Félix Fernández, Díaz Y Onaindia. Economistas Y Auditores De Cuentas

La simulación en el ámbito tributario

La figura de la simulación o del negocio simulado se construye a partir del artículo 1276 del Código Civil y de una abundante jurisprudencia y doctrina al considerarse que una causa falsa en un contrato implicará la nulidad del mismo siempre y cuando no se acredite la existencia de una causa que sea verdadera.
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Dentro del ámbito tributario, la simulación se regula en el artículo 16 de la Ley General Tributaria en cuyo artículo, y aunque no de forma explícita, hay una clara remisión a nuestro Código Civil.

La declaración de la Administración Tributaria de la existencia de simulación en el propio acto liquidatario, solamente tendrá efectos tributarios, pudiendo exigirse intereses de demora y si procede, la sanción correspondiente.

La jurisprudencia del Tribunal supremo, es clara respecto a este tema y considera que la esencia de la simulación radica en la divergencia entre la causa real y la declarada y ésta puede ser absoluta o relativa.

Se distingue la simulación absoluta de la relativa que en la primera no existe causa alguna, las partes no consideran el negocio que van a realizar, en cambio en la simulación relativa el negocio existe pero distinto del realizado por las partes.

En ambos casos, el efecto es el mismo, ya que se produce la nulidad del negocio simulado, a efectos tributarios, aunque la falsedad de la causa que existe en la simulación absoluta no existe en la simulación relativa ya que en esta última, existe un negocio de cobertura y por otro lado el negocio disimulado.

Como un claro ejemplo podemos citar algunos casos de significativa connotación mediática al tratarse de ciertos deportistas de élite con residencia en España que ceden sus derechos de imagen a sociedades constituidas en paraísos fiscales con poca o nula tributación.

En este caso la finalidad jurídica es la elusión de los impuestos que en su caso debería pagar la persona implicada si declarase todas sus rentas en España o en otro país con similar estructura impositiva. Estaríamos ante una nulidad relativa al existir una contradicción entre la voluntad interna y la voluntad declarada.

¿Cómo se evita la existencia de la simulación en el ámbito tributario?

La existencia de ‘motivos económicos válidos’ en el negocio jurídico invalida la pretensión de considerar la existencia de simulación. En cambio, el establecimiento de un ‘artificio’ con el único fin de conseguir una menor tributación es causa suficiente para considerar la existencia de simulación.

La existencia de un ‘motivo económico válido’ no destruye la presunción de existencia de un negocio simulado, ya que pueden existir causas que impliquen que el principal objetivo del negocio es eludir los impuestos correspondientes al negocio real que se realiza.

Podemos poner como ejemplo, un negocio de compraventa de acciones, con precio aplazado, en donde se considera como circunstancia relevante un excesivo período de tiempo para satisfacer la deuda. La deuda se podría pagar con los dividendos obtenidos de las acciones vendidas.

En este negocio no existe un claro motivo económico dado el hecho de que la existencia del precio aplazado podría encubrir un negocio simulado de eludir el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones si la transmisión fuera realizada entre un padre y un hijo. En cambio, si no existe vinculación como parientes entre transmitente y adquirente de las acciones vendidas sería complicado el acreditar la existencia de negocio simulado.

Hay que resaltar, que no toda ventaja fiscal en un negocio implica la existencia de una simulación. Existe lo que llamamos economías de opción, cuando el obligado tributario opta por alguna de las previsiones alternativas que las propias leyes contemplan y que por su elección provocan una menor imposición de una forma legítima, como sería, por ejemplo, el acogerse al régimen especial de diferimiento en las reestructuraciones empresariales.

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