«Harán falta ajustes, pero el sistema de las pensiones está garantizado»

De la Fuente, el miércoles, en su despacho de la sede madrileña de Fedea. /IÑAKI MARTÍNEZ
De la Fuente, el miércoles, en su despacho de la sede madrileña de Fedea. / IÑAKI MARTÍNEZ

«Cuanto más productivos seamos y mayores sean los salarios, más margen habrá no solo para mejores pensiones, sino para otras muchas cosas» Ángel de la Fuente Presidente de Fedea

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

Ángel de la Fuente (Gijón, 1962), preside desde hace cuatro años Fedea, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, en la que la comisión del Pacto de Toledo ha buscado reiteradamente recomendaciones para salvar el sistema de la Seguridad Social. El economista asturiano considera que el sistema de pensiones está garantizado por el conjunto de la masa salarial, pero echa de menos una propuesta «realista y coherente» de reforma para diseñar su futuro.

-¿Cuál es la dimensión real del problema de la Seguridad Social?

-El sistema tiene ahora un déficit de en torno al 1,6% del PIB. Esto es mucho dinero, pero todavía está dentro de lo manejable. Lo que hay que evitar es que se dispare.

-¿Corren peligro las pensiones de las próximas generaciones?

-No. El sistema tiene detrás la garantía del conjunto de la masa salarial de la economía española, lo que asegura un flujo muy considerable y razonablemente estable de recursos para pagar estas prestaciones. Es cierto que serán necesarios ciertos ajustes para capear una situación demográfica complicada en la que durante varias décadas cada vez habrá menos trabajadores pagando cada pensión. Para cuadrar las cuentas, seguramente será necesario que las pensiones se reduzcan gradualmente en relación a los salarios, lo que no quiere decir que éstas tengan que caer en términos absolutos. Cuanto más productivos seamos y mayores sean los salarios, más margen habrá no sólo para mejores pensiones sino para muchas otras cosas.

-¿Qué ajustes necesita el sistema para ser viable?

-Buena parte de los ajustes ya se están implementando gracias a las dos últimas reformas, las de PSOE (2011) y PP (2013). Estamos elevando gradualmente la edad de jubilación, ampliando el período de cálculo de la pensión, ligando su cuantía a la evolución de la esperanza de vida y su tasa de revalorización a la situación financiera del sistema. Estas medidas irán reduciendo gradualmente la tasa de reposición (el ratio entre el sueldo y la pensión) hasta niveles más sostenibles y mitigando los efectos del incremento de la tasa de dependencia (número de jubilados por persona en edad de trabajar). Con la última reforma le hemos puesto al sistema una especie de piloto automático que nos mantiene en una senda de gasto sostenible. Si no tocamos nada y se cumplen las previsiones, deberíamos tener dos o tres décadas complicadas, pero no dramáticas, con pensiones medias que se mantienen aproximadamente constantes. Si incorporamos al sistema recursos adicionales, las pensiones podrán mejorarse, pero habrá que valorar los costes porque los hay, no hay soluciones mágicas.

«Piloto automático»

-¿Hay que subir las pensiones más de un 0,25% o ligarlas al IPC?

-El principal problema del piloto automático es que, aunque las pensiones iniciales seguirán creciendo, una vez concedidas irían perdiendo poder adquisitivo con la inflación hasta que el sistema salga de los números rojos, lo que llevará tiempo. Habría que inyectar recursos adicionales y habrá que ver hasta dónde estamos dispuestos a llegar, porque esos recursos tendrían que salir de los bolsillos de los que estamos en edad de trabajar. Hay margen para suavizar los efectos más dolorosos del actual mecanismo de revalorización, especialmente para las rentas más bajas, pero no para volver a la actualización generalizada con el IPC y menos aún para deshacer por completo las dos últimas reformas sin subidas masivas de impuestos o cotizaciones.

-¿Cómo se blindan las pensiones en Europa? ¿En qué otros países deberíamos fijarnos?

-En cuanto a la actualización de las pensiones, en Europa hay un poco de todo, hasta países donde las pensiones se actualizan discrecionalmente año a año. Lo más frecuente es ligarlas a la evolución de los precios al consumo y/o de los salarios, pero a menudo se introducen modulaciones o limitaciones que limitan la revisión de las pensiones en función de la situación financiera del sistema o del crecimiento de la economía. Algunos países revalorizan más las pensiones más bajas. Alemania, Suecia, Italia y Portugal son ejemplos de países que, como España, introducen modulaciones de este tipo. Comparando con otros países, nuestro sistema de pensiones es de los más generosos, no en términos absolutos, porque nuestro nivel de renta no lo permite, pero sí en cuanto a la llamada tasa de reposición que mide la relación entre la pensión inicial y el salario antes de la jubilación.

-De las medidas que proponen los partidos, ¿con cuáles se quedaría?

-Lo que no he visto todavía es una propuesta realista y coherente de reforma del sistema y de cómo queremos que sea en el futuro. Se ha hablado mucho, por ejemplo, de pasar algunas cosas de los presupuestos de la Seguridad Social a los del Estado, para así reducir el déficit del sistema y poder salir del 0,25%. Es posible que haya alguna partida de gasto para la que esto tenga sentido, pero en términos generales esto no resuelve nada, sólo cambia el problema de sitio, desde los presupuestos de la Seguridad Social a los del Estado.

-A nadie se le escapa la fuerza electoral del jubilado. ¿Se están usando políticamente las pensiones?

-Sí, se está haciendo mucha demagogia para intentar atraer el voto pensionista.

-¿Por qué cree que los pensionistas han 'estallado' ahora, después de la crisis, y no antes?

-Durante la crisis no tenían motivos objetivos de queja. De hecho, fueron seguramente el colectivo mejor tratado. Mientras muchos ocupados perdieron el trabajo o vieron reducirse sus sueldos, los jubilados tenían una renta segura que además iba ganando poder adquisitivo porque los precios caían. Ahora la inflación está volviendo a niveles más normales y por lo tanto una subida del 0,25% supone una pérdida de poder adquisitivo. Como además se percibe que las cosas van mejor, hay poca disposición a aceptar sacrificios.

Esperanza de vida

-¿Cómo se aplicará el factor de sostenibilidad? ¿Falta información acerca de las pensiones?

-Las pensiones se ajustarán en función de cómo evolucione la esperanza de vida a la edad de jubilación. Información hay a montones, pero quizás haría falta un esfuerzo mayor para hacerla llegar a la gente de una forma fácilmente comprensible para que tengan una idea más o menos clara de qué esperar del sistema público a tiempo para tomar decisiones de ahorro si quieren complementar sus prestaciones.

-En Asturias, uno de cada tres pensionistas es menor de 65 años, 99.400 personas sobre un total de 314.110. ¿Le sorprende?

-No conocía el dato concreto, pero sí, sabía que aquí hay una tendencia a jubilarse relativamente pronto, no siempre voluntariamente.

-Cada vez seremos menos pagando cada pensión si no logramos generar empleo.

-En un sistema de reparto, lo que se puede pagar en pensiones depende de tres cosas: cuántos trabajadores hay por pensionista, lo productivos que son y lo que están dispuestos a poner de su salario en cotizaciones e impuestos para pagar pensiones. El primer factor, a su vez, depende de la demografía y de lo bien que vaya el mercado de trabajo. Por tanto, sí, la creación de empleo es un margen importante, pero hay otros, como la productividad. Todo lo que haga la tarta más grande ayuda.

-¿Cómo ve la economía española?

-Estamos saliendo de un bache muy puñetero, pero si cogemos un período más largo no nos ha ido mal. El futuro dependerá de nosotros mismos. Tiendo a ser optimista.

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