José Folgado: «El carbón no puede ni debe desaparecer antes de 2030»

El presidente de Red Eléctrica defiende la interrumpibilidad «mientras no mejoren las interconexiones» y anima a «repensar» la factura de la luz

AIDA COLLADO OVIEDO.

Si en algo coincidieron todos los expertos que ayer participaron en las jornadas organizadas por el Club Español de la Energía en Oviedo fue en que el cambio de modelo energético hacia un futuro más sostenible ha de producirse a través de una transformación y no de una «revolución». En este sentido, el presidente de Red Eléctrica de España, José Folgado, aseguró que «el carbón no puede ni debe desaparecer antes de 2030».

Folgado identificó como prioridades la seguridad del suministro, la competitividad de las empresas y la sostenibilidad ambiental. Dicho esto, dio tres claves para avanzar en la transición. La primera, la eficiencia energética. «¿Cómo logramos la sostenibilidad ambiental sin interferir en la competitividad?», planteó. La respuesta pasa, en parte, por la adecuación de los edificios, ya que a ellos está ligado casi un tercio de las emisiones de gases invernadero. «Además, esto pondría traer mucha actividad económica», añadió. En segundo lugar, se refirió a la electrificación de la sociedad, ya que el transporte, por ejemplo, «supone el 40% del total de las emisiones». Y por último, habló de la generación renovable. «Hay que ser competitivos, por eso se habla de transición y no de quitar de golpe el carbón, el gas y la energía nuclear. Hace falta una electrificación que va más allá de la generación de las renovables».

El presidente de REE también enumeró algunos instrumentos de apoyo necesarios para alcanzar el objetivo de un 100% de energías renovables en 2050, tales como los pagos por capacidad o el manejo de la demanda. «Opino que la interrumpibilidad debe permanecer mientras no mejoren las interconexiones», aseguró.

Además, Folgado no cree que los precios vayan a dispararse por las renovables. Apuesta, más bien, a que la introducción de estas energías «nos va a llevar a un coste cero». Aún así, considera que «sería interesante» repensar los elementos que incluye la factura eléctrica, como los costes extrapeninsulares. «El IVA tiene que pagarse, por supuesto, pero el que haya impuestos específicos sobre la electricidad debería replantearse».

También el presidente de EdP, Manuel Menéndez, trató la lucha contra el cambio climático como una prioridad, definió el Acuerdo de París (noviembre de 2015) como un punto de inflexión e instó a avanzar en la descarbonización del sector de manera eficiente, llevando a cabo el tránsito a un modelo energético «más seguro, competitivo y sostenible». Asimismo, animó a seguir avanzando en la reducción de emisiones con el impulso de las renovables, pero «sin repetir los errores del pasado». Menéndez considera, como Folgado, que muchos de los costes incluidos en la tarifa deberían salir de la factura eléctrica y «ser recabados por otra vía», que es necesario un gran pacto de estado que dé estabilidad al sector y que la transición se realice de una forma «más evolutiva que disruptiva».

El director general de Endesa, Miguel Temboury, coincidió en que «el punto de partida es una electricidad competitiva». Y, para ello, «es fundamental una actuación decidida sobre sectores difusos» que permita «una electrificación masiva del transporte». Carlos Ferrer, de Gas Natural Fenosa habló también de descentralización, generación distribuida y autoconsumo. «La red nos hace falta a todos y debemos pagarla entre todos», resumió. El director de Regulación de Iberdrola, Rafael del Río, señaló por su parte que la electricidad es la responsable únicamente del 20% del CO2 emitido en España. «La tarifa eléctrica está asumiendo en solitario el coste de la acción por el clima», lamentó.

El vicepresidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quiso abordar la «burbuja financiera» generada en torno a las renovables. «Eso es lo que no debe ocurrir. Se metió dinero en tecnologías que ni estaban avanzadas ni tenían proyecto industrial», detalló.

Esther Alonso, directora de Energía y Cambio Climático de ArcelorMittal, advirtió de que «con las tecnologías actuales es dificilísimo que las emisiones de la producción metalúrgica desaparezcan por completo». Apuntó a «un serio riesgo de deslocalización y cierre» si se llega al «absurdo» de exportar puestos de trabajo e importar CO2. Iñigo Abarca, administrador único de AZSA, reconoció que la planta asturiana «está al límite de la competitividad de nuestra empresa, no solo con respecto a nuestros competidores, sino dentro del propio grupo». Ambos destacaron la importancia de un precio competitivo de la energía, igual que el presidente de Fade, Pedro Luis Fernández.

El consejero de Industria del Principado, Isaac Pola; la presidenta de Hunosa, María Teresa Mallada; el catedrático de Economía Francisco González, o el consejero delegado de EdP en España, Miguel Stilwell -quien se mostró convencido del cumplimiento del objetivo 2020- participaron, entre otros, en la jornada del Club de la Energía. Fue la vicepresidenta de la CNMC, María Fernández, quien recordó que «hoy podemos hablar de transición energética. Hace cuatro años no podíamos, porque teníamos sobre la mesa el problema del déficit de la tarifa eléctrica».

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