Manzano: «Cerrar Lada es marketing, una maniobra zafia de Iberdrola»

Damián Manzano. / AURELIO FLÓREZ
Damián Manzano. / AURELIO FLÓREZ

El secretario general de Industria en CC OO critica «los golpes de pecho» de Pedro Sánchez y Alberto Garzón, cuando luego «apoyan normativas que ponen a la minería al borde del precipicio»

AIDA COLLADO GIJÓN.

El secretario general de la federación de Industria de CC OO en Asturias, Damián Manzano, cargó ayer contra Iberdrola, a la que acusa de intentar cerrar la central térmica de Lada en lo que a su parecer no es más que una «campaña pura y dura de marketing». Una especie de artimaña publicitaria con la que «quiere aparecer como abanderada de lo que no es». ¿Y qué no es? «No es una empresa verde, que no contamine. Se trata de una empresa eléctrica al uso», aseguró. Es más, es una multinacional «que está tomando decisiones absolutamente dañinas para el medio ambiente». Manzano cree que Iberdrola «trata de obtener una ventaja competitiva en el mercado del suministro eléctrico intentando justificar el cierre de dos centrales rentables», con una maniobra «zafia, que deja a su suerte a la comarca del Nalón». Así lo manifestó ayer en el programa 'La Lupa', de Canal 10, donde recordó que la empresa invirtió casi cien millones de euros en los últimos diez años para adecuar la central a los nuevos requisitos medioambientales.

Además, añadió, «Lada lleva una serie de costes de cierre cuantiosísimos de decenas de millones de euros que debería afrontar la compañía y de los que podría librarse» si accediese a su subasta, tal y como le ha propuesto el Ejecutivo central. Pero «curiosamente tampoco acepta eso». Manzano está convencido de que este supuesto falso «arrebato ecologista» de Iberdrola responde a «una visión empresarial», relacionada con que «tiene fuentes de generación de energía, como son las centrales de ciclo combinado, que quiere potenciar».

CC OO se niega a evaluar como positivo el impacto que el desmantelamiento de la central tendrá en el empleo de las comarcas mineras mientras duren los trabajos, porque «dentro de cuatro años lo que quedará en las cuencas será un solar más».

Manzano agradece que el Gobierno central haya cambiado su actitud con respecto al carbón, pero no oculta que le extraña su defensa del mineral patrio, cuando en 2012 «para el ministro Soria era el enemigo a batir, el culpable de la contaminación y de los costes del recibo eléctrico». Hoy, concluye, «se ha demostrado que no es así», pero «habría estado bien que no hubieran empezado este espiral para reducir el sector a su mínima expresión».

No culpa únicamente al Partido Popular. Tampoco acepta que «Pedro Sánchez venga a darse golpes de pecho a las Cuencas», mientras la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, se manifiesta contra el carbón. Ni que «Alberto Garzón diga en plena campaña que él lo que quiere es nacionalizar la minería, cuando por otro lado apoyan normativas que sitúan a la minería al borde del precipicio».

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