Fernández propone una descarbonización «paulatina» frente a la inmediata de Ribera

Javier Fernández, ayer, atiende a los medios tras el fallo del presidente del jurado del Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2018. / EFE

El presidente del Principado conversó el martes con la ministra, a la que alertó del riesgo que supone acelerar el proceso

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

El presidente del Principado, Javier Fernández, advirtió el martes a la nueva ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, de los peligros que supone acelerar el proceso de descarbonización no solo para Asturias, sino para el resto del país. Durante una conversación telefónica, el jefe del Ejecutivo regional alertó de que si esta transformación no se hace de una forma «paulatina» se pondrán «en grave riesgo no solamente las propias centrales térmicas o incluso la logística que parte de El Musel, sino el conjunto de la industria española» y también la del Principado. De hecho, recordó que más del 20% del PIB del Principado está vinculado a este sector, porcentaje que se marca como objetivo la UE, mientras que España está bastante por debajo. «Supongo que no vamos a plantear una desindustrialización», ironizó.

«Todo el necesario tránsito hacia una nueva energía, una nueva economía, necesita un tiempo», reiteró Fernández. El presidente regional insistió también en que no ha movido un ápice su posición con la llegada al Gobierno de Pedro Sánchez y que esta pasa por disponerse para esa transición energética y «la generación de un empleo diferente o más en sintonía con las exigencias ambientales que vienen para el futuro», pero no hacerlo de forma inmediata como reclama la ministra. No obstante, Ribera ha modulado su discurso en las últimas horas. En un artículo publicado ayer por este periódico,subrayó que quiere que en el proceso se tenga en cuenta el diálogo con sindicatos y actores locales y que la transición sea «justa e inclusiva», un mensaje que reiteró ayer en una entrevista radiofónica. En ella se mostró menos rígida con la inmediatez sobre el cierre de las térmicas. «No hemos encontrado todavía una decisión cerrada con respecto a todos estos aspectos que requieren una participación mucho más extensa», matizó, aunque sí recalcó que estamos en un «proceso de caída paulatina del peso del carbón en nuestro 'mix'».

Para Fernández, sin embargo, el objetivo del Gobierno de Mariano Rajoy de llegar al 30% de participación de las energías renovables en la generación final para 2030 era ya demasiado ambicioso -prefiere el 27% que se acordó-, por lo que el planteamiento del nuevo Ejecutivo de alcanzar el 35% le parece «excesivo y así lo digo con claridad».

Quien sí cambió ayer su discurso sobre la política energética del Gobierno de Sánchez fue el secretario general de UGT Asturias. Javier Fernández Lanero abandonó su posición moderada de los días previos, en la que insistía en que, a pesar del perfil ecologista de Ribera, confiaba en los compromisos asumidos por el líder socialista con las Cuencas, para cargar duramente contra la nueva ministra, a la que acusó de rozar «la falta de respeto con Asturias». «Son todo promesas populistas. Todo suena a que no se va a hacer nada y que las comarcas mineras van a quedar condenadas al paro y la miseria», alertó, para pedir a la ministra que antes de anunciar el fin del carbón precise cuáles son esas soluciones que no concreta; cómo se realizará esa transición laboral y justa de la que habla o cómo se generará nuevo tejido productivo.

Lanero defendió también que esto no se arregla prejubilando o poniendo fondos «para callar bocas». «Ya está bien. Esto son cantos de sirena», advirtió visiblemente enfadado sobre la posición de Ribera, para augurar que esas palabras que «suenan bien» se quedarán en «nada». «Cuando tengas una solución puedes plantear un calendario alternativo y justo. Antes no», sermoneó el líder de UGT y pidió que cualquier planteamiento llegue con informes técnicos que lo avalen, ya que todos los que hay hasta ahora sobre un cierre «precipitado» alertan del sobrecoste que supondrá para la tarifa y sus repercusiones.

El secretario general de Industria de CC OO, Damián Manzano, más crítico con la ministra desde que se conoció su incorporación al gabinete de Sánchez, hizo extensiva su reprobación a todo el PSOE. «No nos sorprenden sus declaraciones. Se corresponden con su pensamiento y es la postura del PSOE, por mucho que aquí intenten desviar el tiro», reprochó. Además, alertó de que «es un error caer en cuestiones del pasado», como puede ser plantear dar compensaciones económicas a los afectados y considera «absolutamente ambigua» la postura de Ribera sobre el precio de la electricidad. «Es una mentira que se pueda prescindir del carbón y la nuclear sin impacto en el recibo», avisó.

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