Los juzgados asturianos celebran 906 subastas por más de 31 millones de euros

Un usuario consulta el portal de subastas del BOE. / J. SIMAL
Un usuario consulta el portal de subastas del BOE. / J. SIMAL

Actualmente están en marcha una treintena de operaciones en el portal del BOE por un valor superior a 5,4 millones

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

Cualquier asturiano puede pujar por un piso, una finca, un garaje o un vehículo embargado, con un simple click, desde el ordenador del salón de su casa, sin tener que personarse en la notaría o el juzgado de turno. Ello es posible desde que el 15 de octubre de 2015 entrara en vigor la Ley 19/2015 del 13 de julio que, entre otras medidas de reforma de la Administración de Justicia, puso fin a las subastas judiciales y notariales presenciales y las sustituyó por las electrónicas.

Desde entonces, no es necesario levantar la mano en una sala. Ahora, basta con entrar en el portal de subastas del Boletín Oficial del Estado (BOE) para conocer qué propiedades están en la lista de las próximas subastas o cuáles se están subastando en ese momento. En estos momentos, figuran 31 subastas activas. La mayoría son de pisos aunque, también, hay locales comerciales, garajes, trasteros y hasta una furgoneta. Los acreedores, fundamentalmente entidades financieras, reclaman una deuda de 3.216.039,04 millones de euros, aunque el valor de las operaciones es superior: 5.466.537,2 euros.

Solo en el primer semestre de este año se han celebrado 282 subastas en el Principado por un importe de 12,5 millones de euros. 120 de ellas, el 42,5%, se realizó mediante pujas, según los datos facilitados por el Ministerio de Justicia.

Tras la entrada en vigor en octubre de 2015 de la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Civil, en Asturias se han registrado 906 subastas por más de 31 millones de euros. El BOE puso en marcha un portal para fomentar la venta de los bienes en proceso de ejecución hipotecaria o embargos. Y, desde entonces, los tribunales de toda España remiten prácticamente a diario a dicho portal todas las ejecuciones de embargos para que las subastas se realicen de forma abierta para todos los ciudadanos con acceso a internet. Toda una revolución que afectó, sobre todo, al negocio de los subasteros acostumbrados -sobre todo antes del estallido de la crisis económica- a aprovechar la escasa publicidad de los edictos en el tablón de anuncios del juzgado y la celebración presencial de las subastas para pactar precios o intimidar a espontáneos.

El sistema de subastas está pensado para que el deudor pueda saldar el mayor importe posible con los acreedores, algo que las subastas presenciales, que quedaban desiertas en un 95% de los casos, no había logrado resolver. Con el salto a la red, el Ejecutivo estatal pretendía conseguir una mayor concurrencia en las pujas y que, al haber más participación, se lograran más fondos (así, el acreedor que insta la subasta tendría cubierta más parte del débito que sufre y el deudor vería más reducida su cantidad a abonar).

Pero tras dos años en funcionamiento, el nuevo canal está lejos de cumplir los objetivos que se había marcado el Gobierno y siguen siendo una mayoría las operaciones que se cierran sin registrar puja alguna, en Asturias y en el resto del país.

Pujas desiertas

Aunque no existe ninguna estadística que permita analizar este aspecto de forma conjunta, hay juzgados de Instancia en los que quedan desiertos al menos el 70% de los procedimientos. En otros, ese porcentaje se reduce hasta el 50%. No hay una media. Lo que sí es una constante es el hecho de que los pujadores suelen esperar hasta el último momento para presentar su oferta a fin de tener más posibilidades de quedarse con el bien en cuestión.

Cada juzgado tramita las subastas correspondientes a sus procedimientos y de ahí la dificultad para disponer de datos globales. Se trata de operaciones registradas en los tribunales de primera instancia, pero también en los de lo mercantil y en los penales, cuando tienen objetos incautados o para conseguir dinero porque deben multas.

En el portal de subastas del BOE se puede encontrar casi de todo. Desde viviendas, a solares, pasando por vehículos de alta gama u hoteles. En el caso de Asturias, lo que proliferan son las fincas, los locales comerciales y los pisos, como el que se subasta estos días en la calle López Ocaña de Avilés por 400.000 euros. Una buena parte de los inmuebles que se subastan se encuentran en Oviedo, Gijón y Avilés aunque también son muchos los que aparecen distribuidos por otras localidades, como Mieres, Langreo, Castropol, Siero, Lena e Infiesto. También se subasta en la capital asturiana una furgoneta Ford por poco más de 2.000 euros.

El procedimiento que se realiza hasta que un bien perteneciente a un acreedor llega al portal del BOE es laborioso. Se buscó un diseño dotado de todas las garantías para evitar picarescas. Así, una vez tasado el bien a subastar, el juzgado correspondiente recopila toda la información referente a este lote para incluir los datos que solicita el portal en una aplicación que se creó con ese objeto. Desde la cantidad reclamada y el valor de subasta, a la descripción del bien, el importe que debe depositar el pujador para acceder a la subasta, la localización del material o la información sobre el acreedor. En las subastas que están en marcha en esta comunidad, la mayoría de los acreedores son bancos como Liberbank, Bankia, Caja Rural de Asturias o Caja Rural de Gijón, aunque también figuran sociedades anónimas.

Una vez incluidos los datos, es la propia aplicación la que los remite al BOE para su publicación previo pago de una tasa. A partir de ahí, se inicia un periodo de 20 días para que los interesados presenten sus propuestas tras abonar la cantidad estipulada. Para ello, deben facilitar un número de cuenta de donde le será descontado el 5% del valor de tasación del bien una vez lance la oferta. Formalizado ese paso, el pujador puede lanzar su propuesta, que puede ser inferior al 70% del valor de tasación, aunque en ese caso la ley obliga a dar traslado a los ejecutados y ejecutantes. El subastero puede mantener su oferta, lo que se llama 'reservar postura', por si el ganador no paga.

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