La plantilla del tren de chapa decide hoy si acepta el plan que haga viable la instalación

Los afiliados de UGT y CC OO votarán el texto, que recoge la supresión de 32 empleos, mientras que los de USO lo harán la próxima semana

N. A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Deben elegir entre seguir igual y arriesgarse al cierre de la instalación o aceptar un plan que pasa por la eliminación de 32 empleos. Los afiliados de UGT y CC OO que trabajan en el tren de chapa que Arcelor tiene en Gijón están llamados hoy a votar el preacuerdo firmado el jueves entre la dirección de la multinacional en Asturias y los sindicatos mayoritarios con el objetivo de que esta instalación gane competitividad. USO, la tercera organización que suscribió el texto, lo someterá a votación la próxima semana, mientras que la CSI, también presente en las negociaciones, rechazó firmarlo.

Tras quince meses en números rojos y con la presión añadida de la compra de la italiana Ilva, cuyo tren de chapa es especialmente productivo -1,2 millones de toneladas-, la compañía dio un ultimátum a los trabajadores para implantar medidas que permitieran a la instalación volver a ser competitiva, de lo contrario amenaza con un «riesgo cierto de cierre» ante unas pérdidas que, sumadas a las de Largos, ascendieron a 23 millones de euros el año pasado .

El plan de la multinacional pasa por invertir aproximadamente dos millones de euros en mejoras que permitan automatizar procesos e incrementar la producción hasta las 550.000 toneladas -el ejercicio pasado fueron 495.000-, mientras que se eliminan 32 empleos mediante bajas no traumáticas, básicamente con las jubilaciones anticipadas previstas en el VI Acuerdo Marco. La reducción se situaría en un 8,6% de los 370 trabajadores que conforman la plantilla.

El preacuerdo firmado el jueves a última hora de la tarde, después de que el desencuentro sobre la redacción del texto dilatara las negociaciones, incluye también la creación de una comisión de seguimiento para verificar el cumplimiento de los diferentes puntos y que no se destruya ningún empleo sin que se compruebe el correcto funcionamiento de las automatizaciones previstas. De hecho, esos 32 empleos sería el máximo previsto.

Los sindicatos firmantes, en un comunicado conjunto, consideraron esta negociación como «una de las más complicadas de los últimos años», sobre todo ante la amenaza de cierre, y el complicado clima en el que se llevó a cabo. Cabe recordar que incluso aparecieron decenas de cruces clavadas cerca del local del comité de empresa. A pesar de que «el resultado final está muy alejado de lo que nos hubiera gustado conseguir», señalaron UGT, CC OO y USO, sus representantes consideran que «se ha hecho el mayor esfuerzo posible para minimizar el impacto del ajuste sobre el empleo» y que el preacuerdo es «la única solución viable para garantizar el futuro del tren de chapa».

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