La inversión de Arcelor en Avilés convertirá a la acería en una de las más avanzadas de Europa

MARIETA

La actuación, valorada en cien millones de euros, colocará a la compañía más cerca de producir cinco millones de toneladas anuales en 2020

SUSANA BAQUEDANO

La inversión que proyecta ArcelorMittal en la acería de Avilés, pendiente de su aprobación por el comité de inversiones del grupo siderúrgico, colocará a la compañía más cerca de lograr su objetivo: producir cinco millones de toneladas anuales en Asturias para el año 2020. En la actualidad, las factorías de Gijón y Avilés tienen una capacidad de 4,4 toneladas, con lo que la inversión programada, que rondará los cien millones de euros, es fundamental para incrementar esa producción. Además, esta segunda reforma, después de la desarrollada el año pasado, convertirá a esta acería en una de las más modernas de Europa.

La primera fase de la ampliación de la LD III, ubicada en Tabaza (Carreño) concluyó en diciembre 2016 y supuso un primer paso para lograr esa meta. Las obras comenzaron a primeros de octubre del año pasado. Fue la mayor reforma de la instalación que inició su andadura en 1988, hace 29 años, y consistió en tres proyectos distintos para mejorar la productividad y actualizar algunas de las instalaciones, muy gastadas debido al paso del tiempo. Los trabajos, que obligaron incluso a paralizar la actividad de la acería a mediados de noviembre, incluyeron la modificación de una de las máquinas de colada continua para instalar un molde vertical. Esto permitió incrementar su velocidad y con ello su productividad. El segundo proyecto se centró en el convertidor, que es donde se recibe el arrabio de los altos hornos de Gijón y donde se le añade chatarra y fundentes, como la cal dolomítica. En él se sustituyeron la vasija y el anillo de soporte y se instalaron una nueva caldera y un nuevo sistema de captación de gases.

A todo esto se añadió el cambio de las vigas carrileras en las naves de carga –donde se carga el arrabio y la chatarra para el convertidor– y de acero. Por estas vigas carrileras circulan los puentes grúa que manejan pesos de 250 toneladas y son las originales de la acería, por lo que llevan en funcionamiento desde 1988 y han sufrido un importante desgaste.

Al igual que la primera ampliación de la LD III, las obras de esta segunda fase podrían desarrollarse en 75 días y durante ese tiempo se precisaría la contratación de más de 40 empresas externas con picos de un millar de trabajadores empleados en ellas.

Para culminar la modernización de la acería se instalarán, entre otros sistemas y maquinarias, un segundo convertidor y una colada curva que permitirá diversificar el mix de productos del tren de chapa gruesa de Gijón y fabricar mayores tamaños. Gracias a la colada curva, los slabs o chapa gruesa que se fabriquen posteriormente en la factoría gijonesa podrán alcanzar las 20 toneladas (ahora están sobre los 10 u 11 toneladas) que es el tamaño de las bases de las torres eólicas marinas y que hasta ahora no podían ser suministradas desde Asturias. De esta forma, la nueva acería abrirá a Asturias las puertas de un mercado en auge, el de la energía marina u ‘offshore’. Un negocio que en el Prin

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