Rufino Orejas: «En Trubia fabricamos la naftalina más pura del mundo»

Rufino Orejas, presidente de Química del Nalón, en la planta de Trubia. / ÁLEX PIÑA

El presidente de Química del Nalón apela a «la cooperación» del Principado para competir en el mercado en costes sociales, energéticos y medioambientales

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

A menos de 12 kilómetros de Oviedo, en la vega del río Nalón, en Trubia, «fabricamos la naftalina más pura del mundo». Rufino Orejas lo dice sin darse importancia, con esa manera humilde que tiene de expresarse, como si pidiera disculpas, pero lograr una patente así, única en todo el planeta, tiene un enorme mérito. Y ello es fruto del trabajo y la investigación del equipo humano que forma parte de Química del Nalón. También de los que precedieron a la actual plantilla, especialmente de sus fundadores. Por eso, el hoy presidente quiso ensalzar la figura de su abuelo, Francisco Orejas Castañón, y de su padre, Luis Orejas Canseco.

El primero, con 16 hijos, puso en pie lo que ahora es este conglomerado industrial en el año 1943, «una época dramática, en la que coincidía la segunda guerra mundial con el final del conflicto bélico en España», pero «su carácter emprendedor y su valentía ante el riesgo» le hicieron afrontar un proyecto que continuó su hijo, desde 1948 hasta 1998. A Luis Orejas Canseco el final de la vida le pilló en la oficina, trabajando, pero supo transmitir su personalidad y valores a la siguiente generación. Hoy, 75 años después de la fundación de Química del Nalón, la familia Orejas ha logrado que esta empresa sea, con la planta de Ciaño (Langreo), el primer productor de coque de fundición de España y uno de los principales de Europa y con la factoría de Trubia, uno de los más relevantes productores mundiales de brea, aceite de antraceno y naftalina.

Su presidente, Rufino Orejas, volvió a hacer de guía ayer, en la jornada de puertas abiertas que se celebró en Trubia para conmemorar este aniversario. Hace menos de un mes hizo lo propio en la planta langreana. Tras la visita, en un acto celebrado en el Teatro Casino de Trubia, Orejas destacó que la compañía está acometiendo «importantes inversiones en desarrollos innovadores, a la vez que enfocados a mejorar la productividad y cumplir con los elevados estándares de sostenibilidad de una empresa responsable con la seguridad y el medio ambiente de la comunidad y del entorno».

Poco antes de ese acto y en un encuentro con los medios de comunicación, el presidente de Química del Nalón dibujaba el actual escenario en el que se mueve este sector. En primer lugar citó «la globalización», «porque competimos con todas las partes del mundo en costes sociales, energéticos y medioambientales». Además, «la sensibilidad con el medio ambiente y el desarrollo sostenible exige estar a la altura de las circunstancias». En un claro aviso a navegantes, Orejas expuso que para acometer inversiones necesita «luz verde» de los accionistas; «compromiso» de los trabajadores y «cooperación» de la Administración. De esta forma, «la suma de las sinergias nos ayudarán ante este escenario».

Orejas explicó que, además de atender la demanda del mercado, Química del Nalón «pone el ojo en el futuro» y trabaja sobre productos «que tienen ventajas competitivas, que exigen innovación y nuevas tecnologías». Así, investigan nuevas breas para aleaciones especiales.

En la factoría de Trubia destilan alquitrán y obtienen tres productos: el aceite de naftalina, que depuran hasta obtener la más pura del mundo. Entre sus principales aplicaciones está la de ser un 'superplastificante' del hormigón para obras de ingeniería moderna. El aceite de antraceno, que se utiliza sobre todo para fabricar el negro de humo de las ruedas. «Sin él serían menos resistentes y menos seguras», y la brea, que se usa fundamentalmente para la producción de aluminio y grafito. Trubia exporta hoy el 70% de su producción a países, como Argentina, Brasil, Estados Unidos, además de Europa y Asia.

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