El Comercio

Industria convoca una nueva subasta eléctrica entre el 14 y el 18 de noviembre

La factoría que la multinacional del aluminio Alcoa tiene en San Balandrán (Avilés).
La factoría que la multinacional del aluminio Alcoa tiene en San Balandrán (Avilés). / MARIETA
  • Alcoa, Arcelor y Asturiana de Zinc concurrirán a la puja, que parte con precios de salida entre un 9% y un 20% inferiores al año pasado

Con retrasos sobre los plazos que manejaban las empresas y aún con algunas indefiniciones, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo ha convocado la próxima subasta del servicio de interrumpibilidad de la temporada 2017 para los días entre el 14 y el 18 de noviembre. Este sistema permite que las compañías electrointensivas sean compensadas a cambio de cortar su suministro en caso de que sea necesario. En el Principado, Alcoa, ArcelorMittal y Asturiana de Zinc (AZSA) han confirmado su presencia en esta puja como en años anteriores, una herramienta que les permite reducir su factura eléctrica, pero que es muy criticada, tanto desde la industria como desde el Gobierno del Principado, que reclaman que, al menos, tenga una vigencia de tres o cuatro años.

En la resolución publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE), Industria fija que se sacarán a subasta entre 7 y 13 bloques de 90 megavatios (MW), que suman entre 630 y 1.170 MW, y entre 286 y 394 bloques de 5 MW, que suman entre 1.430 y 1.970 MW. Para concretar la cifra final aún habrá que esperar una resolución del secretario de Estado de Energía.

Según el documento, el precio de salida para cada megavatio del bloque de 5 MW será de 160.000 euros, un 20% inferior a los 200.000 de hace un año. En el caso de los bloques de 90 MW, la cantidad asignada también es inferior, 310.000 euros, 30.000 menos que en la puja de 2015 -casi un 9% menos-, cuando fueron 340.000. Aunque este precio no es el final, sí condiciona el resto de esta subasta, que tiene carácter descendente.

En el caso de Asturias es la planta de Alcoa de San Balandrán la que más se juega, en un contexto marcado por la incertidumbre sobre su posible venta. En 2014, el gigante del aluminio amenazó al Gobierno con despedir a 800 empleados de dos plantas, entre ellas la avilesina, si no le concedía más bonificaciones por el servicio de interrumpibilidad. El Ejecutivo cedió y convocó una nueva subasta. Sin embargo, el futuro no se despejó. El año pasado la multinacional no salió bien parada en la puja, al no lograr ningún bloque de 90 MW para Asturias y quedarse con solo 22 de 5 MW. El Gobierno del Principado cifró la pérdida de la compañía en la subasta en 12 millones de euros con respecto al año anterior y, en el caso concreto de la planta de Avilés, en más de un millón de euros. Esta vez la empresa llega al proceso tras anunciar unos resultados inferiores a lo previsto a nivel global, lo que provocó que cayera un 11,42% en Wall Street el pasado martes, y marcada en clave nacional por la búsqueda de compradores para las fábricas de Galicia y Asturias.

Desde el comité de empresa de Alcoa se subraya la importancia de que este año se consiga un paquete de 90 MW. Para su presidente, José Manuel Gómez de la Uz (CC OO), si se logra, dará igual que la planta siga en manos de la multinacional o se venda, ya que la factoría «sería competitiva». Su compañero Daniel Cuartas (UGT) coincide en destacar la importancia de la subasta, pero también carga duramente contra una convocatoria que considera «un despropósito», al fijar precios de salida menores. «Lo que quieren es ahorrar dinero y hundir la industria», señala, además de recordar que esto afecta principalmente a grandes consumidores que necesitan esta subasta para subsistir, frente a otros que pueden proponer precios inferiores, porque emplean la interrumpibilidad para mejorar su cuenta de resultados en algunos millones de euros.