La Naval de Sestao busca alternativas ante el silencio del inversor asturiano Del Dago

Una de las concentraciones celebradas por los trabajadores en el astillero de Sestao. / PEDRO URRESTI
Una de las concentraciones celebradas por los trabajadores en el astillero de Sestao. / PEDRO URRESTI

El empresario afincado en Miami había pedido una prórroga para confirmar su oferta de cubrir el 80% de la ampliación de capital

LUIS LÓPEZ

Los más de 2.000 trabajadores cuyos empleos dependen de La Naval, los actuales propietarios del astillero y las instituciones que se han implicado en buscar una salida para la firma de Sestao (Gobierno vasco, Diputación de Vizcaya y Ayuntamiento de Sestao), han visto cómo se cumplían los peores pronósticos: no les han llegado aún noticias de Manuel del Dago, el empresario asturiano afincado en Miami cuya inversión millonaria se perfilaba como la última alternativa para salvar la empresa. En esta situación, y cuando se sigue consumiendo el plazo para encontrar soluciones en pleno proceso de preconcurso de acreedores, los dueños de la instalación han convocado una junta extraordinaria para el miércoles de la próxima semana,30 de agosto, en la que analizarán las opciones que aún tienen.

Fuentes conocedoras del delicado proceso, con todo, no cierran la puerta a que Manuel del Dago cumpla con su palabra y reaparezca con una solución. Sin embargo, los ánimos están bajos porque cuanto más pasa el tiempo, peor es la situación de la empresa y más aguas hace la confianza en el eventual inversor. El empresario asturiano se había comprometido, a principios de julio, a inyectar el 80% de los 42 millones de euros que se habían previsto como ampliación de capital, tomando así el control de la empresa tras una operación acordeón en la que los anteriores propietarios verían desaparecer su capital. Sin embargo, llegado el momento de formalizar la operación, dio marcha atrás y pidió 40 días más para diseñar la forma de su entrada en La Naval. Un plazo que, entonces, se veía excesivamente dilatado para una firma muy necesitada de oxígeno urgentemente y de la que ya empezaban a escapar las empresas auxiliares por sus impagos.

Pero el tiempo fue pasando y, finalmente, los 40 días se cumplieron la pasada semana. El problema es que llegó ese momento sin noticias de Del Dago, que entre medias había viajado al País Vasco no sólo para reafirmar su apuesta por el astillero, sino incluso para deslizar que su propósito sería invertir una cantidad muy superior a los 42 millones. Así que, hoy por hoy, la incertidumbre, que no había hecho más que crecer con los sucesivos aplazamientos y la ausencia de concreciones, ha ganado enteros y las partes implicadas no saben ahora muy bien a qué atenerse.

En esta coyuntura, los propietarios han convocado una junta extraordinaria para el próximo miércoles, día 30, en la que analizarán la situación. Fuentes próximas al proceso apuntan que en la reunión, de reaparecer Del Dago, se tomará en consideración la oferta que ponga sobre la mesa. Y, de seguir el empresario asturiano en silencio, se buscarán otras alternativas. Pero, ¿cuáles serán estas, si todas las esperanzas parecían puestas en la iniciativa de Del Dago? Los mismos medios apuntan la posibilidad de que pudiese surgir otro inversor, aunque todas las maniobras ejecutadas en este sentido son aún muy incipientes.

Una situación peculiar

Además, ahora se genera una situación muy particular desde el punto de vista operativo. Los medios consultados aseguran que, tras fracasar la ampliación de capital de julio, el accionariado se mantiene como estaba. Esto es, Ingeteam no sólo no ha salido, sino que mantendría un 38% del capital, lo mismo que Astilleros Murueta; Del Dago, a través de Naviera del Nervión, ostentaría un 10,5% de la propiedad; Iniciativas Navales del Norte tendría el 12,5%, e Iñaki Irasuegui conserva una pequeña participación del 1,5%.

El preconcurso de acreedores vence el 7 de octubre y, sin soluciones, se iniciaría un proceso que podría culminar con la liquidación de La Naval, que en los últimos años sumó una deuda de 150 millones de euros. Si está logrando mantener parte de su actividad es por el adelanto del armador holandés Tideway de 3,5 millones de euros para que no se pare la construcción del cablero 'Living Stone'. Y está negociando que la también holandesa Van Oord haga algo parecido para que sigan los trabajos en las dos dragas que tiene encargadas al astillero de Sestao.

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