Los líos judiciales de Cachero

Rodolfo Cachero, a la salida de los juzgados de Oviedo, tras declarar ante el juez en febrero de 2016.
Rodolfo Cachero, a la salida de los juzgados de Oviedo, tras declarar ante el juez en febrero de 2016. / MARIO ROJAS

El empresario minero trata de eludir la entrada en prisión por ocho delitos fiscales | Hace 17 años ya fue condenado por eludir el pago del IVA y el IRPF en la explotación allerana de Coto Minero Jove

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

La reciente historia del carbón está sembrada de denuncias de fraude y corrupcion ante los juzgados. El caso más sonado, el de Mina La Camocha, está pendiente de sentencia tras el segundo juicio celebrado entre los pasados meses de mayo y julio. Y la trayectoria de Rodolfo Cachero Pereda ha convivido también con la polémica. Pero no solo en lo referente a sus actividades mineras. El empresario asturiano, que ha tenido también intereses en sectores como la distribución de bebidas, construcción, comunicación -con la creación de Teleasturias en 1998-, hoteles o servicios aeroportuarios, ha estado en más de una ocasión en el ojo del huracán, y en el banquillo de los acusados.

Cachero fue impulsor de un gran grupo empresarial, Constructora Asturiana (CASA), que fue intervenido judicialmente al suspender pagos y acumuló deudas por importe de 3.400 millones de pesetas de entonces, unos 20 millones de euros actuales. Pese a este revés, el empresario siguió adelante con otros negocios.

Su relación con la explotación de Cerredo comenzó en diciembre de 2014, al adjudicarse de forma definitiva los activos de la extinta Coto Minero Cantábrico (CMC), la mayor empresa minera privada del país heredera directa de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) y propiedad del empresario leonés Victorino Alonso, con quien tuvo sonoras polémicas. CMC había entrado en concurso de acreedores en 2013 tras la parálisis del sector por los recortes de ayudas aprobados por el Gobierno de Rajoy en 2012 y la falta de venta de carbón a las térmicas. De esta forma, sus activos: tanto la mina de cielo abierto como la de interior, considerada por la calidad y cantidad del carbón, así como por la tecnología invertida para su extracción, una de las mejores minas de Europa, pasaron a formar parte de la Compañía Minera Astur Leonesa, propiedad de Cachero.

Representantes políticos y sindicatos saludaban entonces la que se preveía una nueva etapa de la mina. El comité de empresa de CMC manifestaba, tras conocer la noticia de la adjudicación definitiva, que se había alcanzado uno de los objetivos de la plantilla: «Evitar la liquidación de la empresa».

Pero la situación fue complicándose, para llegar a enero de este mismo año, cuando la sociedad decide presentar concurso de acreedores. Al mes siguiente, Cachero, que ya había sido condenado en el año 2000 por un fraude tributario, volvía a sentarse en el banquillo acusado de ocho presuntos delitos de fraude contra la Hacienda pública por evasión del IVA y del IRPF en la explotación carbonera allerana Coto Minero Jove, S. A. (antigua Mina Jovesa), ya cerrada. El comité de empresa había pedido al juez que lo apartara de la gestión de Asturleonesa. Los sindicatos se refieren a sus «trampas» para evitar pagarles lo que les debía.

Cachero se ha ganado algunos enemigos a juzgar por los foros que aparecen en las redes sociales y que, amparados en el anonimato, le dicen de todo. Quienes le conocen afirman que se ha rodeado de «malas amistades» y que ha aspirado a formar parte de la alta clase ovetense. La mayoría de quienes han tratado con él coinciden en destacar su tendencia a enmascarar la realidad.

El pasado 10 de julio, el juzgado de lo Penal 3 de Oviedo dictaba una orden de prisión contra Cachero, por lo que su situación es hoy de busca y captura y las fuerzas de seguridad tienen instrucciones para efectuar su detención, pero el empresario asturiano no se doblega. Por el momento, se encuentra en paradero desconocido, aunque hay quien le sitúa en Telde (Gran Canaria). Los recursos presentados por su letrado y que están pendientes de resolución, tratan de frenar su inminente entrada en la cárcel, al menos hasta el mes de septiembre. Para su defensa, ha contratado a Francisco Maroto, abogado del ex tesorero del PP, Luis Bárcenas, en el caso Gurtel, y que defendió también a los controladores aéreos en 2010.

Ya en febrero de este año, la sección segunda de la Audiencia Provincial de Asturias había condenado a Cachero a 80 meses de prisión en virtud de ocho penas de diez meses cada una por otros tantos delitos contra la Hacienda Pública en la gestión de Jovesa. En todo caso, la condena reduce la que le fue impuesta en febrero de 2016 en primera instancia, al estimar el atenuante de dilación indebida en el proceso. El tiempo efectivo de cárcel no podrá exceder los 30 meses: el triple de la mayor de las penas impuestas.

Cachero ya sabe lo que es la cárcel. En el año 2000 fue condenado por otro fraude tributario a cuatro años y ocho meses de prisión y al pago de más de dos millones de euros por no pagar a Hacienda algo más de un millón. Utilizó facturas falsas para desgravar el IVA en su explotación minera a través de Coto Minero Jove. Tras varios recursos judiciales, el Constitucional desestimó sus recursos de amparo. Fue entonces cuando protagonizó una huida que saltó a los medios de comunicación nacionales. En mayo de 2001, el empresario, tras ser reconocido por dos policías, huyó a toda velocidad con su coche alquilado. En la huida arrolló a uno de los agentes. La persecución llegó hasta Pravia, donde los consiguió despistar. El vehículo fue luego localizado en Lugo de Llanera. Tres meses después, Cachero fue finalmente detenido. Fue en Marbella, donde tiene una casa y acostumbra a pasar los veranos. De allí ingresó directamente en la cárcel de Alcalá-Meco. A los agentes les entregó la documentación de una persona con gran parecido y en su traslado a la Comisaría negó reiteradamente su identidad. La prueba dactilar fue definitiva. Su trayectoria daría para un guión de película.

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