El acero asturiano se libra de forma provisional de los aranceles de Trump

Europa evita las medidas proteccionistas de EE UU hasta una nueva negociación y estas se centran en China

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

Que los 28 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea celebren una cumbre en Bruselas aguantando la respiración a la espera de un mensaje de Twitter del presidente de Estados Unidos es la mejor (y terrible) metáfora de cómo funciona el nuevo orden mundial impuesto por Donald Trump. La siderurgia europea, y por ende la asturiana, se libró ayer por los pelos y de forma provisional de los aranceles diseñados por Washington, pero la incertidumbre generada por esta diplomacia de las redes sociales 'made in USA' esta generado serios quebraderos de cabeza para la UE.

Anoche, para alivio de la UE, el presidente estadounidense decidió dar marcha atrás y no imponer de momento los anunciados aranceles del 25% al acero y el 10% al aluminio, que supuestamente entraban hoy en vigor. China pagará los platos rotos. Porque las medidas anunciadas contra las importaciones del gigante asiático tendrán un impacto de 60.000 millones de dólares. Pekín ya ha dicho que no va a permanecer de brazos cruzados. Habemus guerra comercial.

Respecto a Europa, calma chica. Fue un día intenso en Bruselas. A primera hora de la mañana, la comisaria de Comercio, Cecilia Malmstrom, informó a los embajadores ante la UE de sus negociaciones contrarreloj celebradas en Washington. El mensaje fue claro: de momento nos libramos, pero no cantéis victoria a la espera del tuit de turno de Trump que llegaría a lo largo del día.

Minutos antes de las 16 horas, llegaban los urgentes anunciando que el responsable de Comercio Exterior de Estados Unidos, Robert Lighthizer, acababa de anunciar en el Congreso que Europa, «de momento», se salvaba de los aranceles, como también México y Canadá, Australia, Argentina, Brasil y Corea del Sur. No solo eso. Trump compareció a las seis para anunciar una durísima ofensiva comercial contra China. Sobre Europa, volvió a quejarse de la situación actual, pero no pasó de ahí. «Hemos comenzado una negociación con la UE. Ellos tienen grandes barreras y fuertes tarifas. No es justo», criticó. Pero no dijo nada más.

La clave sigue siendo lograr que la espada de Damócles desaparezca de la agenda trasatlántica. De momento, parece que las dos partes han encontrado un enemigo común y este se llama China. «Si se confirma, es una magnífica noticia. No tiene sentido una guerra comercial UE-EE UU. El problema es la sobreproducción china», recalcó el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani.

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