Uber pierde la licencia para operar en Londres

Un usuario con la 'app' de Uber en Londres./Afp
Un usuario con la 'app' de Uber en Londres. / Afp

No informa de delitos a la Policía de delitos, no comprueba historiales y bloquea a posibles inspectores

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres

La firma de taxis Uber ha perdido la licencia para ofrecer sus servicios en Londres, donde 30.000 conductores operan en la actualidad, por su falta de colaboración con la Policía sobre delitos cometidos contra sus pasajeros, los deficientes controles sobre el historial delictivo de sus conductores y el uso de software que bloquea a clientes que podrían ser inspectores del Gobierno.

Uber fue creada en 2011 en San Francisco y su red de taxis que se contratan mediante una app en los teléfonos se ha expandido en más de seiscientas ciudades en todo el mundo. Pero la compañía ha tenido problemas en la gestión de personal, que ha llevado a cambios en su dirección, y causa frecuentes quejas sobre sus efectos en las economías locales o sobre el cumplimiento de regulaciones para el alquier de vehículos con conductor.

La decisión de Transporte para Londres (TfL), el organismo que coordina el transporte público en la capital británica, se anunció hoy, una semana antes de que expire su licencia actual. El comunicado del organismo público afirma que la compañía “no es adecuada para mantener una licencia como operador de alquieres privados”.

Señala cuatro motivos. El primero es “su enfoque para informar de graves delitos”. En agosto, 'The Sunday Times' publicó una carta de circulación interna de un responsible policial en Londres en la que afirmaba que Uber no informó a las autoridades sobre la comisión de seis asaltos de tipo sexual a pasajeros, dos contra el orden público y otro ataque. La firma habría mantenido el empleo de un conductor, que cometió un segundo ataque sexual de naturaleza más grave.

El segundo motivo que justifica la decisión es la falta de cumplimiento de las normas sobre certificados médicos de sus conductores. El tercero es la deficiente comprobación de su historial delictivo por el sistema de obtención de certificados oficiales. Y el cuarto es el uso del software Greyball, que detecta edificios y personas vinculadas a agencias del Gobierno para bloquear a potenciales clientes que podrían ser inspectores del servicio.

La firma ha dicho que recurrirá a la decisión, apoyada ayer por el alcalde de Londres, Sadiq Khan, y en el pasado se ha defendido de las acusaciones de no informar a la Policía sobre delitos cometidos por sus conductores afirmando que la responsabilidad de la denuncia recae en las víctimas. Y que pueden existir “todo tipo de razones” por las que una víctima decida informar o no a las autoridades sobre lo ocurrido.

El pasado octubre, un tribunal laboral británico negó que los conductores de Uber fuesen autónomos como hasta entonces los consideraba y obligó a la compañía a pagarles el salario mínimo y a cumplir con otros derechos de los empleados. Otras compañías de taxis, especialmente el poderoso gremio de los 'taxis negros', se ha quejado repetidamente de la saturación que provoca Uber en el mercado.

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