Los sindicatos, preocupados por la «inestabilidad» de la subasta eléctrica

Los sindicatos, preocupados por la «inestabilidad» de la subasta eléctrica

150 compañías, entre ellas, Arcelor, Alcoa y AZSA, participan desde ayer en una puja con un periodo de aplicación más corto y menos bloques de 90 Mw

NOELIA A. ERAUSQUIN GIJÓN.

Es un mecanismo que no gusta a nadie, aunque casi todos los actores implicados lo consideran necesario, al menos de momento. Ayer comenzó una nueva subasta del sistema de interrumpibilidad, por el que se paga a la industria por desconectarse de la red si es preciso, pero lo hizo con novedades con respecto a otros años. En esta ocasión el periodo de aplicación es de solo cinco meses -lo normal era un año-, a la espera de cambios normativos, y con menos bloques y precios de salida inferiores. Todo esto no llama a la calma ni de las empresas ni de sus trabajadores. Los sindicatos advierten de que el mecanismo, ya de por sí «fuente de inestabilidad», ofrece en esta ocasión menos garantías para las compañías y, por tanto, para el empleo.

El sistema permite a las empresas recibir una compensación económica a cambio de la posibilidad de que se les interrumpa el suministro eléctrico en situaciones en las que no hay suficiente generación o, desde el próximo año, si es necesario para contener los precios. Sin embargo, en la práctica, sirve para que la gran industria adelgace su factura eléctrica y así ser más competitiva. La UE ya ha avisado de que lo mira con lupa y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia lo ha criticado por su elevado coste y escaso uso.

En la subasta que comenzó ayer y que se desarrollará hasta el viernes participan unas 150 empresas, entre ellas Arcelor, Asturiana de Zinc (AZSA) y Alcoa. En tener éxito basan parte de su competitividad, sobre todo la última. En 2014, el gigante del aluminio amenazó al Gobierno con despedir a 800 empleados de dos plantas, entre ellas la avilesina, si no le concedía más bonificaciones. El Ejecutivo cedió. Sin embargo, su futuro sigue siendo incierto. Fuentes de la compañía han confirmado a este periódico la importancia que tiene la puja, a la que han llegado con el objetivo de lograr el mayor importe posible por Mw. En total se subastan ocho bloques de 90 Mw -los más deseados- y entre 340 y 412 de 5 Mw.

El presidente de su comité de empresa, Daniel Cuartas, critica la inestabilidad que genera el mecanismo, que este año, además, se reduce a cinco meses, «sin saber qué vendrá después», pero también que esta subasta ofrezca dos paquetes de 90 Mw menos que hace un año. En la última puja Alcoa se hizo con cinco de los grandes bloques (tres para la factoría de Lugo, uno para La Coruña y otro para Avilés), dos fueron para AZSA y uno para Arcelor, Ferroatlántica y el Grupo Celsa.

«Sigue estando muy lejos de lo que piden, recorta plazos, disminuye los paquetes y en definitiva hace muy difícil que las empresas puedan invertir y saber cuál va ser el coste que les va a suponer la energía», criticaba ayer el secretario general de UGT de Asturias, Javier Fernández Lanero. En el mismo sentido se pronunciaba su homólogo en CC OO de Asturias, José Manuel Zapico, que calificaba el sistema como «horrible, el peor de los posibles», ya que no garantiza a las empresas poder planificar los costes de la energía a medio y largo plazo. En este sentido, instó al Gobierno regional a convocar el Foro por la Industria e insistir en que no se puede seguir con un mecanismo que «lastra la competitividad y el empleo en el sector». Desde USO, por su parte, critican también sus «rebajas» en la vigencia y en el precio de salida y piden que la duración sea de tres años.

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