El 'informe Klaassen' se hace real medio siglo después

Una visita guiada al pozo Sotón, reconvertido ahora en atracción turística. / JUAN CARLOS ROMÁN
Una visita guiada al pozo Sotón, reconvertido ahora en atracción turística. / JUAN CARLOS ROMÁN

El experto de la OCDE aconsejó en 1968 cerrar las minas asturianas e impulsar el turismo, la metalurgia y la agricultura | El director del Instituto Holandés de Economía recomendaba potenciar el triángulo industrial de la zona central de la región

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

¿Qué pensaría el profesor Klaassen de la Asturias actual? El director del Instituto Holandés de Economía, enviado por la OCDE para asesorar sobre los futuros planes desarrollo regional del Principado hace cincuenta años, fue el autor de un polémico informe: cerrar las minas asturianas y multiplicar las actividades metalúrgicas, agrícolas y turísticas era su filosofía.

Fue el 21 de febrero de 1968 cuando se dieron a conocer las conclusiones del llamado 'informe Klaassen' en una sesión celebrada en la Cámara de Comercio de Oviedo. Entre ellas, el documento consideraba que el futuro de las poblaciones mineras asturianas en las que «hoy la vida es insalubre, humos y aguas, la infraestructura obsoleta y poco adecuadas para la habitabilidad, es muy negro. Deben ser paulatinamente abandonadas y dedicadas a la agricultura y al turismo». Medio siglo después, Asturias sigue manteniendo algunos pozos, pendientes ahora del fin de las ayudas por parte de la Unión Europea a la minería del carbón no rentable, y mirando hacia otras alternativas, el turismo entre ellas, con la puesta en marcha de iniciativas como la creación de la marca 'Minas de Asturias'.

Esencialmente, el 'informe Klaassen' se basaba en una evaluación de la demografía asturiana con un horizonte situado en el año 1985. Desde ahí, deducía las necesidades de mano de obra y su distribución. La idea era realizar comparativas con otros países, sondear posibilidades de crecimiento y valorar la demanda de mano de obra. Había que estimar los mercados potenciales de fuera de Asturias y aún de España.

Técnicamente el documento del profesor holandés recomendaba una economía de recambio, una noción sobre la que giraba todo. El desarrollo postulado del sector de la leche y la carne, así como de la industria, hacía prever fuertes incrementos de los servicios y, por lo tanto, nuevos puestos de trabajo.

Una de las propuestas en cuanto a la ordenación del territorio era potenciar el triángulo de desarrollo industrial en la zona central de Asturias. Las cuencas quedaban al margen. Paralelamente se constituiría otro foco de menores dimensiones en la zona occidental de la región, fundamentalmente en torno a la ría del Eo. Para el oriente, la receta habla de turismo coordinado con Santander.

La organización

¿Cómo se organizaría el desarrollo asturiano según Klaassen? Mediante un instrumento de coordinación no burocrático denominado Centro de Desarrollo, con el que colaborarían los organismos y corporaciones comunitarias y profesionales asturianos, y un instrumento de financiación, un banco regional, que facilitase los medios adecuados para la realización de los proyectos dignos de ser apoyados. Este Banco tendría en cuenta el dictamen sobre cada proyecto de la Sociedad Asturiana de Desarrollo Industrial (Sadei) y del citado Centro de Desarrollo, que además tendría carácter informativo para atraer inversiones, ofrecer terrenos y para dar idea en cada momento de las posibilidades de Asturias como sede de una industria transformadora. El estudio completo se publicó en diciembre de 1971 con tablas input-output, las primeras que se hacían de una región española, bajo el título 'La industria siderometalúrgica en Asturias'.

Después de la lectura del informe Klaassen en la Cámara de Comercio de Oviedo, se celebró un debate en el que se puso de relieve que Hunosa -constituida apenas un año antes- iba a producir 4,7 millones de toneladas de los siete millones del conjunto de Asturias.

A finales de los años sesenta, la hullera estatal y el conjunto de empresas mineras privadas sumaban una plantilla de 20.017 trabajadores y una producción de 3,1 millones de toneladas. El sector era, por tanto, un auténtico motor del desarrollo económico de la región.

El carbón, a día de hoy

Hoy, a punto de cumplirse 50 años de aquella lectura, en el Principado solo quedan cuatro empresas dedicadas a la minería del carbón, de las que dependen unos 2.000 empleados, tres privadas (Carbonar, Uminsa y Astur Leonesa) y la pública Hunosa, con 1.098 trabajadores propios relacionados con la minería y 350 de contratas.

El carbón asturiano se enfrenta al final de las ayudas públicas a la minería no rentable y a la transición hacia un nuevo modelo de generación eléctrica tras la decisión de la Unión Europea de suprimir las térmicas.

En este contexto, el carbón asturiano busca también un nuevo futuro en la explotación turística de sus instalaciones. El Museo de la Minería y la Industria de Asturias, el Ecomuseo Minero del Valle de Samuño y el Pozo Sotón, con el respaldo de la empresa pública Hunosa, de los ayuntamientos de Langreo y San Martín del Rey Aurelio, y la Consejería de Empleo, Industria y Turismo del Principado, se han unido bajo la marca 'Minas de Asturias' para promocionar conjuntamente el turismo industrial vinculado a la minería.

Reflexionando sobre la filosofía del 'informe Klaassen', nos encontramos con que el profesor neerlandés acertó en parte con su pronóstico: Asturias ha cerrado minas, ha multiplicado las actividades metalúrgicas -de hecho, el sector del metal supone el 11% del PIB regional- y otro tanto ocurre con el turismo, uno de los pilares del desarrollo del Principado y que también aporta dos dígitos, un 10% a la economía de esta comunidad.

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