La multinacional elige a dos asturianos para liderar toda la fabricación mundial de nomex

Gonzalo Álvarez Ríos, responsable de la planta de Tamón, pasa a dirigir la de EE UU y aquí le sustituye Ignacio Vigil

N. A. E. GIJÓN.

El nomex, una fibra que tiene una importante resistencia térmica, incluso a las llamas, y que solo se fabrica en la planta de DuPont del Principado y en otra en Richmond, Estados Unidos, tendrá liderazgo asturiano. El director de la planta desde hace ocho años que la multinacional tiene en el valle de Tamón, Gonzalo Álvarez Ríos (Mieres, 1960), se convertirá a partir del 1 de mayo en el máximo responsable de la factoría situada en el estado de Virginia, que con unos 500 trabajadores duplica el tamaño de la de aquí y fabrica los tres tipos de formato que existen: balas, hilado y papel. A él le sustituirá a su vez el gijonés Ignacio Vigil Álvarez, hasta ahora responsable de proyectos globales. De este modo, toda la producción mundial de nomex, que se emplea en vestuario de protección, pero también en la industria de la automoción o la aeroespacial, estará liderada por profesionales asturianos.

Ingeniero de minas, Álvarez Ríos trabajó en la factoría de Inespal -ahora Alcoa- en Lugo, antes de incorporarse a DuPont y vivir la fase de arranque de la factoría de nomex en el Principado. Después de tres años en una planta en Puerto Rico y cuatro en la central de Wilmington (Delaware, Estados Unidos), este mierense regresó a Asturias para dirigir la factoría de Tamón. Ahora vuelve a hacer las maletas con el objetivo de hacer que la experiencia asturiana «ayude en las plantas americanas y viceversa, que las dos operen más como una sola planta», señala. «Que Gonzalo se vaya es también una muestra del compromiso logrado con el trabajo de mucha gente durante mucho tiempo», recalca la presidenta de DuPont Ibérica, Ángela Santianes.

En opinión de Álvarez Ríos, su elección tiene mucho que ver con el papel que ha ido asumiendo la factoría asturiana en los últimos tiempos. Se cumplen, precisamente, 25 años de la fabricación de la primera bala de nomex en el Principado y «de ser el hermano menor que necesitaba ayuda de los americanos, hemos mejorado hasta ser una planta de referencia», recalca, a la vez que defiende que hay en Asturias, incluso, más experiencia y conocimiento de la fabricación de esta fibra que en Estados Unidos, porque el mercado laboral americano implica una mayor rotación de trabajadores y, sin embargo, en la planta del valle de Tamón hay aún varios empleados, como es su caso, que estuvieron en el origen de la factoría y que llevan un cuarto de siglo fabricando balas de nomex. Además, a partir del año que viene se producirá también filamento continuo. Con esta mejora solo faltaría la incorporación de su versión en papel para contar con todas sus modalidades en la región.

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