Las nuevas inversiones en Asturias permitirán a Arcelor entrar en el gran negocio eólico marino

Una de las torres para aerogeneradores marinos construidos por Windar en Avilés es cargada en un barco con destino al parque eólico de Wikinger, en el Báltico. / MARIETA

La reforma de la LD III incluirá una colada curva que permitirá construir bases de 20 toneladas para las grandes torres del 'offshore'

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

La segunda inversión de ArcelorMittal en la LD III de Avilés, tras la reforma acometida a finales del año pasado, dará lugar a prácticamente una nueva acería que abrirá a Asturias las puertas del gran mercado del sector eólico marino mundial, conocido como 'offshore'. La culminación de la modernización de esta instalación, pendiente de la aprobación por parte del comité de inversiones del grupo siderúrgico y que rondará los cien millones de euros, incluirá un segundo convertidor y una colada curva que permitirá diversificar el mix de productos del tren de chapa gruesa de Gijón y fabricar mayores tamaños.

Gracias a la colada curva, los slabs o chapa gruesa que se fabriquen en la factoría gijonesa podrán alcanzar las 20 toneladas (ahora están sobre los 10 u 11 toneladas), que es el tamaño de las bases de las torres eólicas marinas y que hasta ahora no podían ser suministradas desde Asturias.

El de los parques eólicos marinos constituye un sector en auge y, según los expertos en energías renovables, está llamado a atraer durante los próximos años el grueso de la inversión eólica del continente europeo. Cabe recordar que dentro de las renovables, la energía eólica marina es la que aprovecha la velocidad del viento con la intención de obtener energía en base a unos aerogeneradores en el mar, donde la velocidad, por norma general, es más constante y productiva.

Alianza con Windar

Conscientes del futuro prometedor de este mercado, la multinacional siderúrgica y el grupo Daniel Alonso suscribieron en 2015 un acuerdo para el desarrollo conjunto de proyectos de investigación y desarrollo (I+D) para impulsar nuevos procesos de fabricación de aceros, fundamentalmente los destinados a estas plataformas eólicas marinas. La firma Windar Renovables, que forma parte del grupo empresarial avilesino, ha enfocado en los últimos años su negocio a esta actividad.

El acuerdo, que tiene una vigencia de cinco años, busca nuevos procesos de fabricación de aceros, principalmente los destinados a las plataformas eólicas marinas que diseña y fabrica Windar Renovables. También incluye la búsqueda de nuevos recubrimientos y acondicionamientos superficiales del acero para incrementar su resistencia a la corrosión en los entornos marinos. En este contexto, el Grupo Daniel Alonso y Arcelor buscan también reforzar las estructuras de apoyo sobre las que se asientan las torres eólicas del mar, que tienen que soportar la fuerza del oleaje y el ambiente salino que favorece la corrosión.

Entre 2015 y 2016, el gigante del acero suministró 5.300 toneladas de chapa gruesa destinada al consorcio formado por Windar y Navantia para fabricar cinco estructuras del primer parque eólico flotante que se construye en aguas de Escocia. Este proyecto, encargado por Hywind Scotland, filial de la compañía noruega de energía Statoil, está situado en Buchan Deep, a 25 kilómetros de la costa nororiental escocesa. Cada uno de los cinco aerogeneradores tiene una potencia de 6 MW. La chapa gruesa naval suministrada por la factoría siderúrgica Gijón para este proyecto forma parte de las subestructuras flotantes del parque. Su construcción, que supuso unas 450.000 horas de trabajo, se realizó en las instalaciones de Navantia Fene (Ferrol) y la última entrega se realizó a principios de este año.

Las inversiones de energía eólica marina en Europa se duplicaron en 2015 hasta los 13.300 millones de euros con un total de 3.019 megavatios en nueva capacidad, según un informe de la European Wind Energy Association (EWEA).

Además de mejorar el posicionamiento de ArcelorMittal en el negocio de la energía eólica marina, la segunda reforma de la acería favorecerá la productividad. En general, repercutirá en la mejora del proceso productivo de toda la siderurgia integral asturiana con lo que la fabricación de altas calidades también abrirá las puertas de los mercados automovilístico y de la hojalata.

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