte educación o sanidad a un coste razonable.

-¿Cuál ha sido el proyecto más complejo que ha afrontado Otis?

-Tenemos proyectos icónicos en todo el mundo. El Burj Khalifa en Dubai es el edificio de este siglo por el que más se nos conoce. Es el edificio más alto del mundo con 828 metros de altura, tiene 57 ascensores Otis y al año recibe millones de visitantes. Los requerimientos en términos de Servicio y Seguridad son máximos. En España contamos con la torre diseñada por Norman Foster en Madrid, de 248.3 metros de altura y con 16 ascensores. Ahora mismo, contamos con varios proyectos muy interesante y novedosos, como la instalación de ascensores en cruceros de lujo. Estos proyectos son un reto, tanto desde el punto de vista tecnológico como de instalación y servicio. Nuestro objetivo es adaptar las nuevas tecnologías que hemos desarrollado para ascensores convencionales en los equipos destinados a estos megabuques, teniendo en cuenta el ambiente de humedad y salinidad en que éstos operan en alta mar y las necesidades específicas para gestionar grandes cantidades de pasajeros en cortos periodos de tiempo.

-¿Qué otros retos que se marca la compañía?

-Si tenemos en cuenta que Otis es la compañía del sector más grande en España y en el mundo, nuestro reto es seguir creciendo y mantener nuestra posición de liderazgo. Para ello, tenemos que seguir invirtiendo en el desarrollo de nuevos productos y aplicar la transformación digital también en nuestros servicios de mantenimiento, igual que lo estamos haciendo en el diseño y fabricación de nuevos modelos de ascensores.

-¿Cómo percibe desde fuera la transformación digital de las empresas de Asturias?

-La transformación digital es fundamental para la supervivencia de las empresas y forma parte del proceso de globalización de la economía. Desde esta óptica, Asturias participa en este proceso que permite a las empresas como la nuestra estar más cerca de los clientes y adaptar nuestro servicio a las necesidades de los usuarios finales. La transformación digital debe de ayudar a mejorar la competitividad de nuestras empresas, permitiéndonos descubrir y acceder a otros nichos de mercado.

-¿Algún consejo a los jóvenes que estudian hoy Ingeniería?

-Lo primero, estudio y esfuerzo. Creo que nadie llega a ser un buen profesional sin esfuerzo y entusiasmo. Necesitamos desarrollar habilidades para trabajar en equipo, los equipos se configuran y se modifican cada vez con más rapidez según las necesidades de cada proyecto. Los buenos equipos son capaces de llegar mucho más lejos y más rápido que un individuo aislado. Es esencial desarrollar capacidades para trabajar con personas de perfiles muy distintos, en este punto quiero destacar la importancia de manejar diversos idiomas. Necesitamos mantener la curiosidad el entusiasmo y el interés por seguir aprendiendo. Finalmente, no olvidar que la innovación, la creatividad y el ingenio tienen que verse reflejados en la cuenta de resultados, no solamente hay que invertir en innovación sino que además hay que acertar.

-Usted está acostumbrado a viajar por medio mundo. ¿Cree que aún hay miedo en las empresas a salir al exterior?

-Creo que hemos sabido hacer de la necesidad una virtud y empresas que tradicionalmente estaban enfocadas al mercado nacional, se han visto obligadas a salir al exterior. Muchas lo han hecho con éxito, creo que ese miedo ha desaparecido y hemos de continuar por ese camino.

-¿Dónde cree que están las barreras para crecer empresarialmente?

-Muchas veces no existen tantas barreras como pensamos y, de todos modos, la actividad empresarial se basa en la creación de nuevos productos y servicios, en la apertura de nuevos mercados, en vencer las barreras que van apareciendo y en batir nuevos récords. Hay muchos paralelismos con el deporte. Los mercados son cada vez más globales y hay que ser competitivos en conocimiento, creatividad, rapidez, servicio, flexibilidad, sin olvidarnos de la calidad y los costes. Necesitamos apertura de miras para entender otras formas de pensar, de trabajar y de organizarse.

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