El Principado no ve «ningún elemento objetivo que apunte a una deslocalización» de CAPSA

La manifestación salió de la factoría de Granda a las diez de la mañana, rumbo a la capital asturiana. / SUSANA SAN MARTÍN

Cientos de trabajadores marchan desde la planta de Granda a Oviedo para solicitar al Gobierno regional que medie en la negociación

AIDA COLLADO OVIEDO.

El conflicto laboral abierto en CAPSA se extendió ayer desde Granda a la capital asturiana. El Gobierno regional, que no ve ninguna señal de deslocalización de la planta, se muestra optimista en cuanto a su resolución dada la buena evolución de la compañía y la voluntad negociadora de los trabajadores. Pero la brecha que el bloqueo del convenio colectivo ha creado entre la dirección y la plantilla se evidenció como una herida más abierta que nunca cuando cientos de manifestantes, que a las diez de la mañana habían salido de la factoría sierense, llegaron dos horas más tarde a la plaza de la Escandalera, encabezados por el comité de empresa y los secretarios generales de SOMA-Fitag-UGT y la Federación de Industria de CC OO, José Luis Alperi y Damián Manzano.

Ambos dirigentes alcanzaron la sede de Presidencia tras la pancarta con la frase «Tellado, gallego, Asturias lo primero». Allí estaba previsto que se celebrase la reunión con el consejero de Economía, Industria y Empleo, Isaac Pola, y la titular de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, María Jesús Álvarez, pero el Principado anunció un cambio de localización a última hora. Así que a las doce y media del mediodía, la plantilla -acompañada del diputado de Podemos Enrique López y el secretario general de CC OO, José Manuel Zapico- volvió a encender el megáfono y puso rumbo a las consejerías, en la plaza de España, donde se produjo el encuentro.

El comité de empresa iba con un objetivo claro: solicitar al Principado que tutele «una mesa de negociación, sin trampas», que garantice «la buena fe» de la dirección del centro. A pesar de los muchos desmentidos de la compañía, los representantes sindicales de los trabajadores volvieron a denunciar una deslocalización de la producción. «Es un hecho contrastable», dijo el presidente del comité, Ramón Ángel Urbano, quien aseveró que 1,2 millones de litros de leche sin lactosa «que antes se producían aquí, ahora se producen en Lugo».

La plantilla, que tildó de éxito la convocatoria, esperó pacientemente en la plaza a que finalizase la reunión con los consejeros. Antes del encuentro, durante la rueda de prensa del Consejo de Gobierno, Pola ya había puesto a la Administración regional a su disposición para mediar en el conflicto, así que aceptó la petición de la plantilla para que el Principado tutele la mesa de negociación. El consejero aseguró estar en contacto con las partes, entre las que ve margen para alcanzar un acuerdo, y dijo que no existe «ningún elemento objetivo que apunte en dirección a una deslocalización» de la compañía en Asturias. Destacó, en este sentido, la evolución favorable de la empresa, su buena posición en el mercado y el deseo de los trabajadores de que se resuelva el conflicto.

Las impresiones de comité y sindicatos tras la reunión también fueron positivas. «Ya son conocedores de la situación, saben que es preocupante, no solo para la planta de Granda sino para todo el campo asturiano, y confiamos en que actúen en consecuencia. Esta tarde hablarán con la empresa», informaba a la salida Urbano a sus compañeros.

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