El Gobierno sigue sin cuantificar las pensiones futuras seis años después de aprobarlo por ley

Una pareja de jubilados espera a cruzar un paso de peatones. /RC
Una pareja de jubilados espera a cruzar un paso de peatones. / RC

La anunciada 'carta naranja' nunca vio la luz, aunque el Ministerio creó un simulador que podría estar inflando los cálculos oficiales hasta un 15,6%

LUCÍA PALACIOS MADRID.

Y seis años después los trabajadores españoles siguen sin conocer cuál será el importe de su pensión futura. Al menos la inmensa mayoría. Y eso que fue una de las medidas que quedó recogida en la Ley de 2011 para la reforma de la Seguridad Social. Con ello se pretendía ofrecer a los ciudadanos una estimación del dinero que ingresarán cuando les llegue la edad del retiro, fundamentalmente para que dicha cantidad no les pille desprevenidos y, en caso de considerarlo necesario, puedan ahorrar con un plazo suficiente para acumular el capital que consideren oportuno.

La idea era enviar a los mayores de 50 años una carta con toda la información relativa a su jubilación. Este proyecto fue anunciado a bombo y platillo en 2013 por el Ministerio de Empleo que dirige Fátima Báñez, a fin de ponerse en marcha al año siguiente. Pero aquello se fue retrasando casi 'sine die', aunque ya había hasta presupuesto para tal fin (11 millones de euros para un periodo de tres años). E incluso se contrató vía concurso público a la empresa Unipost -ahora en concurso de acreedores- para hacer los envíos.

Pero el proyecto, que sigue frustrado, era incluso más ambicioso. Si la idea era que en 2014 alrededor de 5,3 millones de mayores de 50 años recibieran la misiva -serían aquellos afiliados y perceptores del desempleo que acreditaran los 15 años que se exigen como mínimo para acceder a una pensión de jubilación ordinaria-, en 2015 este colectivo se ampliaría a los que superaran los 40, de forma que abarcaría a más de 10,8 millones de trabajadores.

Ya por fin en 2016 todo ocupado que acreditara haber cotizado cinco años, independientemente de la edad que tuviera, tendría derecho a recibir este sobre. De esta manera, habría alrededor de 17,6 millones de españoles conscientes de cuál sería su futuro en caso de retirarse.

Otro tema distinto es la información concreta que recogería la carta, que incluiría la edad legal de jubilación que le correspondería al trabajador si continuase cotizando, la fecha a la que podría acceder al retiro ordinario, los periodos necesarios de cotización para ello y el importe -anual y mensual- de la pensión estimado en euros constantes y calculado sobre 14 pagas.

Demasiada ambición, puesto que seis años después de aprobarse aquella ley y pasados cuatro años del anuncio fallido de las cartas es ahora cuando el Ejecutivo ha puesto número a los trabajadores que están informados. Al menos a los que lo han hecho a través de la Seguridad Social. Son seis millones de españoles, una tercera parte de lo que había previsto el Gobierno para 2016. Así lo señaló esta misma semana el secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, durante una jornada sobre planes de pensiones.

Pero no se trata de que estos seis millones hayan sido los privilegiados que recibieron la conocida como 'carta naranja', sino que ellos mismos tomaron la decisión de conocer la cuantía de su pensión futura gracias al simulador que está ubicado desde hace dos años en el portal 'Tu Seguridad Social' del Ministerio de Empleo. Cuatro millones accedieron directamente a través de la web y otros dos millones lo supieron después de hacer directamente la consulta a los funcionarios.

Limitaciones del simulador

Sin embargo, lo más probable es que el resultado obtenido por esos seis millones de personas resulte erróneo. Desconocían una limitación importante: el simulador no contempla el impacto que supondrá en su pensión futura la puesta en marcha en 2019 del llamado factor de sostenibilidad, un indicador que vincula su pensión inicial con la esperanza de vida. Es decir, que a mayor esperanza de vida también menor pensión, pues se presupone que la disfrutarán durante más años.

Todo esto supondrá un buen tijeretazo a esta prestación. Así, aunque cuantificar el impacto definitivo que tendrá no es posible pues habrá que esperar a la evolución definitiva de la esperanza de vida, sí existen estimaciones que oscilan entre una reducción del 0,5% y el 0,7% anual, que será además acumulativa, según datos de CC OO. Una de estas estimaciones es la que ha realizado la consultora AFI (Analistas Financieros Internacionales) para el Instituto BBVA de Pensiones.

Según sus cálculos, el factor de sostenibilidad previsto para 2019 podría rondar el 99,28%, lo que implicaría que una pensión de 1.000 euros quedaría reducida ese año a 992,8 euros. En 2030 el factor estimado es del 92,08%, por lo que esos 1.000 euros disminuirían hasta 920,8. Y en 2045 sería del 84,38%, por lo que esa prestación mileurista pasaría a ser de 843,8 euros, es decir, 156,2 euros menos. En definitiva, que la estimación de la pensión de los trabajadores que se jubilarán en ese año podría estar inflada en más del 15%.

Además, este simulador de la Seguridad Social todavía sufre a día de hoy otro fallo apreciable: tampoco incluye el tope estipulado para las pensiones máximas, que en 2017 se situó en 2.573,7 euros al mes. Estos dos defectos se corregirán pronto, puesto que Burgos avanzó que ambos factores estarán ya incorporados en los cálculos desde finales de año.

«Estamos haciendo un esfuerzo permanente para convertir el sistema de pensiones en algo cercano, favoreciendo la información al trabajador», se enorgulleció el secretario de Estado. Sin embargo, España es de los pocos países desarrollados cuyos trabajadores no disponen de la información oficial actualizada sobre la estimación de su pensión. Alemania, Austria, Finlandia, Italia, Reino Unido, Suecia, Estados Unidos, Japón... e incluso Croacia, Portugal e Italia sí cuentan con ello. Habrá que esperar, al menos, otro año más.

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