La licitación de obra pública en 2017 fue la menor del último lustro

La licitación de obra pública en 2017 fue la menor del último lustro

La construcción en Asturias mejora su situación, excepto para las empresas especializadas en la actividad civil

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

El camino de la recuperación económica en el Principado está siendo largo, pero aún más para la construcción, una de las grandes damnificadas de la crisis. De ser la gallina de los huevos de oro, pasó a perder empresas y empleos a marchas forzadas, a ser marcada como la gran culpable de todos los males y, con la mejora de la economía, aún no consigue despegar. Su punto de inflexión llegó en 2016, con cierta recuperación de su peso en el Producto Interior Bruto asturiano, y sobre todo en 2017, con un nuevo avance sobre la media de la economía y aumento de trabajadores. Sin embargo, aunque esta actividad, tractora del resto, empieza a tomar oxígeno, no lo hace por igual en todas sus ramas. Mientras que hay cierto repunte en la vivienda nueva, las compañías de obra civil continúan con el agua al cuello, ahogadas por la falta de inversión pública por parte de unas administraciones, a su vez, asfixiadas por la falta de recursos. Esta situación se ve agravada, además, por las prórrogas presupuestarias, dos regionales en la última legislatura, a la que se suma la nacional y la de distintos ayuntamientos, como el de Gijón

Ante este panorama, no es de extrañar que durante los últimos años cientos de empresas se hayan quedado por el camino y la sangría no se detenga. Las últimas grandes en solicitar el concurso de acreedores han sido Procoin y Coprosa, que lo han hecho recientemente, y la lista puede continuar si no hay un cambio de calado. En parte, este podría venir de la mano de la nueva Ley de Contratos del Sector Público, que entró en vigor el pasado viernes, y que contempla medidas que permitirán a las empresas asturianas, la mayoría pymes, optar a más contratos, como el hecho de dividir las licitaciones en lotes; la redefinición de los criterios de adjudicación para incluir aspectos cualitativos, medioambientales, sociales e innovadores; la aceleración de los periodos de pago, o que prime la oferta con mejor relación calidad-precio en lugar de la económicamente más ventajosa.

No obstante, poco parece que se podrá avanzar si no hay más licitaciones. 2017 fue el año con menor obra pública desde 2012, solo 157 millones, frente a los casi mil de otras épocas, pero una cifra que también se queda exigua si se compara con la de ejercicios en plena crisis, como 2010, con más de 900, o los más de 300 de 2013 y 2014.

Y mientras esta rama no remonta, las grúas vuelven a aparecer en las ciudades, síntoma de que la vivienda nueva resucita. No está ni se la espera a niveles precrisis, pero ya se ha superado el millar de viviendas anuales, las transacciones se multiplican -un 21,3% crecieron en 2017- y los precios también han iniciado una senda ascendente. En este caso, las principales dificultades se encuentran, de nuevo, en la administración, pero en este caso en las locales. Desde la patronal del sector, CAC-Asprocon, su presidente, Ramón Montero, carga contra la falta de seguridad de algunos municipios, como el de Gijón, cuyo Plan General de Ordenación ha sufrido sucesivas anulaciones y dilaciones. «Y si no hay inseguridad como en Gijón, se ralentiza todo. En Oviedo están los retrasos de licencias urbanísticas», se lamentó recientemente en una entrevista concedida a este periódico.

Por otro lado, el sector de las rehabilitaciones, verdadero balón de oxígeno durante los últimos años, continúa con su buena dinámica, un comportamiento que no se prevé puntual, sino que dure, también debido a la antigüedad de las construcciones de la región y al importante desarrollo que han logrado las compañías líderes de esta rama de la actividad.

1. Aportación al PIB

Cae del 11,9% al 6,7%, con una evolución más lenta

Corría 2007 y el peso de la construcción en el Producto Interior Bruto del Principado era del 11,9%. Aunque había atisbos de crisis, aún no había estallado la burbuja inmobiliaria, pero el ladrillo pronto iba a saltar por los aires. En Asturias, al contrario que en el resto de España, los efectos de la recesión en el sector se empezaron a notar más tarde. Así, en 2008, la construcción apenas bajó una décima en su aportación al PIB y, en 2009, cuatro menos. El desplome se inició entonces, pero igual que la caída se retrasó con respecto a la media nacional, la recuperación también tarda en llegar. A finales de 2013, el ladrillo empezó a tomar aire en el país, pero en Asturias no volvió a repuntar en relación a su peso en la economía hasta 2016, y apenas una décima con respecto a los dos ejercicios anteriores en los que se estabilizó en el 6,6%.

Como resultado de esta evolución, la aportación de la construcción al PIB asturiano se muestra estancada alrededor de ese 6,6-6,7% y parece que le va a costar despegar, sobre todo, ante la falta de inversión en obra pública, una de las grandes patas del sector en el Principado.

Resulta curioso que, a pesar de que Asturias no sufrió la burbuja inmobiliaria como las zonas turísticas del Mediterráneo, o áreas metropolitanas como Madrid,Barcelona o Valencia, el comportamiento en relación al PIB regional no difiere demasiado del de la media nacional, que pasó del 11% a un 5,6% actual.

Mientras, el PIB regional tuvo un comportamiento en 2017 positivo, con un crecimiento de alrededor del 2,4%, un avance que mejora el de 2016, que fue del 1,8%. Este desarrollo se debió, sobre todo, al buen ejercicio experimentado por la industria y el sector servicios.En el primero de ellos, las ramas energética, manufacturera, química y transformadora lograron un especial impulso, mientras que el terciario mejoró tanto en actividad como en empleo, con especial incidencia en el turismo y el transporte, y mucho menor en el comercio.

2. Empleo

El sector perdió el 72% de los empleos

Calificar de dramática la situación del empleo en el sector no resulta excesivo. En una década, la cifra de trabajadores adscritos al convenio de la construcción cayó un 72%. En un ámbito más general, aquellos vinculados al sector de una forma amplia, se redujeron a la mitad, de unos 50.482 a 24.408. Mientras, la precarización de esta rama de actividad hizo que proliferaran las contrataciones de autónomos, así su peso sobre el total pasó de ser de aproximadamente un tercio a igualarse. En 2007, había 11.884, frente a 30.896 de convenio, y en 2017, 8.728 por cuenta propia y 8.649 por cuenta ajena. Además, ha habido una importante fuga de trabajadores, porque esta caída del empleo no se traslada igual al paro. Desde 2012 ha caído casi a la mitad, de 16.298 desempleados entonces a 7.285.

3. Precio de la vivienda

El metro cuadrado, a niveles de 2002

Según la estadística que uno coja, se obtienen conclusiones diferentes sobre la evolución del precio de la vivienda en el Principado. El índice Tinsa muestra un incremento interanual del 0,4%. Los datos procedentes de las tasaciones realizadas por esta sociedad de tasación durante el último trimestre sitúan el precio medio en la región en 1.123 euros/m². El dato supone una caída acumulada de alrededor del 37% respecto al máximo histórico alcanzado en la región, en 2007. De hecho, los precios actuales se sitúan en niveles de 2002. Eso cuando se puede llegar a vender la propiedad, el plazo medio de venta en el Principado está en 13,3 meses, frente a los 8,6 de la media española. No obstante, el mercado parece avanzar. Asturias fue la cuarta región española en la que más crecieron en 2017 este tipo de operaciones, con un ascenso del 21,3%, según el Ministerio de Fomento.

4. Obra civil

El gran lastre para que el sector crezca en Asturias

La crisis, sumada a las prórrogas presupuestarias –nacional, regional e, incluso, la de ayuntamientos importantes de la comunidad–, ha puesto a las empresas especializadas en obra pública en Asturias al borde del precipicio. La recesión hizo que las administraciones se apretaran el cinturón, pero con el inicio de la recuperación no están llegando los tan ansiados fondos al sector. 2017 fue el año con menor presupuesto licitado en el último lustro. Con algo más de 157 millones de euros, desde 2007 solo hubo un ejercicio con una inversión menor, 2012 con 97. Incluso en los peores años de la crisis se superó la cifra de 2007 –en 2013 fueron más de 390 millones y en 2014 se alcanzaron los 300–. Lejos quedan otras épocas, con cerca de mil millones anuales.

5. Vivienda nueva

Se vuelven a superar los mil pisos construidos

No se puede decir que el sector de la vivienda nueva se haya recuperado, pero sí que ha empezado a respirar. En 2017 se volvió a superar la barrera psicológica de las mil viviendas construidas, con la vista puesta en lograr un objetivo estratégico que se sitúa entre 2.000 y 2.500, un número muy alejado de las casi 15.000 de 2006, el año que marcó el récord histórico de la comunidad. Desde entonces esta construcción ha caído un 92%. No obstante, desde la patronal CAC-Asprocon reconocen que tampoco parece deseable volver a las cifras del ‘boom’, sino llegar a una situación que presente una mejora continua, pero con una mayor estabilidad. Otra buena noticia para esta rama de la actividad es que la cifra en ‘stock’ sigue disminuyendo y ya se sitúa por debajo de los 1.500.

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