La Naval de Sestao acude a su junta de accionistas pendiente de la oferta de Del Dago

El buque cablero 'Living Stone', junto al astillero. / PEDRO URRESTI
El buque cablero 'Living Stone', junto al astillero. / PEDRO URRESTI

El lendakari muestra su preocupación ante el posible procedimiento concursal del astillero si no se concreta la inversión del asturiano

M. ÁLVAREZ / K. DOMÍNGUEZ / O. VILLA BILBAO / GIJÓN.

Pendientes de si el empresario asturiano afincado en Miami Manuel del Dago confirma, ya fuera del plazo estipulado, su promesa de hacerse con el 80% de las acciones de La Naval de Sestao y de inyectar en el astillero vasco una cifra que se estima en 42 millones de euros como mínimo. Así están los accionistas de la empresa sestaotarra, así como los 1.800 trabajadores que ejercen sus labores en La Naval cuando está a pleno rendimiento (215 de plantilla y el resto, de contratas).

Y hoy, los accionistas de La Naval acuden a la junta extraordinaria, en la que, si no hay novedades de Del Dago, se confirmará que la ampliación de capital habría sido un fracaso. Esto abocaría al astillero de Sestao a entrar en concurso de acreedores, previsiblemente el 7 de octubre próximo, si se apurasen al máximo los plazos legales.

¿Cuál es la situación de la empresa? El lendakari, Íñigo Urkullu, analizó ayer con el resto del Gobierno vasco, en la que fue su primera reunión después del parón estival, la evolución de una empresa con la que «mantenemos una interlocución constante, con propietarios, inversores y trabajadores, porque nosotros no hacemos oídos sordos a su situación, de la que somos muy conscientes». El lendakari admitió que La Naval arrastra problemas «desde hace diez años», si bien se preguntó «¿cómo La Naval, que tiene carga de pedidos, está en esa situación?» Por ello, reclamó que se midan los modelos de gestión y las responsabilidades «de los agentes principales» implicados.

El astillero tiene contratados en la actualidad cuatro barcos -un cablero, dos dragas y un ferry de pasajeros-, pero ha perdido en los dos últimos años 80 millones de euros y debe a la banca 150. En principio, no se espera que la junta extraordinaria de accionistas de hoy adopte decisiones relevantes. En la práctica, además, La Naval se ha convertido en una especie de 'empresa zombie', porque los accionistas hace ya tiempo que han abandonado el barco. Aún figuran a efectos nominales, pero miran hacia otro lado porque en las actuales circunstancia no quieren saber nada de un astillero que, aparentemente, se ha convertido en un pozo sin fondo. «Nadie que tenga 40 millones de euros y esté en su sano juicio los invertiría ahora en La Naval tal y como está, porque en las circunstancias actuales no tiene arreglo», comentó uno de los accionistas minoritarios.

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