EdP garantiza la vida de la térmica de Aboño hasta 2030 con una nueva inversión ambiental

Varios operarios manipulan el segundo grupo de Aboño durante los trabajos de la última revisión realizada en la central. /E.C.
Varios operarios manipulan el segundo grupo de Aboño durante los trabajos de la última revisión realizada en la central. / E.C.

La eléctrica destina diez millones a las obras en el grupo 2 de la central, en las que participarán 300 trabajadores de 20 empresas, la mayoría asturianas

SUSANA BAQUEDANO

EdP mantiene su compromiso con Asturias y sus térmicas. En pleno debate sobre la transición energética, el cierre de las centrales de carbón a raíz de los Acuerdos de París y el polémico anuncio de Iberdrola de acelerar la clausura de sus instalaciones en Lada, Langreo, y Velilla, en Palencia, la eléctrica portuguesa (dueña de Hidrocantábrico) sigue invirtiendo en las plantas que queman este combustible fósil en el Principado.

Tras la implantación de estos proyectos, EdP habrá invertido más de 200 millones de euros en la última década en mejoras ambientales en sus centrales de generación en la región. Este nivel de inversión, así como la eficiencia en la operación y el mantenimiento de los grupos, convierten a sus centrales en las más eficientes y respetuosas con el medio ambiente del país. Al margen de las decisiones políticas, se demuestra así que esta es también una cuestión de apuesta y voluntad empresarial.

Según ha podido conocer este periódico, EdP tiene previsto acometer en breve una serie de mejoras ambientales y de modernización del grupo 2 de Aboño que sumarán más de 10 millones de euros. Esta cuantía se suma a los 90 millones invertidos ya en las plantas de desnitrificación de este complejo y del de Soto de Ribera.

La nueva inversión incluye diversos proyectos que también permitirán aumentar la eficiencia y la flexibilidad de la instalación. La compañía ya está avanzando en ellos y finalizará los trabajos durante la parada que el grupo tiene programada entre finales de enero y principios de marzo, cuando también tiene planificada la realización de importantes trabajos mecánicos, eléctricos y de revisión de equipos.

Uno de los proyectos más destacados, con una inversión superior a los tres millones de euros, consiste en una nueva infraestructura que permitirá realizar los arranques del grupo con gas natural, una mejora ambiental que elimina totalmente el fueloil como combustible y reduce las emisiones.

Para llevarlo a cabo, EdP sustituirá una parte de los quemadores actuales de la caldera por otros nuevos que permiten la quema de gas natural. Asimismo, la compañía construirá un gasoducto y una ERM (Estación de Regulación y Medida), que es la infraestructura que disminuye la presión del gas para que pueda quemarse en la caldera.

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Arranques limpios

Además de ser una energía más limpia, el gas natural implica numerosas ventajas en la operación y el mantenimiento de los equipos. Se trata de un combustible más manipulable y que facilita los arranques del grupo, pues su combustión es mucho más estable que la del fueloil. EdP, que ya ha puesto en marcha un sistema de similares características en Soto de Ribera, es la primera compañía que utiliza este sistema en Asturias.

Los otros proyectos consisten en la modernización de elementos vitales para el grupo, como la turbina de alta presión. La compañía instalará un nuevo conjunto de rotor y estátor, con una inversión superior a los cuatro millones de euros. Este proyecto también influye de manera positiva en el capítulo ambiental, ya que permitirá producir la misma energía utilizando un 4% menos de carbón. También modernizará el sistema de protección y el control hidráulico de la turbina principal, y el sistema de protección y control de las turbinas auxiliares. Por otro lado, realizará revisiones en detalle de una de las turbinas auxiliares, de los sistemas de desnitrificación y desulfuración, así como de equipos auxiliares.

Estos trabajos suponen un importante reto para la organización por las complejidades técnicas, preventivas y medioambientales que implica la concurrencia en el tiempo de un elevado número de tareas y personas. En estas tareas participarán más de 300 empleados de 20 empresas –en su mayoría asturianas–, además de las 150 personas que trabajan diariamente en la instalación.

Con estas inversiones, EdP mantiene su apuesta por la generación con carbón para asegurar el suministro de energía eléctrica hasta que se disponga de fuentes alternativas de suficiente calidad y capacidad. Por ello, la compañía ha preparado sus centrales para que puedan funcionar hasta 2030, garantizando así una transición energética sin sobresaltos.

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