Repsol negocia con los propietarios de Viesgo la compra de activos de la segunda eléctrica asturiana

Torres eléctricas de la subestación de Santa Cruz de Mieres
Torres eléctricas de la subestación de Santa Cruz de Mieres / J. M. Pardo

La petrolera quiere posicionarse como una compañía energética global, y la firma, segunda eléctrica en Asturias, encaja en esa estrategia

JESÚS LASTRA

Repsol está negociando con el fondo de inversión australiano Macquarie y el kuwaití KIO, propietarios de la compañía energética Viesgo para adquirir parte de las áreas de negocio de esta compañía, la segunda eléctrica con mayor implantación en Asturias. Consultadas por este periódico, fuentes de Viesgo declinaron hacer declaraciones y recordaron su política de no comentar rumores de mercado.

Lo cierto es que las conversaciones ya se han mantenido. En concreto, el principal interés de Repsol giraría en torno al potencial traspaso del área de comercialización y de generación tradicional de electricidad. Quedarían fuera, a priori, el negocio de las renovables y el departamento de distribución, esto es, el negocio regulado.

El interés de la corporación petrolífera entronca con una estrategia generalizada en el sector del crudo de poner en marcha planes estratégicos que les permitan posicionarse en los mercados de gas y electricidad. En el caso de Viesgo, la firma cuenta con instalaciones valiosas como las de Bahía de Algeciras o Escatrón (Zaragoza), que suman más de 1.600 megavatios, toda vez que ya se anunció el cierre del complejo de Tarragona.

¿Qué puede encontrar Repsol en Viesgo? De entrada, más de 740.000 clientes, con Cantabria como mercado dominante, y una red de distribución de 31.000 kilómetros en la propia Cantabria, Asturias, Galicia y norte de Castilla y León. Además, la organización tiene en nómina a 1.000 empleados aproximadamente y dispone de un parque generador de 3.755 megavatios de energía convencional y renovable.

Más allá de la discreción con la que se han llevado las conversaciones resulta el modo en que podría acometerse la operación. Si, como parece, a Repsol solo le interesan determinados activos de Viesgo, la clave pasaría por el modo en que se produciría esa segregación y cómo afectaría al personal, así como si parte se quedaría en territorio regional o no.

Cambio en 2014

Macquarie, que a través de su división de infraestructuras controla diversas centrales de generación eléctrica de gas en Reino Unido con 2.000 megavatios de potencia, así como instalaciones en Austria o Alemania, desembarcó en España en 2014 después de adquirir los activos de E.ON en España. Fue casi un año después cuando se estrenó identidad corporativa y se optó por el nombre actual de la compañía en homenaje a la antigua Electra de Viesgo. El coste de la operación se situó en el entorno de los 2.500 millones, aunque el valor actual de la empresa superaría 3.000 millones, esto es, entre 12 y 15 veces su resultado bruto de explotación (ebitda).

Macquarie y KIO entraron en España vía Viesgo con vistas a permanecer alrededor de diez años. Sin embargo, el auge de operaciones corporativas que se está desatando en territorio nacional entorno a los activos energéticos, así como el interés que están suscitando, han servido para que la entidad comience a plantearse diversas opciones para optimizar su abanico de inversiones en el medio plazo.

El plan de negocio del fondo australiano con Viesgo recogía un crecimiento del 50%, hasta los 495 millones, en 2023.

Además, la compañía presentaba en tres divisiones su negocio: generación, comercialización y distribución. En total, la eléctrica disfrutaba de un ebitda de 281 millones en 2014 y un capital para la inversión de 93. La hoja de ruta estimaba que el beneficio de explotación se revalorizaría un 77,3% en los próximos diez años, tras un 2015 de impulso para, a continuación, comenzar un crecimiento ejercicio tras ejercicio por la mejora en generación y el potencial del área de comercialización para captar nuevos clientes. Con estas previsiones, los ingresos debían crecer a un ritmo anual del 7% hasta totalizar un aumento del 78% en 2023, gracias sobre todo a la actividad de producción eléctrica.

Este proceso se produce justamente cuando también se baraja un cambio de manos de EdP, la mayor eléctrica en Asturias y propietaria de la antigua Hidrocantábrico, tras la presentación de una OPA por parte de la china Three Gorges, aunque esta oferta ha sido considerada demasiado baja por el consejo de administración del grupo luso.

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