El Comercio

José Carlos Díez.
José Carlos Díez. / DAMIÁN ARIENZA

«Necesitamos unas instituciones que regulen los mercados financieros»

  • El economista José Carlos Díez admite que el sistema de autonomías, la moneda única y la UE permiten que «se pueda funcionar sin Gobierno»

La transformación laboral como consecuencia de la globalización es un hecho y nuestras instituciones, políticas y sindicales, tienen que «quitar las luces de posición, que la crisis nos ha hecho poner, y encender ya no las luces cortas, sino las largas». Con este símil, el economista José Carlos Díez instaba ayer, en la Escuela de Verano de UGT, a poner la vista en el contexto, ya no europeo, sino mundial, y apostar por una regulación de los mercados financieros que evite la evasión de impuestos por parte de las multinacionales y garantice que se respeten los derechos humanos. «Necesitamos unas instituciones globales que regulen los mercados financieros, que son los que generan inestabilidad», sentenció en una conferencia cargada de ironía. «No hay gobernanza fiscal, aunque con la incorporación de Soria al Banco Mundial se ha mejorado algo, por ser experto en paraísos fiscales», bromeó.

El profesor de la Universidad de Alcalá insistió en la importancia de evitar que se pongan en riesgo los derechos laborales alcanzados por los trabajadores como consecuencia de la competencia que supone la entrada en el mercado de países emergentes. «No podemos pretender que estos países tengan los mismos estándares ambientales y laborales que los países desarrollados, pero no pueden no tener ninguno», declaró, para lo que abogó por un cambio en las instituciones sindicales, que deben dejar de enfocar sus reivindicaciones en su entorno más próximo y posicionarse sobre lo que está ocurriendo en el mundo. «Nos hemos quedado en un análisis europeo y España tiene que pensar en clave global. Tiene que ir a la UE con una postura propia para negociar con sus socios el diseño del futuro de la UE 'post-brexit'», retó el economista, especialmente preocupado por la pérdida de influencia de nuestro país en la UE «hasta niveles del franquismo». «Pero claro, si Rajoy no sabe qué va a hacer con España, cómo para saber qué hacer con Europa», planteó.

En relación al contexto de bloqueo político que España está atravesando, José Carlos Díez destacó que la fortaleza de las instituciones democráticas españolas permite a este país funcionar incluso sin Gobierno. «Tener un gobierno autonómico descentralizado, estar dentro de la UE y en el euro favorece que nuestras instituciones funcionen. Si esto nos pilla con la peseta y con el modelo centralista franquista ya habríamos saltado por los aires», advirtió. Eso no quiere decir, matizó, que España pueda permitirse el lujo de estar sin gobierno de forma indefinida o convocar elecciones, una tras otra, «hasta que a los cuatro líderes políticos les guste el resultado». Entiende Díez que, si bien tras las elecciones del 20-D la fragmentación parlamentaria era tal que hacía muy complicada una investidura, el escenario ahora es diferente. «Hay un partido que, nos guste o no, ha conseguido ocho millones de votos y presenta una propuesta de 170 escaños. Aunque bien es cierto que el PP está gestionando muy mal la situación, hasta el punto de que no se fía de él ni su propio socio», comentó.

Aunque valoró la fortaleza de las instituciones, Díez considera que es necesario «reforzarlas y hacerlas más sólidas aún» para equipararnos a los países más desarrollados. «Rajoy es el primero que nos pide que miremos a Alemania, pero debe saber que si estuviéramos en Alemania sería impensable que él siguiera siendo el presidente del Gobierno. Allí se le habría exigido dimitir tras el mensaje a Bárcenas», apuntó. «Tampoco en un país como Alemania podría salir Albert Rivera diciendo que ha firmado un pacto de Estado, pero que ese pacto caduca esa misma semana. Eso no es una institución seria, es un yogur con fecha de caducidad», rechazó. También sería necesario reforzar nuestras instituciones, añadió el economista, para que no se dieran escenarios como el actual en el que, con la hucha de las pensiones bajo mínimos, aún no se ha creado una comisión para tratar de alcanzar un consenso político que permita resolver la situación. «¿A qué están esperando los políticos? ¿A que no haya ni un euro?».

Asturias, a la cola

Con motivo de su conferencia, en el Antiguo Instituto Jovellanos, en Gijón, el economista reflexionó sobre los motivos que han llevado a Asturias a situarse en la cola de la recuperación económica. Citó, por ejemplo, el hecho de que, como el resto de las comunidades de la cornisa cantábrica, Asturias no se esté beneficiando en la misma medida que las regiones mediterráneas o las islas del impulso turístico. También señaló que el peso que en esta región tiene el sector industrial, actualmente estancado por la crisis de la producción global, supone un freno para la economía del Principado. Máxime, apuntó, teniendo en cuenta que la industria asturiana se ha quedado «obsoleta» y precisa de nuevas empresas que sustituyan a aquellas que, como consecuencia de la revolución tecnológica, han ido desapareciendo. Se refirió igualmente a la caída del consumo de leche animal, así como a la necesidad de que Asturias se posicione en mercados exteriores para dar salida a la producción de carne, cuyos precios en España sufren una importante caída. «El Gobierno de Asturias y el de España deberían apoyar este tipo de políticas pero, lamentablemente, lo que ha hecho Rajoy en estos años es recortar el presupuesto de I+D+i a niveles de 2014 y la inversión pública a la mitad, las becas, el gasto en educación, las subvenciones para la internacionalización de las empresas... Lo que ha conseguido Rajoy es que seamos competitivos únicamente en salarios bajos», denunció.