La Malva sopla sus cien velas con energía

Vista nocturna de la central de La Malva iluminada desde el interior. / DANIEL MORA

El Rey Felipe VI presidirá este viernes el acto que celebra EdP por el centenario de la central de Somiedo, que fue el origen de la compañía

SUSANA BAQUEDANO GIJÓN.

Policarpo Herrero y José Tartiere, dos visionarios asturianos, se dieron cuenta, hace ya un siglo, de las grandes posibilidades de Asturias para la generación hidráulica. Comenzaron un proyecto, para el que contaron con el ingeniero Narciso Hernández Vaquero, que más tarde se convertiría en los Saltos de Agua de Somiedo. Fue el origen de Hidroeléctrica del Cantábrico, S. A., integrada hoy en EdP, uno de los principales grupos energéticos de Europa y líder en Asturias.

En contexto

Se tardaron cuatro años en la construcción del salto de agua, cuyas vías de acceso conllevaban 17 kilómetros de túnel, 570 metros de salto bruto, y todo ello, sobre una escarpada zona situada a 1.500 metros sobre el nivel del mar. A las dificultades del terreno hubo que sumar las enormes dificultades que se derivaban de un conflicto bélico, la I Guerra Mundial. Pero finalmente, el 9 de septiembre de 1917, se pusieron en marcha las instalaciones de La Malva. Este viernes, día 22, la compañía eléctrica EdP soplará las velas de su centenario en un acto que presidirá el Rey Felipe VI.

La central hidráulica de La Malva es la primera gran planta de generación de energía eléctrica en Asturias. Se levanta en pleno corazón del Parque Natural de Somiedo, declarado en el año 2000 Reserva de la Biosfera. Su construcción resultó titánica y trajo beneficios para la vida en los valles somedanos, como la construcción de una red de carreteras asfaltadas que aportaban, ya desde entonces, una comunicación directa de los vecinos con las principales ciudades.

En el inicio del siglo XX, la generación de electricidad cambio el rumbo del desarrollo. Asturias ofrecía unos recursos naturales idóneos para la producción energética. Por eso se convirtió en uno de los principales centros industriales de la Península Ibérica.

Ya en 1907 se estudiaba la posibilidad de aprovechar los ríos y lagos de Somiedo y entre 1912 y 1913 se proyectó la Central Hidroeléctrica de La Malva. El agua que mueve las turbinas de la instalación, se capta desde los lagos de Saliencia y del Valle. Por medio de un canal, se conduce hasta la cámara de carga, situada en la ladera del Pico Gurugú con un desnivel respecto a la central de 570 metros.

La construcción de los más de 20 kilómetros de canales para llevar el agua de los ríos hasta la propia central se prolongó durante años. En 1915 se terminó la construcción del edificio y la generación de energía comenzó en 1917. Y ya el 1 de enero de 1920, corroborada la eficacia y rentabilidad del proyecto, se constituyó la Sociedad Anónima Hidroeléctrica del Cantábrico-Saltos de Agua de Somiedo.

Entorno laboral y doméstico

Además, se inició la ampliación de la central, para incorporar el aprovechamiento del río Saliencia y del arroyo de La Braña. La división del edificio en dos naves aunaba el entorno laboral y doméstico: en la planta más baja había un taller de construcción y reparaciones, ya que la Malva era autosuficiente ante cualquier posible avería o emergencia; y en la nave más alta, se encontraban algunas viviendas. Ambas naves albergaban maquinaria productora de energía eléctrica. Actualmente, el exterior de la central continúa intacto, el interior se ha reformado y ahora alberga, además, una exposición permanente.

La Malva es una de las pocas centrales eléctricas del mundo enclavada en una reserva de la Biosfera. Pero además fue la primera central hidroeléctrica en la que trabajó una mujer. Este proyecto hidroeléctrico supuso llevar una tecnología pionera a Somiedo, ayudando a su desarrollo sostenible y respetando la preservación del entorno, objetivos ambos continúan siendo prioridad en la actualidad. Tras su construcción, se instalaron los primeros 73 km de línea de alta tensión entre la central y las grandes ciudades de la región.

La central de Somiedo cuenta con una potencia instalada de 9,14 megavatios y produce 44.000 MW por hora al año.

En sus cien primeros años, la instalación ha producido más de 3.000.000 de megavatios por hora. Su producción media anual permite abastecer de energía eléctrica a más de 10.000 hogares.

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