El camino de superación de Beatriz tras perder la vista

El camino de superación de Beatriz tras perder la vista
La vicepresidenta de FEDA, Marta Fernández; Beatriz Ávila, y la presidenta de FEDA, Begoña Fernández-Costales. / HUGO ÁLVAREZ

Esta arquitecta perdió la vista en 2010, ocho años después se dedica a la inclusión laboral de discapacitados

Noelia A. Erausquin
NOELIA A. ERAUSQUINGijón

Hace ocho años, Beatriz Ávila era arquitecta y llevaba una vida normal. Pero entonces llegó la discapacidad. Una enfermedad congénita le hizo perder la visión a los 37 años. Hubo trasplantes de córnea, que le devolvían la esperanza por momentos, pero sus fracasos, además de significar la pérdida de la vista, suponían también «la destrucción de su identidad». Tras dos años de pelea, en 2012, tomó una decisión, aceptar que «mi realidad iba a ser eso», explicó ayer en un desayuno de trabajo organizado por la Federación de Empresarias y Directivas de Asturias (FEDA). Volvió a tomar las riendas de su vida, aceptar su nuevo yo y «dedicarse a construir». Hoy ya no trabaja como arquitecta, una profesión para la que considera vital la visión, pero desde su cargo de directora regional de Inserta Empleo en Asturias promueve el empleo de personas con discapacidad. Lo hace con conocimiento de causa.

'Un camino de superación' fue el título elegido para un desayuno que se alargó casi dos horas y media, porque Beatriz Ávila contó su historia, pero además muchas de las participantes también realizaron una especie de «estriptis emocional», relatando experiencias personales sobre la discapacidad unas y otras abordando cómo perciben la inserción de este colectivo, con frecuencia discriminado.

Para la directora de Inserta, su «reconstrucción» no fue fácil, pero sí posible. En parte porque siempre contó con «mucha ayuda externa», sobre todo procedente de la ONCE, «incluido su psicólogo», reconoció. La pérdida de visión sobrevenida la obligó a volver a aprender a moverse, a leer en braille, a usar tecnologías accesibles, a estudiar..., en definitiva, a volver a relacionarse con el entorno. Incluso experimentó cómo otros sentidos se le desarrollaban para compensar su pérdida visual, «es como una reacomodación neuronal», señala. «En mi mundo profesional anterior no había cabida para mi profesión y me focalicé en otra cosa», rememora. Y en ese camino descubrió que le apasiona la temática relacionada con la discapacidad y la accesibilidad, primero en el turismo o en la empresa, y de ahí dio el salto a la inclusión, a la que ahora dedica su vida profesional.

Desde Inserta, la entidad de Fundación ONCE para la formación y el empleo de las personas con discapacidad, trata de concienciar a las empresas y a los usuarios de que su inserción en el mercado laboral supone lograr «una aportación mutua», porque los discapacitados logran un empleo y son integrados, pero las empresas consiguen otros beneficios, como incorporar «una mentalidad más flexible y resiliente», destacó Ávila ante las empresarias y directivas que acudieron a la cita en el hotel AC Oviedo Fórum. Una opción en la que todos ganan.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos