"Habrá otra crisis financiera en los próximos cinco años"

El economista y gestor de inversión Daniel Lacalle/. ÓSCAR CHAMORRO
El economista y gestor de inversión Daniel Lacalle / . ÓSCAR CHAMORRO

Daniel Lacalle, autor de 'La gran trampa', llama «bomberos pirómanos» a los bancos centrales por fomentar una burbuja en los activos financieros

Amparo Estrada
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Daniel Lacalle (Madrid, 1967) es Economista Jefe en Tressis Sociedad de Valores y comisionado de la Comunidad de Madrid en Londres, ciudad en la que reside. Nieto del militar Jose Daniel Lacalle, ministro del Aire durante el franquismo, e hijo del sociólogo Jose Daniel Lacalle, militante del Partido Comunista, este doctor en Economía y gestor de fondos de inversión defiende el liberalismo económico y acaba de publicar ‘La gran trampa’, un libro donde explica que la actuación de los bancos centrales, a los que llama «bomberos pirómanos» –por su política monetaria expansiva y tipos de interés negativos– «está abonando el terreno para la próxima crisis». De hecho, asegura que «en algún momento de los próximos cinco años se producirá una importante crisis financiera» y lo justifica por las «matemáticas y la estadística». Recuerda que «nunca jamás ha habido un periodo en el que aumentar la masa monetaria dos o tres veces más que el producto interior bruto real no haya generado una crisis». E insiste: «Si no hacemos nada en los próximos cinco años la caída va a ser brutal» aunque deja un resquicio al optimismo, «creo que no llegaremos a eso».

Durante la entrevista realizada la semana pasada, antes de que el BCE anunciara el comienzo del ‘tapering' (la reducción a la mitad en el volumen mensual de compra de deuda al tiempo que prolonga varios meses más, hasta septiembre, los estímulos) y a punto de partir hacia Estados Unidos, Daniel Lacalle insiste en que estamos en la «trampa de la liquidez» donde las políticas monetarias expansionistas no logran estimular el crecimiento económico. «El banco central no funciona como un mecanismo de transmisión para mejorar la economía real, sino como perpetuador e instigador de otra burbuja de activos financieros», asegura este economista. «Si el BCE decidiera detener su programa de compra de bonos (deuda pública y privada) para absorber el exceso de liquidez, eso podría provocar un desplome del mercado porque los inversores, que han ido acumulando bonos del Estado con tipos insosteniblemente bajos y acciones no respaldadas por fundamentales, se apresurarían a llevar a cabo una venta por pánico».

La crisis que comenzó hace diez años y de la que estamos empezando a recuperarnos, la mayor desde el derrumbe de Wall Street en 1929, se generó «con la intervención de los bancos centrales» y fue consecuencia de una década «incentivando la demanda», concediendo mucho crédito a promotores y muchas hipotecas sin medir el riesgo, lo que provocó una burbuja inmobiliaria. Ahora, explica Lacalle, también hay una burbuja, pero de deuda.

El autor subraya que el BCE adoptó el QE (expansión monetaria) por la presión «brutal» de los estados y de las entidades financieras. Esos bancos que ahora «se llevan las manos a la cabeza porque no generan rentabilidad con los tipos cero». Cuando el BCElanza su programa de compras la liquidez excesiva en el sistema era de 125.000 millones de euros y ahora tenemos casi 1,7 billones de euros. Si el BCE no recomprara los bonos, nadie los compraría a la baja rentabilidad actual ni por supuesto a tipos negativos, asegura este gestor especializado en renta variable, renta fija y materias primas.

Trampa

A su juicio, Draghi debería reducir «drásticamente» la compra de deuda ya que el programa supera en siete veces las emisiones netas de bonos de la eurozona; por eso, «la liquidez excesiva se ha ido por las nubes». La «trampa», dice, es lo que va a pasar, reducir el volumen mensual de compra de 60.000 a 30.000 «sigue siendo una salvajada. Ya tenía que haber parado». Lacalle admite que caerían las bolsas, pero insiste en que están caras. «¿Cuál es el problema en que una bolsa que está inflada por expectativas monetarias tenga una corrección? No hay ningún problema. Más vale tener una corrección sana a corto plazo que un efecto contagio».

Este gestor del fondo Adriza International Opportunities, cuyo universo de inversión se acerca a las mil empresas cotizadas, cree que el conflicto en Cataluña tiene un alto coste de oportunidad. «No nos damos cuenta de lo irrelevante que es Cataluña para los grandes inversores. Estamos perdiendo una oportunidad de oro que era perfecta para nosotros. Como inversor tengo miles de oportunidades en el resto del mundo. No es una cuestión de que el dinero sea miedoso, es que el dinero no es tonto».

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