«La silla la habría asegurado con la vicesecretaría general de 'coros y danzas' que nos ofrecían»

«La silla la habría asegurado con la vicesecretaría general de 'coros y danzas' que nos ofrecían»
José Luis Alperi, ayer, en la hemeroteca de EL COMERCIO. / PALOMA UCHA
José Luis Alperi, presidente de la Junta Administradora del SOMA

«Podemos hacer esto de manera adulta o litigar por los siglos de los siglos»

Ana Moriyón
ANA MORIYÓNGijón

«No hay vuelta atrás». José Luis Alperi (Cuturrasu, Langreo, 1970) lidera el sindicato minero que acaba de acordar en asamblea y por unanimidad su desvinculación con UGT. Asegura que es una decisión muy estudiada y debatida, y que el propio Manuel Llaneza la entendería si viera la deriva de UGT. Ahora proyectan crear un nuevo sindicato multisectorial y cuentan, dice, con apoyos dentro y fuera de Asturias.

-¿Entendería Llaneza este divorcio?

-Lo entendería por varias razones. Por ejemplo, porque no creo que estuviera de acuerdo con la deriva de UGT de dedicarse a ser promotor de viviendas, o con que se pague a dirigentes del sindicato por ejercer su cargo orgánico más de 2.500 euros.

-¿Detrás de esta escisión existe, entonces, mucho más que discrepancias por la fusión FICA-SOMA?

-Es mucho más. Nosotros tenemos un modelo sindical que pensamos que se debería haber tenido en cuenta para recuperar el terreno que ha perdido UGT. Un modelo más cercano con los trabajadores; que abanderase protestas que ahora no se están liderando; que tomase las riendas y convocase una huelga general. Hay muchas diferencias y la muestra está en que nosotros somos la única federación que nunca ha perdido unas elecciones sindicales en Asturias.

-Pepe Álvarez no reconoce su asamblea y dice que el SOMA pertenece a UGT. ¿Va a ser un divorcio duro?

-No reconocer una asamblea donde hay 400 afiliados me parece una falta de respeto. Máxime, cuando se le dio la oportunidad de estar presente. A partir de ahí puede haber diferentes puntos de vista. En todo caso, creo que ahora, por una cuestión de responsabilidad y después de no haber sido capaces de alcanzar una fusión basada en la voluntariedad y el consenso, toca facilitar esta desvinculación.

-UGT mantiene que seguirá usando la palabra SOMA, aunque se vayan. ¿Habrá juicio por esas siglas?

-La palabra SOMA son más de cuatro letras y es propiedad de los afiliados. Pretender apropiarse de estas siglas, confrontando con quienes venimos de ese sindicato, evidentemente apuntará a un litigio.

-¿Y con el patrimonio?

-Podemos hacer esto de una manera sensata, ordenada y adulta o estar litigando por los siglos de los siglos. Va a depender de qué ansíe cada uno.

-UGT dice que el conflicto se traduce a una cuestión de sillas.

-Quien me conoce sabe que no. Entre otras cosas porque yo tengo un trabajo. Pero es curioso que en esta fusión se haya expulsado a sindicalistas muy válidos que tienen empresa y se han consolidado en los cargos orgánicos quienes no tienen otro trabajo y UGT les paga el salario. Creo que la cuestión de las sillas les preocupa más a otros.

-Les ofrecían la vicesecretaría.

-Si hubiéramos aceptado esa vicesecretaría 'de coros y danzas' que nos ofrecían, yo me hubiera asegurado esa silla, pero mi responsabilidad con la gente no es esa. Pedimos cargos con funciones, porque no queremos que se pase el rodillo a una parte de la organización como acaba de ocurrir en Euskadi, con Eduardo Markina.

-La ruptura llega en un momento complicado para el carbón. ¿No temen perder fuerzas si están divididos?

-Nosotros tenemos tremendamente claro que una cuestión es el debate interno y otra muy distinta es la defensa de los trabajadores. En ningún momento habrá dejadez a la hora de defender los derechos de los trabajadores de todos los sectores. No solo los de la minería.

-¿Creen que UGT-FICA, sin el SOMA, será buen intermediario para negociar futuros planes del carbón?

-Cada uno debe asumir su responsabilidad en lo que vaya a hacer a partir de ahora. Pero UGT debería cuestionarse no solo su responsabilidad con el carbón, sino también con el sector energético. Debería preguntarse si los trabajadores de este sector van o no en su misma línea.

-¿Se sintió incómodo con el apoyo de UGT al ministro de Energía?

-Sí. No me sentí identificado porque el Gobierno es el culpable último de no hacer una política energética, de no tener un pacto por la energía y de no dar al carbón nacional el papel que le corresponde.

-Se han dado tres meses para el congreso. ¿Y luego, qué?

-Seguiremos trabajando como hasta ahora. Hay ilusión renovada y aspiramos a crear un sindicato multisectorialporque hay trabajadores de otros sectores que se identifican con nosotros, y no les vamos a cerrar las puertas. Queremos conseguir un movimiento sindical fuerte, reivindicativo y contestatario. Hay mucha gente que echa en falta una huelga general.

-¿Y ustedes la convocarían?

-Si podemos, sí. Se dan las circunstancias suficientes para contestar con una huelga a esta política laboral y de ataque al estado de bienestar, a las pensiones, a la sanidad del PP.

-Dice que hay gente de otros sectores interesada en sumarse a su proyecto. ¿De UGT?

-Sí. Pero también de otros sindicatos y gente sin afiliación.

-¿De Asturias?

-Y de fuera de Asturias, también.

-Está claro entonces que las siglas Sindicato Obrero Minero Asturiano se quedan cortas...

-(risas). Habrá que hacer un estudio de la nueva imagen corporativa, pero paso a paso. Sin precipitarnos.

-¿Mantendrán la palabra SOMA?

-Evidentemente.

-¿Se va a presentar al congreso para liderar el nuevo sindicato?

-Será una candidatura consensuada.

-Económicamente, ¿el SOMA está en condiciones de mantenerse sin el apoyo de UGT?

-Será viable aquel sindicato que consiga vivir única y exclusivamente de las cuotas. Lo demás es construir un gigante con pies de barro. Y ese es precisamente uno de los puntos de discordia que teníamos con UGT. No podemos vivir de subvenciones ni de ningún tipo de grupo empresarial.

-Hablando de ingresos por cuotas, a FICA le van a hacer un roto...

-Lo que debería preguntarse UGT FICA es si para ejercer la acción sindical se necesita esta megaestructura o puede haber una estructura un poco más delgada por arriba y más ancha en la base, pero más cercana con los trabajadores.

-¿Se ha convertido UGT en 'casta'?

-No es 'casta', porque dentro de UGT hay un montón de compañeros que hacen una labor encomiable. Lo que está pasando es que hay una burocratización excesiva. No pueden pasar días para resolver cualquier trámite.

-El SOMA ha tenido un papel importante en los últimos congresos del PSOE y habrá quien haga ahora una lectura política. ¿La tiene?

-Son procesos que van de una manera paralela, que están interrelacionados, pero que no afectan uno a otro. Si alguien quiere utilizarlo debe saber que en la sociedad ya ha calado eso de 'o cambiamos, o nos cambian'.

-Tanto UGT como SOMA son organizaciones hermanas del PSOE. ¿Habrá ahora sitio para tanto sindicato?

-A la UGT se le estaba olvidando últimamente este hermanamiento con el PSOE. Desde la huelga de 1988 esta condición se deja de explicitar en los textos de la organización y fue, precisamente, otra de nuestras discrepancias, porque quisimos recoger que era un sindicato de orientación socialista y nos dijeron que había que abrirse a otras sensibilidades. Nosotros sí tenemos claro que el SOMA es un sindicato de orientación socialista. Y el PSOE tiene cabida para todo el mundo.

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