Más de 21.600 asturianos menores de 34 años buscan sin éxito un empleo

Son 13.700 jóvenes menos respecto al año pasado, pero representan el 35,8% de los parados de la región

GIJÓN / MADRID.

Pese a que los datos del paro constatan una mejoría en Asturias y parece que caminan hacia niveles previos al inicio de la crisis, lo cierto es que aún hay 60.200 personas que buscan activamente un empleo. De ellos, el 35,8% son jóvenes. Y es que en estos duros años de crisis, dos fueron los grupos más afectados y que aún están lejos de recuperarse de este duro golpe: los parados de larga duración y los jóvenes. En Asturias hay 21.600 menores de 34 años que esperan salir de la cola del paro y hacerse un hueco en el mercado laboral. Son los últimos datos ofrecidos por la Encuesta de Población Activa (EPA). Según el informe relativo al segundo trimestre, los demandantes de empleo de entre 25 y 34 años son los más castigados. Solo este colectivo representa la mitad del paro juvenil que sufre la región, superando los 14.000 parados.

Aún así, se puede empezar a hablar de una ligera recuperación. Respecto al año anterior, las cifras reflejan un repunte. Hay 13.700 jóvenes menos desempleados y la mayor caída del paro se registró precisamente entre el colectivo de mayores de 25 años. Hay una peculiaridad. Y es que la brecha entre hombres y mujeres se cumple, pero justo a la inversa. En junio, la región contaba con 7.400 varones de más de 25 años en paro, frente a 6.900 mujeres. Es una tónica que se repite año a año desde junio de 2008. Hay que retroceder esos nueve años para encontrar más desempleadas. Aunque en ese periodo de tiempo aún hay mucha diferencia en el número de parados mayores de 25 años -la región contabilizó 11.200 demandantes de empleo en 2008 frente a los 21.600 de 2017-, lo cierto es que teniendo en cuenta a los jóvenes a partir de los 16 años que buscan trabajo, la diferencia se acorta mucho. Eran justo 1.000 desempleados menos hace nueve años que ahora. El hecho de que Asturias cuente con una pirámide de población invertida, con menor población joven frente a los mayores de 65 años, podría ser una de las variables que explicaría ese dato. Sin embargo, lo que ocurre en el Principado no es algo excepcional.

En España, en este segundo trimestre de 2017 todavía hay más de un millón de menores de 30 años en desempleo, pese a haberse reducido en 710.000 desde 2013. Esto supone que tres de cada diez quieren trabajar y no pueden, puesto que la población activa de este colectivo asciende a casi 3,6 millones. Y si nos circunscribimos a los que tienen entre 16 y 24 años, el porcentaje nacional aún aumenta hasta el punto de que cuatro de cada diez están en paro.

Respecto al empleo, la cosa tampoco pinta bien. Así, en la actualidad hay 2,5 millones de menores de 30 años trabajando, la mitad que antes de la crisis: en 2007 la cifra de ocupados en este colectivo prácticamente se situaba en los cinco millones. Con la recesión, el empleo entre los jóvenes se fue destruyendo a un ritmo tan vertiginoso que en 2013 alcanzó un mínimo de 2,3 millones de jóvenes trabajando. A partir de ahí se inició -al igual que a nivel general- una recuperación, pero en este caso demasiado tímida: apenas 13.500 en tres años. Sin embargo, es verdad que en los últimos doce meses ha pegado un enorme acelerón y se han recuperado 146.300 empleos para los jóvenes. De cualquier forma, la realidad es que hay 2,4 millones de jóvenes menos trabajando que antes de la crisis y en cuatro años apenas se han recuperado 160.000 puestos.

Comparando las cifras españolas con la Unión Europea, ocurre que España es el cuarto país con una menor proporción de población empleada, tras Italia, Grecia y Turquía. Y, al tiempo, es el segundo con mayor desempleo entre los 35 socios, con una tasa de paro del 17,8% en abril de 2017. Si nos ceñimos a los jóvenes, el panorama es desolador: el paro en las personas de entre 15 y 24 años se elevó en 2016 hasta un insostenible 44,5%, cuando la media de este club de los países más desarrollados fue del 13%, un 18,7% en el conjunto de Europa. Salvo Grecia, con un 47,4%, estamos muy lejos de los niveles de paro juvenil de Alemania (7%), Estados Unidos (10,4%) o Reino Unido (13%), Francia (24,6%), Portugal (27,4%) o Italia (37,8%).

La OCDE considera que el elevado fracaso escolar y las diferentes modalidades de contrato son los principales factores por los que el empleo juvenil en España se redujo a la mitad entre 2007 y 2015, la mayor caída entre sus estados miembros.

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